Los fósiles son una de las mejores fuentes de información con las que la ciencia puede contar para poder entender los secretos que se ocultan en el pasado de la Tierra. Gracias a estos, podemos estudiar prácticamente un trozo preservado de la historia de nuestro planeta. Ahora, revelando una nueva parte de esta, se ha encontrado una especie de enredadera fosilizada no identificada que podría revelarnos más sobre la evolución de las plantas trepadoras.

El estudio que ha puesto su atención sobre este tema se publicó recientemente en la revista científica PLOS ONE. Detrás de su desarrollo estuvieron los investigadores Nathan A. Jud, Sarah E. Allen, Chris W. Nelson, Carolina L. Bastos y Joyce G. Chery.

El descubrimiento que ha puesto en acción dicha investigación se realizó en Panamá, cuando se ubicaron unas particulares raíces fosilizadas. Ahora, la información que hemos obtenido de ellas ha cambiado la historia del proceso evolutivo y de dispersión de las plantas trepadoras.

Identificaron a la nueva especie de enredadera por su raíz fosilizada

Al analizar la enredadera fosilizada se observó que esta era parte del grupo diverso de lianas tropicales llamadas Paullinieae, pero que era una nueva especie. Por este motivo, se nombró a la nueva integrante de la familia Sapindaceae, Ampelorhiza heteroxylon.

En la actualidad, los trópicos albergan al menos 475 especies del grupo Paullinieae. Pero, de entre todas ellas, la Ampelorhiza h. ha demostrado tener su mayor parecido con las enredaderas de las llamadas moras de jabón –que también son parte de Sapindaceae.

¿Cómo se ha logrado definir esto?

Todo fue a través el estudio taxonómico de la nueva especie de enredadera fosilizada. Las plantas trepadoras por sí solas tienen capacidades y diseños muy distinguibles, siendo su clara bandera su capacidad para adaptar su forma a la estructura o planta en la que se enrede.

Ahora, esta capacidad física viene con cambios internos que las diferencian de otros tipos de plantas. Uno de los principales es el cambio de los túneles de transporte de agua y nutrientes dentro de la planta. Por lo general, en otras especies estas “venas” son del mismo tamaño y grosor, con una clara forma circular.

Imagen de la enredadera fosilizada que resultó ser una nueva especie.
Ampelorhiza heteroxylon. Crédito: Nathan Jud.

En las lianas esto cambia para tener “venas” grandes y pequeñas. Las grandes son mas eficientes, pero más susceptibles a colapsar cuando la planta se tuerce y enreda. Las pequeñas transportan menos agua y nutrientes, pero son más resistentes. En total, son una adaptación evolutiva que le permite a las enredaderas hacer lo que más las identifica: trepar.

Por este motivo, cuando los investigadores observaron estos túneles de varios tamaños en el fósil recién descubierto, no hubo dudas: se trataba de una planta trepadora. Luego de ello, con análisis taxonómicos y filogénicos fue posible identificar a qué grupo pertenecían, así como a qué familia.

La nueva especie de enredadera reveló secretos evolutivos de las plantas trepadoras

Al analizar la nueva especie de enredadera fosilizada también se observó que esta era particularmente antigua. Específicamente, tenía un total de 18,5 millones de años.

“Esto es evidencia de que las lianas han estado creando madera inusual, incluso en sus raíces, desde hace 18 millones de años”, comentó Chery, profesora asistente de investigación en la Escuela de Ciencia Integral de las Plantas.

Para complementar lo dicho, Jud, profesor asistente de biología vegetal en el William Jewell College, aclaró por qué esta información se hace tan llamativa.

“Antes de este descubrimiento, no sabíamos casi nada sobre cuándo o dónde evolucionaron estas lianas o qué tan rápido se diversificaron”.

Ahora, la antigua enredadera fosilizada no solo nos muestra que las lianas desarrollaron sus capacidades básicas millones de años atrás, sino que ya se encontraban en América del Norte antes del Gran Intercambio Biótico Americano que se dio hace 3 millones de años.

Esto último debido a que, para el momento en el que la planta tuvo vida Panamá era una península que no se encontraba conectada al continente suramericano. Por lo que, la presencia de la planta en suelo norteamericano habla de que esta debió llegar allí por otros medios –posiblemente marítimos– antes de que los grandes animales hicieran su migración e intercambio entre continentes.

Referencia:

Climbing since the early Miocene: The fossil record of Paullinieae (Sapindaceae): https://doi.org/10.1371/journal.pone.0248369

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