A más de un año del inicio de la pandemia, los científicos y médicos de todo el mundo se siguen preguntando por qué la enfermedad causada por el nuevo coronavirus es tan difícil de tratar. Aún hay muchas dudas respecto a su variabilidad entre pacientes, sin embargo, un nuevo estudio plantea que podría tratar de una infección diferente a las que causan otros coronavirus.

Los investigadores explican en la revista The Lancet que el patógeno tiene un perfil infeccioso único, lo que incluso podría explicar por qué algunas personas experimentan “COVID-19 prolongado”. Como indicamos en una nota previa, ciertos pacientes continúan experimentando síntomas incluso meses después de la infección.

El SARS-CoV-2 causa una infección diferente a las de otros coronavirus

Los coronavirus que afectaban a los humanos antes de la aparición del SARS-CoV-2 se catalogaban como de “baja patogenicidad”; esto quiere decir que causan enfermedades leves. Por lo general, su infección se limitaba al tracto respiratorio superior, generando los conocidos síntomas de resfriados.

Otros, en cambio, se asientan en el tracto respiratorio inferior, causando enfermedades más graves, como es el caso de el SARS y el SDRA. Sin embargo, ninguna de ellas llegó a tener tal extensión como el SARS-CoV-2.

Ahora las investigaciones apuntan a que el SARS-CoV-2 infecta tanto el tracto respiratorio superior como el inferior. Además, la evidencia muestra que la respuesta inflamatoria del cuerpo frente al virus está detrás de la coagulación de la sangre y del daño a múltiples órganos.

Ninguno de estos rasgos se asocia con las infecciones causadas por coronavirus anteriores, lo que ha llevado a los científicos a pensar que este, en particular, tiene un perfil único que podría explicar por qué ha sido tan difícil de tratar. También podría ser la razón por la que muchas personas quedan con daño pulmonar severo después de “recuperarse” de la infección, así como de otros síntomas.

Una infección difícil de tratar que merece mejores estrategias

“La aparición del síndrome respiratorio agudo severo coronavirus dos (SARS-CoV-2), que causa el COVID-19, ha provocado una crisis de salud que no se había visto desde la pandemia de gripe española de 1918”, explica Ignacio Martin-Loeches, profesor clínico en la Facultad de Medicina del Trinity College de Dublín. “Trágicamente, millones en todo el mundo ya han muerto”.

Y aunque ha habido esfuerzos de carácter internacional para aprender y luchar contra la enfermedad, como autor del estudio reconoce que apenas se están “comenzando a comprender sus complejidades”. Por lo tanto:

“Basándonos en la creciente evidencia, proponemos que COVID-19 debe percibirse como una nueva entidad con un perfil infeccioso previamente desconocido. Tiene sus propias características y una fisiopatología distinta. y debemos ser conscientes de esto al tratar a las personas”.

Ahora bien, el hecho de que el coronavirus cause una infección diferente, única y difícil de tratar no quiere decir que las prácticas aplicadas hasta ahora para abordarlo sean erradas. En lugar de reemplazarlas, el estudio propone un “ensamblaje gradual e imparcial de las piezas clave del rompecabezas”.

De este modo, podrían establecerse mejores protocolos para atender de una forma más adecuada a los pacientes en función de su sexo, edad y las comorbilidades pre existentes, y mejorar su pronóstico.

Referencia:

The COVID-19 puzzle: deciphering pathophysiology and phenotypes of a new disease entity. https://www.thelancet.com/journals/lanres/article/PIIS2213-2600(21)00218-6/fulltext

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