Una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido, o ser víctima del bullying definitivamente son experiencias que muchos preferirían olvidar para poder seguir adelante. Y aunque muchos logran dejarlas atrás y reservar solo lo mejor de ellas, en muchas otras personas estas escenas se repiten de forma traumática impidiéndolos incluso disfrutar las nuevas experiencias. Muchos simplemente preferirían borrar los malos recuerdos.

Hace varios años, Jim Carrey y Kate Winslet nos sorprendieron en un thriller psicológico en el que una pareja decide borrar los recuerdos de su relación. La película, elogiada por la crítica, seguramente dejó huella entre los que la vieron, y quizás incrementó el interés por esta posibilidad en la vida real.

Ahora los científicos están probando una nueva tecnología que podría ayudar a borrar los malos recuerdos en ciertos pacientes que padecen trastornos psicológicos. En la revista Nature explican con detalle de qué se trata y bajo qué condiciones podría utilizarse.

Implicaciones éticas de borrar los malos recuerdos

Hombre de tercera edad evocando recuerdos al ver una fotografía.

De hecho, el neurólogo y director del Laboratorio de Ética de Neuroética e Inteligencia Artificial de la Universidad de Friburgo, Philipp Kellmeyer, ha estado explorándola desde hace un buen tiempo. Y, pese a parecerle una idea interesante, ha generado ciertas preocupaciones éticas, más concretamente en torno a las consecuencias sobre la identidad del individuo.

“La eliminación selectiva o el inicio de recuerdos con fines distintos al tratamiento médico obviamente conlleva enormes problemas éticos, incluida la posibilidad de interferir con la identidad de una persona o instrumentalizar a las personas mediante el uso de un inicio de memoria falso para influir comportamiento”.

Pacientes con trastorno de estrés postraumático podrían necesitar ayuda adicional

Mujer sentada en el piso de un laberinto con cabeza hacia abajo.

El interés por borrar los recuerdos no radica simplemente en evitar aquello que nos causa dolor. El dolor es una parte sustancial de la vida, y las tendencias de psicología actuales afirman que es necesario experimentarlo, aceptarlo y procesarlo para finalmente seguir adelante. Pero en algunos casos, las experiencias negativas pueden conducir a lo que se conoce como trastorno de estrés postraumático (TEPT).

En TekCrispy hemos hablado varias veces sobre TEPT, una condición que puede hacer que las dificultades más simples de la vida diaria se conviertan en experiencias traumáticas. Este trastorno afecta significativamente la vida de las personas que lo padecen y con las que interactúan diariamente.

DecNef, una tecnología capaz de borrar los malos recuerdos

El tratamiento habitual es terapia psicológica y medicación, pero los científicos han estado indagando en otras opciones que ofrezcan mejores resultados. Como ejemplo, el llamado neurofeedback decodificado (DecNef), una tecnología que examina las señales cerebrales explotando el potencial del aprendizaje automático y podría permitir modificar los recuerdos dolorosos.

Los investigadores detrás de su desarrollo explican que se trata de una especie de imán que escanea el cerebro y mide los cambios en los niveles de oxígeno en la sangre que circula a través de este. Esta información se procesa en tiempo real con ayuda de una computadora local, la cual se encarga de seleccionar los datos del área cerebral de interés.

El imán forma parte de una máquina de resonancia magnética funcional similar a las que se utilizan para hacer las tomografías computarizadas. Pero, como ya mencionamos, esta está potenciada con las capacidades del aprendizaje automático; es gracias a ello que puede identificar los patrones de la actividad neuronal, detectar el área problema y reconfigurarlos para, de cierta forma, “borrar los malos recuerdos”.

“Los participantes de DecNef reciben una pequeña recompensa cada vez que se detecta un patrón de activación objetivo en su cerebro”, explica Aurelio Cortese, neurocientífico computacional e investigador principal de ATR Computational Neuroscience Labs. “Tiene como objetivo dar a los participantes el control sobre algunos procesos cerebrales específicos”.

Aún se comprenden los mecanismos por los que DecNef modifica la memoria

Las investigaciones al respecto muestran que este enfoque tiene potencial para reducir notablemente el miedo asociado a los malos recuerdos. De hecho, se han observado buenos resultados en pacientes con TEPT. Sin embargo, aún no está claro cómo es que lo logra.

Se cree que DecNef funciona como una especie de terapia de exposición, de las que suelen aplicar muchos psicólogos para tratar traumas y fobias, o a través del contracondicionamiento. La primera consiste en exponer a los pacientes justo a aquello que les causa malestar, de forma estratégica, para que pierdan su miedo. La otra consiste en reemplazar el miedo con una emoción más positiva a través de recompensas, como si mantener una actitud más positiva se tratara.

“Uno de los principales objetivos es reducir el impacto de los recuerdos traumáticos o de los elementos fóbicos”, dice Cortese. “Al emparejar repetidamente la ocurrencia neuronal de la memoria o el objeto con una pequeña recompensa, el cerebro puede desaprender el aspecto aterrador”.

Y aunque no se entiende del todo, los científicos destacan una ventaja que podría evitar las complicadas implicaciones éticas de borrar los malos recuerdos sobre la identidad. El método no borra la memoria, como en la película, sino que hace que el dolor causado por esta se desvanezca.

Referencia:

The DecNef collection, fMRI data from closed-loop decoded neurofeedback experiments. https://www.nature.com/articles/s41597-021-00845-7

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