La NASA está a tan solo un par de años para poder desarrollar una de sus misiones más ambiciosas para el monitoreo del agua de la Tierra. La meta de esta será poder establecer un sistema de medición global que les permita obtener información detallada y actualizada de los cambios en las aguas superficiales del planeta.

Según aclara en su nota de prensa, la NASA espera poder utilizar un nuevo satélite para supervisar el nivel de las aguas tanto dulces como saladas, así como también el movimiento de las corrientes marinas. Esta iniciativa dio sus primeros pasos en el 2010, pero ahora es que ha llegado a sus fases finales de desarrollo y planeación.

La NASA hará el primer estudio global del agua superficial de la Tierra

Ilustración del satélite SWOT diseñado por la NASA para supervisar el agua de la Tierra.
Crédito: NASA/JPL-Caltech.

Para poder cumplir con su meta de monitorear el agua de la Tierra de forma global, la NASA llevará un nuevo satélite al espacio. Este ha sido denominado Surface Water and Ocean Topography, o SWOT, para resumir. En español, se puede traducir como “Topografía del agua superficial y océanos”.

El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) ha estado a cargo de este proyecto para la NASA. Una vez esté completado y en órbita, se espera que este recopile datos de forma continua. Es decir que, SWOT deberá recaudar información durante 24 horas los 7 días de la semana.

Como resultado, la cantidad de datos que serían retransmitidos a la Tierra rondaría el terabyte, cada día. Con esto, la NASA contaría con todo para transformar su misión de monitoreo efectivamente en el primer registro continuo, detallado y global del agua superficial de la Tierra.

Se monitoreará el nivel del agua de forma global

En primer lugar, una de las primeras labores de SWOT será mantener una vigilancia continua del nivel del agua de los mares, ríos y lagos del planeta. Con esto, se podrá tener una idea más clara de los cambios que ocurre en los sectores acuáticos tanto de llanuras aluviales como de humedales.

Por su fuera poco también se podrá tener una mirada mucho más cercana sobre el movimiento del agua dulce. Así, se sabrá cuánta de esta entra a ríos o lagos y también qué tanta va al mar.

Finalmente, también se contará con la posibilidad de rastrear los cambios regionales del nivel del mar, pero a escalas inéditas. Ya que el proyecto no solo dará un vistazo a una sola área, sino que aprovechará las capacidades del SWOT para ofrecer una mirada general sobre cómo los cambios de nivel del océano en una región se relacionan con los de otras.

La NASA también dará una mirada cercana a las corrientes oceánicas

Por otro lado, también se buscará aprovechar la vigilancia del SWOT para registrar los movimientos de las corrientes oceánicas. De esta forma, la NASA tendrá otra nueva fuente de información actualizada sobre los grandes movimientos del agua en la Tierra.

De este modo, se podrá observar por ejemplo la influencia de los “remolinos” (corrientes circulares) en los cambios de almacenamiento de energía, distribución de calor y movimiento del carbono en el océano.

Igualmente, las mediciones también pondrán la mira sobre otras corrientes oceánicas de menor escala. En estos casos, la información obtenida sobre ellas podría ayudar con datos en tiempo real para las operaciones marinas. Con esto, se sabrá de qué forma el área podría ser afectada por las corrientes, las mareas y marejadas ciclónicas. Incluso, podría ser posible tener un ojo sobre el transporte de sedimentos y los problemas de calidad del agua.

Actualmente, el JPL aún se encuentra desarrollando la nave que llevará a SWOT al espacio, así como todas las herramientas que lo acompañarán. Sin embargo, se espera avanzar lo suficientemente rápido como para que su lanzamiento se dé a finales del 2022. Fecha en la que partirá a su misión espacial desde la base de la Fuerza Aérea Vandenberg en California.

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