Aunque su uso está muy extendido, el tabaco es una de las drogas más nocivas para la salud, tanto de los humanos como de los animales y el medio ambiente. Preocupa además el hecho de que no solo quienes fuman están en riesgo, sino también los fumadores pasivos, que también tienen contacto con los compuestos nocivos presentes en el humo.

En TekCrispy hemos recopilado numerosas investigaciones que advierten sobre los riesgos a los que están expuestos los fumadores pasivos; entre ellos, enfermedades cardíacas, asma, infecciones respiratorias e incluso muerte prematura. Aprovecharemos esta oportunidad para hablar sobre cada uno de ellos.

Humo de segunda mano y tabaquismo pasivo

Mujer de rasgos asiáticos fumando un cigarrillo frente de espaldas a una mujer que se tapa la nariz con sus manos para evitar respirarlo.

Cuando una persona fuma un cigarrillo, la mayor parte del humo no entra en sus pulmones, sino que se queda y expande en el aire circundante. El proceso da lugar a lo que se conoce como humo de segunda mano, que no es más que la combinación del humo que emana el extremo encendido de un cigarrillo y el humo que exhalan las personas al fumar.

El humo de segunda mano es un cóctel conformado por más de 4,000 sustancias químicas, muchas de las cuales son tóxicas y cancerígenas. Y aunque buena parte de ellos sean invisibles e inodoros, permanecen en el aire durante mucho tiempo, lo cual le permite llegar a las vías respiratorias de muchas personas, convirtiéndoles, muchas veces sin saberlo, en fumadores pasivos.

El gran problema con ello es que ser fumador pasivo implica también una mayor vulnerabilidad a muchas enfermedades como consecuencia de la inhalación de las mismas sustancias que los fumadores. De hecho, un estudio publicado el año pasado mostró que más de 880.000 personas en todo el mundo murieron por exposición al humo de segunda mano en 2016.

Fumadores pasivos también tienen mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón es una de las enfermedades más vinculadas con el tabaquismo, y la evidencia muestra que los fumadores pasivos también tienen mayor riesgo de padecerla. Y es que los no fumadores que están expuestos al humo de segunda mano también están inhalando muchos de los componentes tóxicos que los fumadores.

La investigación sugiere que incluso una breve exposición al humo de segunda mano puede dañar las células y dar inicio al silencioso proceso del cáncer. La exposición en el hogar o en el trabajo parece aumentar el riesgo entre 20 por ciento y 30 por ciento. Mientras mayor sea la duración de la exposición al humo de segunda mano, el riesgo de cáncer de pulmón será mayor.

El gran problema con ello es que ser fumador pasivo implica también una mayor vulnerabilidad a muchas enfermedades como consecuencia de la inhalación de las mismas sustancias que los fumadores. De hecho, un estudio publicado el año pasado mostró que más de 880.000 personas en todo el mundo murieron por exposición al humo de segunda mano en 2016.

Exposición a humo de segunda mano vinculada a enfermedades cardíacas

Uno de los riesgos más documentados del tabaquismo es el de enfermedades cardíacas, y la evidencia recolectada en no fumadores expuestos al humo de segunda mano sugiere que estos también son vulnerables. Los no fumadores expuestos al humo de segunda mano en el hogar o en el trabajo tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas entre un 25 por ciento y un 30 por ciento.

Hombre tocando su pecho por posible enfermedad cardíaca.

Los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) ofrecen una visión más detallada del problema. La exposición al humo de segunda mano tiene efectos adversos inmediatos sobre el sistema cardiovascular y puede causar enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares.

“Incluso una breve exposición al humo de segunda mano puede dañar el revestimiento de los vasos sanguíneos y hacer que las plaquetas de la sangre se vuelvan más pegajosas. Estos cambios pueden causar un ataque cardíaco mortal”.

Además, las personas que ya padecen una enfermedad cardíaca tienen un riesgo especialmente alto de padecer alguno de los efectos adversos mencionados. Es por ello que los expertos recomiendan evitar incluso exposiciones breves al humo de segunda mano.

A ello sumamos un estudio presentado recientemente en la 70ª Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología halló que los fumadores pasivos tienen 35 por ciento más riesgo de padecer insuficiencia cardíaca en comparación con las personas no expuestas al humo de segunda mano.

Los niños fumadores pasivos también están en riesgo

Fumar durante el embarazo se ha vinculado con una mayor propensión de los bebés nacidos a padecer obesidad, función pulmonar reducida y otras enfermedades, e incluso con un mayor riesgo de fractura durante el primer año de vida. Pero no haber fumado durante el embarazo no deja a los niños exentos de riesgos, pues la exposición al humo de segunda mano fuera del útero también causa estragos.

Por ejemplo, se ha observado que los bebés fumadores pasivos tienen mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, la muerte repentina e inexplicable durante el primer año de vida.

Los científicos creen que los componentes tóxicos del humo afectan el cerebro y, por consiguiente, la regulación de la respiración de los bebés. De hecho, los estudios han demostrado que los bebés que mueren de este síndrome tienen concentraciones más altas de cotinina y de nicotina en los pulmones en comparación con bebés fallecidos por otras causas.

Niño sonriendo al lado de un hombre que sostiene un cigarrillo.

Un estudio publicado el año pasado mostró que 41 por ciento de los niños que llegaban a un hospital con crisis de asma eran fumadores pasivos. También reveló que estos llegaban con una menor saturación de oxígeno, peores parámetros de función pulmonar y una puntuación elevada en la escala de gravedad de crisis asmáticas. Además, tenían antecedentes de haber visitado el departamento de emergencias meses previos.

Por otro lado, los datos de los CDC muestran que las sibilancias y la tos son más comunes en los niños que respiran humo de segunda mano, así como la bronquitis y la neumonía. También existe evidencia de que estos tienen mayor riesgo de ser hospitalizados.

A ello sumamos cierta evidencia que sugiere que los niños que conviven con padres fumadores también tienen mas infecciones de oído, líquido acumulado y suelen necesitar procedimientos para colocar tubos de drenaje.

¿Cómo protegerse de los riesgos de la exposición al humo de segunda mano?

Con lo dicho hasta ahora, de seguro muchos se preguntarán si existe alguna forma para reducir o eliminar los riesgos de la exposición al humo del tabaco de segunda mano. Y, de hecho, la hay, pero amerita un trabajo conjunto de concienciación del público.

La única forma de protección contra el tabaquismo pasivo es mantener un entorno libre de humo a nuestro alrededor. Para ello, es fundamental que los fumadores activos abandonen el cigarrillo por completo, una tarea muy ardua dada la amplia extensión de la adicción, pero no imposible.

De no ser posible, entonces los fumadores deberán colaborar con una serie de medidas que podrían ayudar a reducir la exposición de las personas a su alrededor al humo del tabaco. Entre ellas, fumar afuera y nunca en espacios cerrados como el automóvil, oficinas, baños u hogares. Los fumadores pasivos que deseen reducir los riesgos también deben orientar a los fumadores para que sigan estos pasos cuando la situación lo amerite.

Mujer con mascarilla para protegerse de los riesgos de los fumadores pasivos.

De igual forma, los fumadores deben asegurarse de apagar bien las colillas y desecharlas en recipientes destinados para reducir la contaminación ambiental. Recordemos que las colillas de cigarrillo constituyen uno de los principales agentes contaminantes de playas y océanos, y además limitan el crecimiento vegetal en los espacios verdes.

La pandemia de COVID-19 nos recordó que nuestros hábitos no solo pueden afectarnos a nosotros, sino también a quienes nos rodean. El uso de mascarilla puede evitar que nos contagiemos con coronavirus y otros patógenos, y a la vez, evitar que propaguemos enfermedades a personas vulnerables. Evitar el cigarrillo y/o dejar de fumar funciona de manera similar; es una estrategia clave para mejorar la salud pública a nivel mundial.

Referencias:

Health Effects of Secondhand Smoke. https://www.cdc.gov/tobacco/data_statistics/fact_sheets/secondhand_smoke/health_effects/index.htm

Passive smoking. https://www.nhs.uk/live-well/quit-smoking/passive-smoking-protect-your-family-and-friends/

¿Afecta el humo de tabaco a los no fumadores? https://www.who.int/features/qa/60/es/

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