Delfines saltando del agua orientados hacia la derecha.

Desde hace mucho tiempo, se sabe que los mamíferos tienen la capacidad de percibir el campo magnético de la Tierra y orientarse en función de este para cumplir con sus cometidos, en especial, en la migración. En los últimos años, se ha empezado a hablar de este como el sexto sentido de los animales.

En el pasado se creía que se trataba de un “sentido sin sensor”, pero los estudios más recientes parecen haber encontrado un órgano sospechoso de regular la orientación. Curiosamente, este también está involucrado con otro sentido bien identificado.

Un sexto sentido en los animales

El cuerpo de los mamíferos está dotado de una variedad de órganos, tejidos y estructuras que cumplen la función de captar información sensorial útil para cada uno de los movimientos o acciones que llevarán a cabo.

Claro está que la información que captan los sentidos juega un papel fundamental en su supervivencia. Parte de ella, incluso, podría ayudarlos a no desviarse de su camino en los procesos migratorios, tan comunes en las aves, por ejemplo.

De hecho, los investigadores han notado que la orientación ocurre de forma bastante particular en ciertas formas de vida. Los humanos suelen necesitar señales de tránsito o del paisaje natural, una brújula, o un servicio de GPS para saber a dónde ir, pero los animales parecen tener un sexto sentido que los ayuda a orientarse naturalmente.

Aprender sobre él es una ambiciosa meta dadas las complejidades de su estudio, pero hacerlo podría incluso ayudarnos a desarrollar mejores estrategias de preservación de especies. De hecho, esto, sumado a algunos estudios sobre magnetismo en células humanas, podría incluso ayudarnos a comprender aspectos sobre nuestra movilidad o sobre un posible sexto sentido similar en los humanos.

Magnetismo animal y orientación

Aves migratorias en un cielo crepuscular.

Muchos vertebrados, como los delfines, las ballenas, los peces, las tortugas, las aves e incluso los murciélagos pueden movilizarse sin problema en diferentes tipos de oscuridad. Los científicos creen que esto podría deberse a un sentido especial y exclusivo de los animales migratorios, el cual les permite orientarse en el espacio por sí solos. Pero comprenderlo del todo ha sido una tarea exhaustiva y aún inconclusa.

Varios estudios apuntan a lo que parece ser un sentido magnético, del cual hemos hablado en varias oportunidades, y en especial, al abordar aspectos de la migración de las aves. Además, ciertos hallazgos sugieren que las partículas de óxido de hierro dentro de las células funcionan como “agujas de brújula microscópicas” que favorecen la orientación.

Esto parece aplicar para algunas especies de bacterias. De hecho, años atrás, se pensaba que eran las bacterias que se alojaban como huéspedes en los animales las que influían en su sentido de orientación.

¿En qué órgano se encuentra el sexto sentido animal?

El hecho es que poco se sabe sobre este sentido magnético conectado a la orientación, pero el creciente interés en el tema podría arrojar respuestas a muchas dudas. Hasta ahora, sabemos que los mamíferos ven con los ojos, huelen con la nariz y oyen con sus oídos; pero ¿qué órgano o qué tejido está encargado de regular este presunto sexto sentido?

Algunos experimentos recientes realizados con la rata topo de Ansell, parientes cercanas de las ratas topo desnudas de las que tanto hemos aprendido en TekCrispy, sugieren que este sentido magnético y de orientación se encuentra en los ojos. Antes de ello, algunos estudios sugirieron también que los receptores magnéticos en los animales se encuentran justo allí.

Pero, aunque varios estudios han explorado esta posibilidad, ninguno ha arrojado evidencia suficiente que confirme que sea este, u otro órgano o tejido específico el lugar encargado de regular este sexto sentido en los animales.

Por fortuna, la evidencia más reciente, obtenida de murciélagos de Nathusius (Pipistrellus nathusii), apoya la hipótesis de que la orientación y sentido magnético residen en los ojos.

El sexto sentido de los animales podría encontrarse en sus córneas

Un equipo internacional de investigadores llevó a cabo una serie de experimentos en los que anestesiaron bilateral y unilateralmente los ojos de varios murciélagos. Luego, los liberaron y los dejaron movilizarse 11 kilómetros desde el sitio de captura y rastrearon su recorrido.

Murciélago de Nathusius, especie en la que se confirmó el lugar del sexto sentido en los animales.
Murciélago de Nathusius (Pipistrellus nathusii), la especie en la que se confirmó el lugar del sexto sentido en los animales. Crédito: Oliver Lindecke.

Los murciélagos de control y los que recibieron la anestesia corneal en un solo ojo lograron orientarse en las direcciones esperadas, que apuntaban hacia el sur. En cambio, los murciélagos con ambas córneas anestesiadas volaron en direcciones aleatorios.

Tras varios experimentos de confirmación, los investigadores concluyeron que la diferencia de comportamiento se debe a que la anestesia interrumpió la función del órgano en la regulación del sentido de orientación de los animales.

“Observamos aquí por primera vez en un experimento cómo un mamífero migratorio literalmente se desvió de su curso, un hito en la biología sensorial y del comportamiento que nos permite estudiar el sistema de navegación biológica de una manera más específica”, dijo el Dr. Oliver Lindecke, primer autor del artículo publicado en la revista Communications Biology.

¿Tienen los humanos un sexto sentido?

Los investigadores también han hablado de un posible sexto sentido en los humanos, también relacionado con la orientación, pero no cumple exactamente la misma función que el descrito hasta ahora.

Humano sosteniendo una brújula para su orientación en un entorno natural.

La propiocepción, como lo han denominado, se define como la conciencia del cuerpo de dónde se encuentra en el espacio. Es lo que informa a nuestro organismo en qué posición se encuentran los músculos y también regula la dirección y rango de nuestros movimientos, incluidos nuestros desplazamientos en el espacio.

Y aunque tienen cierto parecido, realmente aún es muy escasa la comprensión de estos sentidos en las diferentes especies. La ciencia ha hecho esfuerzos por identificar y comprender los mecanismos y estructuras involucradas y, por fortuna, los resultados parecen estar acercándonos a dicha meta.

Además, un estudio publicado hace meses confirmó que células humanas cultivadas en laboratorio responden a los cambios del campo magnético. Es decir, un fenómeno que parecía ser más influyente en el sentido de orientación de las aves, los perros y otros animales, también podría jugar un papel en los humanos.

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