En los Estados Unidos, el uso de bloqueadores de pubertad en niños que se consideran trans es cada vez más común, pero no todos tienen acceso aún. Esto está generando un nuevo contexto de desigualdad que podría dar lugar a dos clases de personas transgénero dentro del país: las que toman bloqueadores hormonales antes de la pubertad y los que no (porque no tienen acceso).

Travers, quien enseña sociología en la Universidad Simon Fraser, dedicó un artículo en The Conversation a hablar sobre las causas y las consecuencias que podría traer esta nueva desigualdad.

Las terapias “correctivas” del pasado

Figuras de un hombre y una mujer perfil superpuestas.

En la década de 1970, un niño con pseudónimo de Kraig se convirtió en un paciente del “proyecto de niño femenino” de la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA). Fue parte de un experimento financiado por el gobierno que buscaba formas de revertir el comportamiento femenino en los niños: una terapia correctiva.

Para entonces, la aceptación transgénero era escasa, y de hecho, repudiada por la mayoría. Quizás por ello no debería extrañar que las pruebas fueran totalmente opuestas a lo que esperaríamos en nuestros tiempos.

Kraig fue sometido a la vergüenza y la violencia. Los terapeutas aconsejaron a su padre que lo golpeara cada vez que su comportamiento no se ajustara a los estándares masculinos. Y, contrario a las “expectativas” del proyecto, el paciente terminó suicidándose tras alcanzar la adultez.

Un cambio de paradigma que aboga por apoyo a los niños trans

Niño rubio vestido con los colores LGBTIQ en un columpio al aire libre.

Pero, como muchos han visto, la situación ha cambiado a lo largo del tiempo, tanto dentro de la sociedad como dentro de la comunidad científica. Jake Pyne, un académico de estudios transgénero, se ha referido a ello como “un cambio de paradigma” en el tratamiento.

Ahora los científicos abogan por estrategias más positivas pues la evidencia sugiere que estas arrojan mejores resultados. El apoyo familiar, la aceptación social y el acceso a la atención médica de apoyo se han vuelto cruciales, y desde hace un tiempo, se les ha unido la administración de bloqueadores hormonales en niños trans.

Terapias afirmativas para niños trans

Con el paso del tiempo, las terapias correctivas han perdido apoyo de parte de la comunidad científica y se han catalogado como poco éticas. En su lugar, las clínicas de género establecidas en los Estados Unidos ofrecen modelos afirmativos de tratamiento para niños trans, pero ¿de qué se trata?

Pues bien, el tratamiento afirmativo se basa en la aceptación. El modelo se centra en motivar a las familias a aceptar la identidad de género de sus hijos al no orientarlos hacia ninguna en particular.

Su papel seguirá las vías tradicionales de la familia: ayudarlos a lidiar con la discriminación o con trastornos de salud mental. Sin embargo, si un niño toma la decisión de hacer el cambio de género, hay que complementar con otras estrategias, como los bloqueadores de pubertad.

Bloqueadores hormonales de la pubertad para ganar tiempo

Los investigadores de género creen que retrasar el inicio de la pubertad puede ayudar a ganar tiempo para que el niño o joven tome su decisión con mejores bases. Esto se puede lograr administrando supresores o bloqueadores hormonales que evitan la llegada de la pubertad y los consecuentes cambios físicos, sobre todo en el aspecto sexual. Además, se cree que esto puede ayudar a mantener una apariencia más neutra y satisfactoria durante dicho proceso.

La transición de género después de la pubertad es posible, pero mucho más compleja y costosa. Hacerlo antes, reducirá significativamente la necesidad de cirugías posteriores y, por consiguiente, el dolor, los riesgos y los costos.

De este modo, si los niños trans que fueron identificados como hembras al nacer toman bloqueadores de la pubertad, no necesitarían cirugía en la parte superior más adelante. Y, de manera similar, si los niños identificados como varones al nacer toman bloqueadores hormonales al percibirse trans, no tendrían que mitigar o revertir las características masculinas que desencadena la pubertad. Y es que la voz grave, el vello facial y la nuez de Adán, por ejemplo, no se pueden revertir una vez desarrollados.

Además, los bloqueadores de la pubertad ofrecen muchos beneficios en estos casos, no solo a nivel físico, sino también psicológico. De hecho, Travers indica en su artículo que su administración en niños trans se ha relacionado con una menor vulnerabilidad mental en adultos transgénero.

Otra ventaja es que los bloqueadores hormonales solo retrasan la pubertad en los niños trans; estos pueden decidir dejar de tomarlos en cualquier momento y continuar con su pubertad para desarrollar las características de su sexo asignado al nacer.

La aún dura realidad para los niños y jóvenes transgénero interesados en recibir terapias

Con la ciencia a favor, el panorama para los niños y los adultos trans es mucho más favorable que en el pasado marcado por el rechazo y las agresiones. Sin embargo, la realidad sigue siendo cruel en nuestros tiempos.

Pocas personas trans cuentan con el apoyo familiar y social que plantea la terapia afirmativa, ni mucho menos con un seguro médico o profesionales especializados en terapia con bloqueadores hormonales.

Travers afirma que el acceso a dichas terapias ni siquiera está generalizado en los Estados Unidos; esto quiere decir que las personas que no viven en un estado con una legislación progresista tienen menos probabilidades de disfrutar de ellas.

Disparidades en el acceso de niños trans a bloqueadores de pubertad

A ello sumamos las disparidades étnicas y económicas, que también figuran como grandes limitantes del acceso de niños a trans siquiera al conocimiento de terapias supresoras de la pubertad.

En los Estados Unidos, los niños trans negros, nativos americanos o de origen latino, tienen una probabilidad desproporcionada de vivir en pobreza. Por lo tanto, también es menos probable que puedan acceder a tratamientos tan cruciales a una edad temprana en su condición.

La investigación de Travers también indica que los niños trans que no son binarios, es decir, que no se sienten ni masculinos ni femeninos, también se enfrentan a dificultades. El sector sanitario muchas veces trabaja en función de prioridades, y curiosamente, en esta rama también parecen haberse establecido.

Y aunque parezca un problema menor, la “liberación” temprana de muchos niños trans deja ver cuán comunes son sus condiciones y cuán necesario es brindarles apoyo oportuno. No abordarlos conduce a personas que deberán enfrentar más dificultades financieras, dolor físico y angustia más adelante en su vida.

Referencia:

Two classes of trans kids are emerging – those who have access to puberty blockers, and those who don’t. https://theconversation.com/two-classes-of-trans-kids-are-emerging-those-who-have-access-to-puberty-blockers-and-those-who-dont-157750

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