Paisaje urbano en un atardecer en el que se observa humo y contaminación general del aire.

Un nuevo estudio publicado en una edición especial de Journal of the American Heart Association muestra un estrecho vínculo entre la exposición a aire contaminado durante la infancia y el riesgo de hipertensión en la adultez.

Los hallazgos surgen del metanálisis de 14 estudios sobre la contaminación del aire realizados en diferentes partes del mundo. Según indican los autores, la exposición a edades tempranas aumenta la probabilidad de padecer hipertensión arterial tanto en años posteriores de la infancia como en la edad adulta.

Y aunque se trata de una afección controlable, la preocupación radica mayoritariamente en que la hipertensión también está vinculada con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

Un vínculo potencial entre la contaminación del aire y la hipertensión en la adultez

Médico de piel oscura colocando un tensiómetro a una paciente con piel blanca adulta para verificar si hay hipertensión.
 

Existe robusta evidencia científica que vincula la contaminación ambiental, y específicamente, la del aire, con una variedad de enfermedades físicas y trastornos psicológicos.

En el caso del vínculo con la enfermedad cardíaca, los estudios que sugirieron vínculos se basaron en los niveles de materia particulada, cuyo diámetro se mide en micrómetros (μm). Las partículas finas se conocen como PM2.5 y las partículas gruesas como PM10.

Los factores de riesgo para el desarrollo de hipertensión durante la infancia y la adultez son variados, pero uno de los que más interés ha generado ha sido la contaminación del aire. Los científicos han llevado a cabo varios estudios para identificar el vínculo potencial entre ambos, sin embargo, hasta ahora los resultados fueron mixtos.

Un metanálisis de estudios sobre el impacto de la exposición a aire contaminado

Dada la importancia de identificar las razones detrás de estas afecciones, los investigadores llevaron a cabo una revisión sistemática de 14 estudios que abordaron el probable vínculo.

Estos se centraron específicamente en impacto de exposición a largo plazo (definida como una exposición mayor a 30 días) y la exposición a corto plazo (definida como exposición menor a 30 días) a aire contaminado sobre los niveles de presión arterial de adolescentes y niños en China y países de Europa. Así reunieron más de 350,000 niños y adolescentes con edades promedio de 5,4 años y 12,7 años respectivamente.

Los investigadores dividieron la población en función de la duración de la exposición a la contaminación del aire y la composición de los contaminantes; para esto último, prestaron especial atención a la presencia de de nitrógeno y material particulado con un diámetro de 10 μm o 2,5 μm.

Exposición a corto y largo plazo a contaminación del aire aumenta el riesgo de hipertensión

El metanálisis reveló que la exposición a corto plazo a PM10 estaba estrechamente vinculada con la presión arterial sistólica elevada en los jóvenes, al igual que los períodos de exposición prolongada a PM2.5, PM10 y dióxido de nitrógeno. De igual forma, la exposición prolongada a PM2.45 y PM10 se asoció con niveles más altos de presión arterial diastólica.

“Los hallazgos proporcionan evidencia de una asociación positiva entre la exposición a corto y largo plazo a ciertos contaminantes ambientales del aire y la presión arterial en niños y adolescentes”, dijo el autor principal del estudio, Yao Lu, profesor de el Centro de Investigación Clínica del Third Xiangya Hospital de la Central South University en Changsha, China, y profesor en el departamento de ciencias de la vida y medicina del King’s College de Londres.

Ahora bien, es necesario resaltar que estos resultados, aunque sugerentes, surgen de datos recolectados en los estudios seleccionados. Estos no incluyen ni toman en cuenta otras posibles interacciones entre los contaminantes, ni otros agentes nocivos que pudieran influir en la salud cardíaca humana.

Sin embargo, los autores destacan la importancia de mejorar los esfuerzos para reducir la exposición a contaminantes ambientales, en especial en los niños. Además, apuntan la necesidad de medir la presión arterial de los niños y adolescentes de manera rutinaria para identificar a tiempo cualquier incrementado atípico y abordarlo.

Referencia:

Effects of Ambient Air Pollution on Blood Pressure Among Children and Adolescents: A Systematic Review and Meta Analysis. https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/JAHA.120.017734

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