Pollo entre cuchillo y tenedor, como una representación del intento por hacer que este ayude a disminuir el consumo de carne.
Vía PxHere.

El aumentar la producción de pollo para ayudar a disminuir el consumo de carne ha sido una idea ecológica que se ha mantenido por años. Sabemos bien que, de entre los tipos de carnes, las rojas tienden a ser más costosas de producir que las blancas, y suelen consumir también más recursos ambientales.

Por esto, como una forma de ayudar al planeta, se ha planteado como una buena idea el incrementar la disponibilidad del pollo y otras carnes como el pescado. Se esperaba que estas acciones actuaran como una medida para bajar poco a poco el consumo de carne roja.

Sin embargo, según lo muestra un estudio publicado en la revista científica Nature Sustainability, este no es el caso. En la investigación recopilatoria, realizada por el sociólogo Richard York de la Universidad de Oregon, se pudo observar que, a pesar de que el consumo de carnes blancas ha aumentado, estas realmente no han desplazado a las rojas.

Aumentar el consumo de pollo no ayuda a disminuir el de carne

La investigación de York cubrió los registros del consumo de carnes rojas y blancas en el mundo durante los últimos 53 años. Sus observaciones acá fueron claras, cuando incrementamos la disponibilidad de la carne de aves de corral, pescado y mariscos, no necesariamente ayudamos a disminuir el consumo de la de res o cerdo. En otras palabras:

“Si tiene aumentos en la producción de aves de corral y pescado, no tiende a competir o suprimir el consumo de otras fuentes de carne”, comentó.

York también aseveró que sería “fantástico” que esto se diera según lo esperado y el pollo ayudara a desplazar a la carne. Sin embargo, las evidencias apuntan a lo contrario.

El estudio comenzó a cubrir la evolución de nuestros patrones de consumo durante la época de industrialización que siguió a los años de la Segunda Guerra Mundial. Específicamente, su año de inicio fue 1961 y se extendió hasta 2013.

Más opciones no implican menos contaminación

Alitas de pollo con almejas en un plato blanco finamente decorado.
Vía Pixabay.

Esta no es la primera vez que York analiza el ofrecimiento de opciones ecológicas como una forma de contrarrestar el uso de las contaminantes. De hecho, en el 2012 publicó otra investigación muy similar a la actual en la que trabajó la utilización de combustibles renovables como reemplazos de los fósiles.

Al igual que con el consumo de pollo y de carne roja, York observó que aumentar las opciones de uno no ayudó realmente a disminuir la preferencia por el otro. De hecho, lo único que ocurrió es que ambas opciones crecieron de forma paralela.

“Agregar más viento en realidad no da como resultado el uso de menos carbón. Si usamos más fuentes de energía, usamos más energía. Del mismo modo, cuando se ofrecen opciones adicionales de carne, esa variedad adicional tiende, más simplemente, a aumentar el consumo general de carne”, explicó York.

En general, reflexionó York, esto se debe a que, aunque las personas modifiquen sus patrones de consumo individualmente, en realidad estos realmente no podrán hacer un gran impacto hasta que no se modifique también la producción de elementos como las carnes rojas. Después de todo, sería este verdaderamente el eslabón que podría disminuir la disponibilidad de la misma, dando espacio para que sea reemplazada por alternativas más saludables.

Para el futuro

Como una última reflexión, York realizó un paralelismo entre las iniciativas para disminuir el consumo de carne al aumentar la disponibilidad del pollo y las que buscan generar más alternativas de energía renovable. Según el investigador, estas estrategias, como se mencionó más arriba, suelen generar un círculo vicioso.

Durante este, mientras unas personas deciden alejarse conscientemente del elemento contaminante, otras terminarán por acercarse a él porque se hace más asequible. Como un ejemplo, podría mencionarse lo que ocurre si las personas dejan de conducir dan seguido. Una consecuencia podría ser que el costo de la gasolina baje. Un detalle que podría terminar atrayendo a más personas que quieren usar sus vehículos por menos inversión.

York opina que, en estos casos, la idea no solo es aumentar las alternativas de energías renovables, sino que es necesario regular y disminuir la producción de aquellos que son fósiles. Asimismo, considera que este mismo criterio debería ser apoyado en el caso del pollo y las carnes rojas.

Es claro que solo aumentar las opciones no ha funcionado. Por lo que, para realmente promover un futuro más verde, es necesario intervenir con la producción de carne desde su raíz, en su cadena de producción y comercialización. Solo así, con suerte, realmente se podría hacer la diferencia a largo plazo sobre el consumo general de este tipo de carnes y su efecto en el ambiente.

Referencia:

Poultry and fish and aquatic invertebrates have not displaced other meat sources: https://doi.org/10.1038/s41893-021-00714-6

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