Niño de piel oscura de India con una mascarilla amarilla contra el coronavirus.

Desde hace varias semanas, India ha estado experimentado una ola de infecciones por COVID-19 que solo promete empeorar, no solo dentro de su país, sino también el manejo de la crisis global.

El país asiático ha establecido un récord tras otro tanto en nuevos contagios como en muertes, superando incluso los casos diarios reportados por naciones también gravemente afectadas. Tal y como predijeron los científicos, las nuevas olas han resultado más graves que las primeras, aunque en cada región hay factores que las exacerban.

En el caso de India, que inicialmente siguió las recomendaciones de las grandes organizaciones de salud, no está del todo claro qué detonó una crisis de COVID-19 tan grave como la actual. Sin embargo, los analistas han identificado varios elementos potenciales: la complacencia, representada por el alivio de las restricciones y las medidas preventivas iniciales, los pasos en falso repetidos a lo largo de la pandemia y la falta de ejemplo de parte de los líderes.

El primer confinamiento redujo los contagios en India

Aunque criticado por muchos expertos debido a las consecuencias psicológicas y económicas, el confinamiento es una de las medidas más efectivas para limitar el aumento de los contagios. Cuando el coronavirus SARS-CoV-2 llegó a India y causó su primer brote, el país impuso uno de los cierres nacionales más estrictos a nivel mundial.

Con una población de 1,300 millones de personas, entre ellas muchas dependientes de la economía informal, la propagación de la COVID-19 amenazaba con desatar una crisis devastadora en India. Pero la estrategia rindió frutos y las infecciones disminuyeron y las muertes se mantuvieron bajas en comparación con otros países.

Mano con guante médico sosteniendo un tubo con muestra de sangre para detectar COVID-19 con la bandera India de fondo.

Y aunque los bloqueos fueron efectivos, las infecciones indias siempre fueron significativamente altas. Esto, sumado a los estragos que causó la estrategia sobre la economía, llevó a ciertos grupos a creer que la peor parte había pasado, sobre todo los jóvenes.

Entonces tanto los funcionarios a cargo del control del brote como el público bajaron la guardia, incluso a pesar de que varios expertos internacionales advirtieron sobre el riesgo de múltiples olas. Las predicciones se cumplieron, y hasta el sábado pasado, India tenía un récord diario de 145,384 nuevas infecciones y un aumento de las muertes.

Falta de liderazgo y poco acato de las medidas preventivas de parte del público

La situación en India promete empeorar aún más pues los políticos han puesto resistencia en la implementación de nuevos bloqueos estrictos. De hecho, han permitido la aglomeración de personas en la celebración de concentraciones electorales, algo totalmente incongruente con el contexto actual.

El pasado miércoles, los funcionarios de Nueva Delhi advirtieron que se castigaría a los conductos de automóviles que no llevaran su mascarilla. Pero el mismo día, Amit Shah, un reconocido líder político, condujo a través de una multitud de seguidores de su campaña saludando sin mascarilla.

Además, el gobierno permitió la celebración de un festival religioso hindú llamado Kumbh Mela. Por lo general, entre uno y cinco millones de personas asisten a este festival cada día en la ciudad de Haridwar, a orillas del río Ganges en el estado de Uttarakhand.

En conclusión, la mala gestión de los gobiernos estatales en India y el poco acato de la población de las medidas de seguridad primordiales, como el uso de mascarilla y el distanciamiento social, figuran como principales desencadenantes de la crisis de COVID-19.

Crisis en India podría perjudicar el suministro de vacunas COVID-19 a nivel global

A pesar de ello, algunas partes del país están optando por los bloqueos nuevamente para contener la propagación. Mientras tanto, los científicos hacen un esfuerzo enorme por rastrear nuevas variantes, tanto originadas dentro de su territorio como provenientes de Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

Centro de vacunación contra COVID-19 en India con un cartel escrito a mano que dice " Vaccine is not available today".
Centro de vacunación en India. Crédito: Divyakant Solanki/EPA.

Pero el gran problema del nuevo brote radica en sus efectos a nivel global. Siendo un país tan grande, tan poblado y con un papel importante en la fabricación de las vacunas, es probable que la situación termine afectando su exportación.

La aprobación y distribución de vacunas contra COVID-19 en India fue mucho más lenta en comparación con otros grandes países. Además, estuvo repleto de contratiempos que han retrasado aún más el proceso. Ahora el programa de vacunación no coincide con la propagación y controlarla tomará mucho más tiempo del estipulado.

En Mumbai, la ciudad más grande de India, cerraron más de la mitad de los centros de vacunación. Luego el ministro de Salud del gobierno central aseguró que estaban preparando más suministros y que no habría escasez. Sin embargo, el Serum Institute reconoció que su producción durante los próximos dos meses se limitará a suministro interno; esto, sin lugar a dudas, retrasará las entregas a otros países.

Referencia:

Complacency and Missteps Deepen a Covid-19 Crisis in India. https://www.nytimes.com/2021/04/09/world/asia/india-covid-vaccine-variant.html

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