Las drogas psicodélicas han sido objeto de estigma desde hace varias décadas tras su prohibición, pero la preocupación por la salud mental desatada en nuestros tiempos promete cambiar totalmente la historia ya que varios estudios dejan ver el potencial de uso medicinal a nivel psiquiátrico e incluso de enfermedades físicas.

El interés por estas sustancias parece haber desencadenado numerosas solicitudes de patentes entre compañías de biotecnología, entre otras. Actualmente, las drogas psicodélicas aparecen en solicitudes de patentes de cigarrillos electrónicos Philip Morris, y tratamientos para la enfermedad periodontal, la caída del cabello, la pérdida de peso y el de las alergias alimentarias y a animales. ¿Significa que podría existir un futuro en el que estos medicamentos sean finalmente aceptados?

El ascenso de MindMed ha incrementado el interés por las drogas psicodélicas

Hace algunos días MindMed, una empresa de biotecnología de medicina psicodélica en etapa clínica, se convirtió en el desarrollador de drogas psicodélicas en salir a bolsa en los EE.UU. La empresa cotiza en NASDAQ, bajo el símbolo MNMD.

Sus acciones se aumentaron un 31,8 por ciento en lo que va de año gracias a la creciente aceptación de las drogas psicodélicas para el tratamiento de trastornos mentales. Pero, pese a todo lo dicho hasta ahora, los analistas creen que se trata de una inversión demasiado arriesgada.

Sus proyectos se centran en el desarrollo de tratamientos innovadores a partir de sustancias psicodélicas, como LSD, MDMA, DMT y un derivado de la ibogaína, 18-MC. Y aunque los resultados de sus estudios son prometedores, ninguno de sus principales proyectos ha generado ingresos ni beneficios.Logo de MindMed, empresa de biotecnología centrada en el desarrollo de drogas de uso medicinal a partir de sustancias psicodélicas.

Además, aún debe enfrentarse a los altos estándares de aprobación de reguladores como la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Y, cómo no, deberá enfrentarse también al estigma social y médico respecto al uso de estas drogas. Bien sabemos que, aunque ofrecen beneficios, en el pasado generaron suficiente preocupación como para merecer ser prohibidas.

Pero MindMed no es la única involucrada en lo que parece ser una bonanza de solicitudes de patentes y aprobación de drogas psicodélicas. Incluso compañías gigantescas como Philip Morris han utilizado estos polémicos ingredientes para sus productos, aunque de medicinales no tienen nada. Entonces, ¿cuál es la historia detrás de esto?

¿Qué son las drogas psicodélicas?

Para comprender mejor cómo llegamos a una competencia por patentes para uso medicinal, podemos partir de lo básico: ¿qué son las drogas psicodélicas?

La respuesta es simple. Son sustancias con capacidad de alterar los procesos cognitivos de tal forma que pueden tener efectos alucinógenos. De forma simple, se clasifican en enteógenas, las que derivan de las plantas; y en drogas sintéticas que, como su nombre lo indica, salen de un laboratorio.

Ambos grupos contienen una amplia variedad de sustancias, muchas de las cuales se han utilizado durante mucho tiempo, de forma legal e ilegal, con fines recreativos, ceremoniales y científicos.

Hongos mágicos o alucinógenos de los cuales se extraen drogas psicodélicas de uso medicinal.

La sustancias psicodélicas, como otras drogas, tienen una forma particular de lograr dichos efectos. En general, se unen a los receptores de serotonina en el cerebro, un neurotransmisor asociado con la felicidad. Cuando esto sucede, cambia la cantidad de conexiones entre neuronas y, por consiguiente, la estructura cerebral. Y esto, a su vez, puede generar cambios en los pensamientos y en el comportamiento.

Y como el interés radica en su potencial uso medicinal, podría decirse que las drogas psicodélicas podrían funcionar como una herramienta reparando un enredo de cables en nuestro cerebro. Al “cambiar”, potenciar o reparar circuitos cerebrales, podría generar cambios sustanciales que, bien aprovechados, podrían mejorar la calidad de vida de los pacientes psiquiátricos.

Precisamente este último es el que ha generado conmoción en el sector de la medicina psiquiátrica. De hecho, amenaza con la implementación de modificaciones a las leyes de control de drogas a nivel mundial. Y es que, aunque los efectos mencionados no parezcan una necesidad urgente, pueden ofrecer alternativas de tratamiento a las personas en plena crisis de salud mental.

Historia de las drogas psicodélicas

Aunque el interés por las drogas psicodélicas parece reciente, lo cierto es que la humanidad tiene una larga trayectoria de experimentos con ellas. De hecho, estas sustancias se han utilizado en rituales y ceremonias celebrados por humanos de diferentes civilizaciones durante miles de años.

Drogas psicodélicas muchos años antes de Cristo

No es de extrañar que, más allá de la evidencia de uso medicinal, las drogas psicodélicas hayan influido en la configuración de ciertas culturas y religiones. Los registros históricos apuntan a que su uso data de 4,000 antes de Cristo; como ejemplo, las pinturas rupestres de psilocibina encontradas en Europa y el norte de África.

Muchos datos también sugieren que las comunidades a lo largo de las Américas también descubrieron las propiedades psicoactivas en plantas y hongos y empezaron a usarlas como medicina o como un recursos para alterar su conciencia. Existe evidencia del uso ceremonial del peyote por parte de las culturas indígenas, y específicamente los aztecas se referían a ciertos hongos como “carne de los dioses”.

Experimentación de uso medicinal de drogas psicodélicas a finales del siglo XIX

Fórmula molecular y representación molecular de la psilocibina, una droga psicodélica extraída de un tipo de hongo.

Pero no fue sino hasta la década de 1800 cuando, en una época de avances médicos, los científicos y psiquiatras empezaron a explorar nuevos tipos drogas para abordar trastornos psicológicos.

Fue entre finales del siglo XX e inicio del XXI que los científicos lograron sintetizaron numerosas drogas: mescalina, ibogaína, 3,4-metil enedioxi metanfetamina (MDMA), dietilamida del ácido lisérgico (mejor conocida como LSD), psilocibina y ketamina, entre otras. Algunas de estas se han probado en varios estudios realizados durante la última década.

Guerra contra las drogas

En este punto, muchos se preguntarán por qué estas drogas han estado prohibidas durante tanto tiempo a pesar de que en el pasado fueron tan ampliamente utilizadas. La razón, al parecer, fue su uso indiscriminado y sus conocidos efectos secundarios no deseados, como la adicción.

Joven con una pastilla de LSD en su lengua.

Como ya mencionamos, las drogas psicodélicas no solo tuvieron uso medicinal, sino también recreativo, lo cual terminó por socavar los esfuerzos científicos por encontrar mejores compuestos para tratar a los pacientes afectados.

Esto llevó a los gobiernos del mundo a debatir la legalidad del uso y pruebas de dichas sustancias lo que, a su vez, conllevó medidas drásticas que terminaron en prohibición. Fue entonces cuando llegó la Guerra contra las Drogas como un esfuerzo por proteger a las personas de los efectos adversos y de la adicción, pero a su vez dejando a muchas otras sin la posibilidad de obtener mejoría en ciertos trastornos. Es por ello que muchas drogas psicodélicas, como el LSD, son ilegales, aunque muchas personas las consuman aún con fines recreativos.

Creciente interés en sustancias psicoactivas

Sin embargo, la historia parece haber dado un cambio drástico. En lugar de continuar con el tabú, la comunidad científica está experimentando cada vez más. El interés probablemente haya sido estimulado por la importancia que ha ganado el cuidado de la salud mental en nuestros días. Y, sobre todo, por el hecho innegable de que, aunque existen algunos tratamientos y terapias cognitivas para abordar ciertos trastornos, las tasas de éxito siguen siendo bajas.

La angustia, el estrés, la depresión y la ansiedad son problemas con una alta prevalencia en muchas partes del mundo, e incluso figuran como principales causas de discapacidad. Y, por si no fuera suficiente con ello, la salud mental parece estar estrechamente vinculada con la física.

Existe evidencia creciente y sugerente de que un estado de ánimo bajo crónico podría desencadenar enfermedades autoinmunes, el riesgo de infecciones y problemas cardíacos. Esto, a su vez, reduce el rendimiento y productividad de las personas y genera gastos en salud, muchas veces insostenibles.

De modo que existe una infinidad de razones por las que explorar intervenciones orientadas a mejorar la salud mental, bien apoyando las existentes o sustituyéndolas. Las farmacéuticas y grandes empresas del sector médico están al tanto de ello y parecen haber encontrado un nuevo nicho que satisfacer, razón por la cual ha empezado a hablar de competencia de patentes en el sector de las drogas psicodélicas.

Preocupaciones en medio de una inminente competencia por patentes psicodélicas

Una patente otorga a un individuo o una empresa la propiedad de invención de un desarrollo, como un producto o método de producción, debidamente presentado a las autoridades. Al obtenerla, impide que otros utilicen su invención sin obtener las licencias, un proceso que involucra complejo a nivel legal.

Empleados de una fábrica produciendo drogas en condiciones estériles.

La oficina de patentes que recibe la solicitud analiza la literatura científica y la compara también con desarrollos anteriores para dar su veredicto. El problema es que, en medio de este nuevo auge por las drogas psicodélicas, la información que presenten las empresas o científicos no necesariamente refleje la realidad tras su uso medicinal.

La razón ya la hemos dicho: durante mucho tiempo estas sustancias se catalogaron como ilegales y se distribuyeron de manera clandestina. Las compañías biotecnológicas están haciendo lo habitual: tomar nota de los compuestos potencialmente beneficiosos y, antes de comprobar sus efectos de la forma correcta, están tratando de patentarlos.

Aunque varios estudios sugieran efectos positivos de su uso, aún sería pronto para hablar de una aprobación como tratamiento para ciertas afecciones. Pero, de ser así, estas compañías tendría un largo camino recorrido.

El riesgo de drogas psicodélicas monopolizadas a través de patentes

Suena muy bien para ellas, pero este panorama nos lleva a otro problema: las drogas psicodélicas de uso medicinal, por ejemplo, para trastornos de salud mental u otros malestares, como las alergias y el dolor crónico, podrían llegar a ser demasiado caras. El monopolio es un riesgo inminente.

Hace poco hablamos de la posibilidad de que eliminar o pausar las patentes durante la pandemia incremente el alcance de las vacunas contra la COVID-19. Algunos expertos creen que hacer excepciones y permitir que otras empresas fabriquen las vacunas podría ayudar a aumentar la producción y, por consiguiente, el acceso en países de bajos ingresos, por ejemplo. Sin embargo, como mencionamos en dicha oportunidad, no es tan fácil como parece.

Por el momento, Psilocybin Alpha ha establecido rastreadores de patentes de drogas psicodélicas para psilocibina, MDMA y DMT. De este modo, cualquiera puede mantenerse actualizado respecto a las novedades en el sector. Mientras tanto, la comunidad científica y el público esperan con ansias respuestas respecto a la efectividad y riesgos inherentes a su administración para tratar la epidemia de trastornos de salud mental.

Referencias:

The History of Psychedelics – TRYP therapeutics. https://www.visualcapitalist.com/the-history-of-psychedelics-part-1-of-2/

The Race to Patent Psychedelics Is Just Getting Started. https://www.vice.com/en/article/7k9359/the-race-to-patent-psychedelics-is-just-getting-started

Is MindMed a Good Psychedelic Stock to Buy? https://www.entrepreneur.com/article/370604

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