León marino asomando su cabeza fuera del agua.

Durante mucho tiempo, los científicos han debatido en si el tamaño del cerebro está conectado con el cerebro, y si, en resumidas cuentas, esto podría tener algún tipo de vínculo con la inteligencia, al menos en los mamíferos.

Interesados por explorar nuevamente en esta posibilidad, un equipo internacional llevó a cabo el estudio conjunto de datos fósiles de mamíferos más grande realizado hasta ahora. En su artículo en la revista Science Advances, relatan cómo observaron el cambio que experimentaron más de 1,400 especies, tanto vivas como extintas, y descubrieron que la evolución de estos elementos no necesariamente ocurrió al mismo ritmo ni con los mismos fines.

La premisa que vincula el tamaño del cuerpo y el cerebro con la inteligencia

Partiendo de premisas muy básicas, no es descabellado pensar que el tamaño del cerebro debería ser acorde al tamaño del cuerpo. No hace falta pensarlo, pues, de acuerdo con lo que la mayoría está acostumbrado a ver, el cerebro va dentro del cuerpo. Por otro lado, los cerebros más grandes también ofrecen mayor espacio para desarrollar habilidades de resolución de problemas, un aspecto muy vinculado con la inteligencia.

Pero tener un cerebro grande no necesariamente implica mayor inteligencia, ni mucho menos tener un cuerpo grande implica ninguna de las anteriores. Los cráneos pueden expandirse a través del proceso evolutivo, pero no por ello ese espacio se llenará materia gris y mayor inteligencia.

“A primera vista, la importancia de tener en cuenta la trayectoria evolutiva del tamaño corporal puede parecer poco importante”, dice Jeroen Smaers, un biólogo evolutivo de la Universidad de Stony Brook. “Después de todo, muchos de los mamíferos de cerebro grande, como los elefantes, los delfines y los grandes simios, también tienen un gran tamaño de cerebro a cuerpo. Pero no siempre es así”.

¿Un cerebro más grande implica mayor inteligencia?

Los investigadores encontraron nueva evidencia de ello al explorar entre una amplia variedad de datos fósiles de mamíferos. Compararon el tamaño del cuerpo con los datos endocraneales disponibles en busca de patrones que pudieran sugerir algún tipo de conexión entre ambos y, por supuesto, indicativos de que dicho vínculo hiciera a algunas especies más inteligentes que otras.

Como ejemplo, el león marino de California, cuyo nombre científico es Zalophus californianus. El tamaño del cuerpo de este mamífero, reconocido por su inteligencia, puede llegar a ser de más de 2 metros de largo, y llegar a pesar alrededor de 100 kilogramos, casi como los humanos adultos.

Tres osos polares con cuerpos de diferente tamaño en un entorno frío.

Los leones marinos son animales que aprenden muy rápido, con una gran capacidad de adaptación cognitiva y de interacción positiva con los seres humanos. Lo curioso es que, a pesar de su gran tamaño e inteligencia, su cerebro se asemeja más al de un chimpancé.

Por otro lado de los mamíferos, tenemos los osos polares (Ursus maritimus), con un cerebro dos veces más grande que el del león marino a pesar de tener una masa corporal más o menos similar.

Evaluar la inteligencia de estos gigantes es todo un reto, pero los datos recolectados hasta ahora, que incluyen lejana observación, no sugieren que son el doble de inteligentes a pesar de que su cerebro es el doble del de los leones marinos.

Los cerebros grandes no son predictores de inteligencia en los mamíferos

La evolución es un proceso complejo y lento que ocurre en función de una amplia gama de factores. Los leones marinos de California son tan grandes como los humanos, y aunque su inteligencia es admirable en comparación con otros mamíferos, aún no puede compararse con la de los humanos. Los investigadores creen que la evolución les dio un cerebro pequeño y un cuerpo grande como compensación para que pudieran darle otro uso al resto de la energía.

Así que, tal como indica el biólogo Kamran Safi, estos resultados anulan el “dogma de larga data” que sugería que el tamaño del cerebro en el cuerpo puede ser un predictor de inteligencia en los mamíferos. Los cerebros grandes podrían ser resultado de otros procesos vinculados a la adaptación a un nuevo hábitat.

Referencia:

The evolution of mammalian brain size. https://advances.sciencemag.org/content/7/18/eabe2101

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