Halo de la Luna sobre un paisaje invernal.
Crédito: Brent Mckean/NASA.

El inicio de esta semana nos regaló a todos con un gran y esperado fenómeno: la superluna rosada del 2021. Durante la noche del lunes, el mundo pudo disfrutar del particular acontecimiento. Sin embargo, esta no fue la única hazaña de la Luna, tal como lo demuestra la foto del enorme halo que decidió rodearla en el cielo de la Antártida.

El fenómeno, conocido como paraselene, dibujó un gran arco blanco que circunscribió a la Luna. Esto, además, muy cerca del Telescopio del Polo Sur, según informa Forbes. Desde las cercanías de este último, el rover fotógrafo Matt Young logró captar la ahora icónica imagen.

¿Por qué un halo cubrió a la Luna en la Antártica?

Halo de la Luna, o paraselene, en la Antártida cerca del Telescopio del Polo Sur.
Crédito: Matt Young /@SPTelescope/Twitter.

Desde la cuenta oficial del telescopio, se presentó la imagen al mundo y, adicionalmente, se ofreció una pequeña explicación del fenómeno:

“Los ´sundogs´ son comunes en verano en el #southpole, cuando los cristales de hielo refractan el sol, creando un halo circular a su alrededor. Un #moondog es mucho más raro, cuando la luna hace lo mismo. ¡Afortunadamente, el winterover de SPT, Matt Young, pudo capturar uno alrededor de SPT y DSL! ¡Foto maravillosa!”

En resumen, este se trata de un fenómeno meteorológico de reflexión de la luz. En general, puede pasar con más regularidad con los rayos del Sol. Pero, si el brillo lunar es lo suficientemente fuerte, entonces esta también puede crear su propia versión del fenómeno. Esto ya sea reflejándose a través de los cristales de hielo en el ambiente o en las nubes.

Una noche llena de acontecimientos

El halo de la Luna en la Antártica no fue el único fenómeno particular que ocurrió la noche que se tomó la fotografía. De hecho, en paralelo, también se estaba dando la superluna rosada de este 2021.

Este lunes 26 de abril, nuestro satélite natural alcanzó el punto de su órbita que la deja más cerca de la Tierra. Como consecuencia, el mundo la pudo observar un 14% más grande que su tamaño habitual y hasta un 30% más luminosa de lo usual. Esto último pudo colaborar con la intensidad del fenómeno que se dio únicamente para el disfrute de los pocos habitantes de la Antártida.

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