Ilustración de rover sobre el suelo de Marte al lado de una pila de rocas.
Crédito: NASA.

Los estudios sobre Marte, su superficie y lo que esta nos cuenta de su historia llevan ya décadas. Sin embargo, ha sido durante el inicio de esta que hemos visto algunos de los avances más memorables, como las primeras grabaciones de audio del planeta y también el primer vuelo en este. Dentro de otra década, otro gran logro se podría conseguir cuando las primeras muestras de rocas marcianas lleguen a la Tierra.

Ya con anterioridad se han podido conseguir muestras de la Luna, y también se ha trabajado para obtener algunas de asteroides. Pero, hasta la fecha, no se había presentado la posibilidad de recolectar partes de la superficie marciana para luego estudiarlas acá en la Tierra.

Gracias a la recién llegada misión Perseverance, que pisó el suelo de Marte en enero de este año, esto podría estar por cambiar. De hecho, de acá a unos años, se espera que el rover envíe a nuestro planeta la primera cápsula con muestras inalteradas de rocas marcianas.

¿Qué haremos con las muestras de rocas de Marte?

Tanto los astrobiólogos de la NASA, como los de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) estarán en la Tierra esperando con ansías la llegada del primer paquete con muestras de rocas marcianas. Este se ha programado para que “aterrice” en el desierto de Utah. Aunque, debido a su falta de paracaídas, lo más exacto es decir que se espera que se estrelle en dicho desierto.

Este vendrá dentro de una cápsula sellada que inmediatamente será transportada una instalación de máxima bioseguridad. Los laboratorios de bioseguridad 4 (BSL-4) son los espacios de contención de virus y patógenos peligrosos, con los controles más elevados y detallados que existen en la Tierra.

De allí que sea en ellos que se prefiera analizar por primera vez las muestras rocas traídas de Marte. Esto como precaución ante todos los elementos desconocidos que podrían contener y que habrían viajado con ellas por el espacio.

¿Por qué traerlas tal vez no es una buena idea?

Excavadora recogiendo muestras de rocas marcianas.
Vía Pixabay.

Según lo expresa Paul Marks, dentro de su publicación en New Scientist, “las agencias espaciales están permitiendo que su búsqueda de respuestas triunfe sobre lo que es más seguro para la vida en la Tierra”. Esto debido a que, como mencionamos, las rocas de Marte pueden ser mucho más que solo muestras del suelo planetario.

Hasta que no estén en la Tierra, no tenemos forma de comprobar todo lo que realmente contienen y qué tan potencialmente dañino es. Por lo que, es posible que, una vez lo notemos, ya sea demasiado tarde, puesto que las muestras ya estarán acá con nosotros.

En el mejor de los escenarios, esto podría pasar ya dentro del BSL-4, con todas las medidas de contención activadas para evitar que lo descubierto salga al exterior. Sin embargo, existe la posibilidad de que la cápsula enviada por el Perseverance se rompa cuando llegue al planeta –tal como pasó en el 2004 con el muestreador de viento solar Genesis de la NASA–.

¿Debemos preocuparnos?

Por ahora, aunque la posibilidad de que se traigan rocas marcianas a la Tierra existe, no es necesariamente una preocupación inmediata. Esto sobre todo si consideramos que la misión que debería recoger el envío del Perseverance para transportarlo directamente a la Tierra no saldrá de acá sino hasta el 2026.

Hasta los momentos, la NASA aún no ha detallado lo que será la logística de dicha misión y, seguramente, en el paso de media década surgirán nuestras tecnologías que podrían hacerla más sencilla y menos peligrosa. Como un ejemplo de esto Mark menciona la posibilidad de “traer las muestras para su análisis en una estación espacial en órbita lunar, o en un laboratorio en la luna misma, los cuales pueden existir dentro de una década”.

Esta posición la apoyan organismos como el Comité Internacional Contra el Retorno de Muestras de Marte (ICAMSR). Sin embargo, la NASA y la ESA, según reporta New Scientist, han declarado que los costos de crear y operar un BSL-4 en el espacio son demasiado altos, por lo que la mejor alternativa sigue siendo traer las muestras a la Tierra.

“Si las agencias espaciales se toman en serio el regreso de la tripulación a la Luna como trampolín hacia Marte, seguramente podrán averiguar cómo analizar muestras peligrosas fuera del planeta. (…) Será fascinante conocer la vida en Marte, pero no debe costarnos la Tierra”, escribió Marks.

Afortunadamente, aún queda tiempo para que se pulan los detalles de esta misión pionera entre las de su tipo. Tal vez, dentro de 10 años, el traer muestras a la Tierra no será una preocupación, porque tendremos mejores métodos de control. O, puede que realmente hayamos logrado crear espacios seguros fuera del planeta en los que realizar las investigaciones. Por ahora, solo nos queda esperar y ver qué nos deparará el futuro.

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