Chimpancé

La resistencia de las bacterias a los antibióticos no solo es un problema para los humanos, sino también para otras especies, incluidos los chimpancés. Un nuevo estudio realizado por profesionales de la Universidad de Emory revela que en el Parque Nacional de Gombe, en Tanzania, el intercambio de patógenos entre humanos y chimpancés ha incluido patógenos resistentes a los antibióticos.

El estudio, publicado en la revista Pathogens, casi la mitad de las muestras fecales de chimpancés salvajes contienen bacterias resistentes a una clase importante de antibióticos comúnmente usados por los humanos en las cercanías.

El gran problema con ello es que, una vez que estas saltan a los animales, pueden evolucionar aún más dentro de ellos y, posteriormente, volver a ponerse en contacto con los humanos.

Las personas usan antibióticos con frecuencia y promueven la resistencia

La región tiene una alta tasa de enfermedades diarreicas entre las personas, que con frecuencia reciben antibióticos de sulfonamida como tratamiento. Estos son económicos y están disponibles sin necesidad de receta en farmacias informales.

Y aunque parezca una solución potencial, la realidad es otra. Los autores explican que, aunque son económicos, comprarlos conlleva pérdidas ya que estos medicamentos no los ayudan a mejorar. Mientras creen fervientemente en ello y hacen uso indiscriminado, aumentan el riesgo de proliferación de bacterias resistentes a los antibióticos, que resultan más letales.

Un peligroso intercambio de patógenos entre humanos y chimpancés

Por otro lado, los chimpancés salvajes también padecen enfermedades debilitantes, muchas de las cuales se deben a bacterias y otros patógenos entéricos. Y, al igual que en los humanos, estos cuadros limitan su capacidad de ingerir calorías y absorber nutrientes de los alimentos, lo que reduce sus posibilidades de sobrevivir.

La fragmentación del hábitat como consecuencia de la actividad humana y el intercambio de patógenos entre ambos los ha afectado al punto de dejarlos casi extintos. De hecho, las enfermedades infecciosas constituyen la mayor amenaza para los chimpancés en peligro de extinción en el Parque Nacional Gombe en Tanzania. En la actualidad, el número de chimpancés en el parque se ha reducido a 95.

El intercambio de patógenos parece involucrar incluso aquellos resistentes a los antibióticos usados frecuentemente entre los humanos del área. Para llegar a dicha conclusión, los investigadores hicieron tomaron muestras fecales de humanos, animales domésticos, chimpancés y babuinos en el Parque Nacional de Gombe y sus alrededores. Entonces realizaron una variedad de pruebas para detectar aquellos genes que confieren resistencia las sulfonamidas y tener una idea del desbordamiento.

Chimpancés con bacterias resistentes a un tipo común de antibióticos

Los resultados mostraron resistencia a las sulfonamidas en el 74 por ciento de las muestras humanas; en el 48 por ciento de las muestras de chimpancés; en el 34 por ciento de las muestras de babuinos y en el 17 por ciento de las muestras fecales de los animales domésticos. En pocas palabras, la vida animal en los alrededores, y en especial los chimpancés, parecía estar muy afianza con bacterias resistentes a los antibióticos.

El estudio también reveló que las muestras tomadas de los arroyos que usan los humanos, los animales domésticos y la vida silvestre en general tenían también un 19 por ciento de presencia de bacterias resistentes a las sulfonamida. Al parecer, el uso compartido de este recurso constituye una medio idóneo para el intercambio de patógenos, como explica uno de los autores.

“La gente se baña y se lava en los arroyos, contaminando el agua con bacterias resistentes a los medicamentos donde beben los chimpancés salvajes y los babuinos”, explica Thomas Gillespie, autor principal del estudio y profesor asociado en el Departamento de Ciencias Ambientales de Emory y la Escuela de Salud Pública Rollins.

“Nuestros resultados sugieren que las bacterias resistentes a los antibióticos se están propagando de las personas a los primates no humanos al llegar a la cuenca hidrográfica local”.

Reducir el uso indiscriminado de antibióticos podría limitar el desarrollo de resistencia

Adicionalmente, los investigadores buscaron genes relacionados con la resistencia a otra clase de antibióticos de uso humano, la tetraciclina en los chimpancés; esto a fin de tener un punto de comparación para validar sus resultados iniciales.

Y es que las personas de la región recurren a las tetraciclinas con menos frecuencia, probablemente debido a su mayor costo y menor disponibilidad. Por lo tanto, si se usa menos, también sería menos probable encontrar patógenos resistentes al medicamento.

Para ello, aplicaron un procedimiento similar analizando las muestras fecales de los mismos grupos de vida y recursos mencionados. Al final, muy pocas de las muestras de humanos y animales analizadas mostraron evidencia de resistencia a las tetraciclinas; mientras que ninguna de las muestras de agua tomada de los arroyos compartidos mostró rastros de ello.

Este estudio arroja evidencia suficiente como para apoyar el desarrollo de intervenciones. Uno de los pasos sería orientar a la población respecto al uso adecuado de los medicamentos. Y, de manera simultánea, promover hábitos de higiene en las actividades en los arroyos y mejorar la eliminación de los desechos humanos.

Referencia:

Antimicrobial Resistance Creates Threat to Chimpanzee Health and Conservation in the Wild. https://www.mdpi.com/2076-0817/10/4/477

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