Silueta de mujer con manos alrededor tratando de tocarla, y con marcas de manos en rojo sobre su cuerpo que muestran donde ya la tocaron. todo como una representación del acercamiento que puede tener el violador sobre su víctima.
Crédito: India Today graphic.

Los crímenes por violación, lastimosamente, siguen siendo altamente comunes en el mundo entero. Con el paso del tiempo, las naciones han ido evolucionando para reconocer el derecho de la mujer a la seguridad, a una vida libre de violencia y a tener soberanía sobre su propio cuerpo. Sin embargo, esto aún está lejos de ser universalmente adoptado y aplicado. No hay mejor prueba de ello, que estos países en los que, incluso hoy, un violador podría evadir su condena al casarse con su víctima.

Esta situación no se trata de una novedad, pero ha sido traída a la vista de nuevo gracias al reciente informe realizado por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés). Dicha recopilación fue titulada “Mi cuerpo me pertenece”. Dentro de esta, se resalta cómo la mujer, en al menos 57 países en desarrollo, no tiene derecho a la autonomía sobre su propio cuerpo.

En consonancia con esta denuncia, la ONG internacional “Equality Now” realizó un recuento mucho más detallado de los países del mundo en los que los derechos de las mujeres sobre su cuerpo y su actividad sexual se ven vulnerados hasta por las leyes del gobierno. Específicamente, para este caso nos enfocaremos en aquellos que fueron señalados por permitir que agresores sexuales escapen a su condena al unirlos en matrimonio con sus víctimas.

En estos países, un violador puede evadir la condena al casarse con su víctima

“[Esto] debería indignarnos a todos. En esencia, cientos de millones de mujeres y niñas no son dueñas de sus propios cuerpos. Sus vidas son gobernadas por otros”, comentó la Directora Ejecutiva del UNFPA, Natalia Kanem, a BBC Mundo.

Uno de los ejemplos más claros de esto se da en los países en los que permiten que el matrimonio se utilice como una forma de ayudar al violador a evadir su condena por agresión sexual.

Después de todo, según reporta Alejandra Martins de BBC Mundo, esto se ha usado por años como una forma de “proteger el honor” y el “buen nombre” de la víctima y su familia. Ya que se tiene la concepción de que la pérdida de la virginidad fuera del matrimonio es, de algún modo, más grave que la vulneración y agresión sexual que sufrió la persona.

Aunque parezca sacado de una película de antaño, esta mentalidad arcaica aún se traduce en las leyes de muchos países en la actualidad. Los señalados por Equality Now, en un informe del 2017, fueron Irak, Baréin, Libia, Kuwait, algunos territorios palestinos, Túnez, Jordania y Líbano.

Algunos países han eliminado estas dañinas leyes

Luego de ser expuestas en este informe, algunas naciones como Túnez, Jordania y Líbano cambiaron su legislación durante el mismo 2017. Un año más tarde, a esta lista se unió también Palestina.

Antes que ellas, otras naciones como Marruecos también realizaron el cambio. Pero, al igual que sus sucesoras, esto solo se dio luego de que se desatara un escándalo en el país. En este caso, la situación se disparó en el 2014 debido a otra injusticia llevada a cabo durante el 2012.

En ese año, la víctima de violación Amina Filali, una muchacha de 15 años, fue obligada por su familia a casarse con su violador, un hombre de 25 años. Tras un año de denuncias sin respuesta por violencia y repetidas agresiones sexuales, Filali se quitó la vida.

Con su muerte en el 2013, llegó la ola de protestas e indignación que, finalmente, fue el combustible suficiente para que las leyes de Marruecos cambiaran y se eliminara de su Código Penal la ley que permitía a un violador evadir su condena a través del matrimonio.

Como vemos, los países árabes y africanos se han movido lentamente en dirección a legislaciones que realmente protejan a la mujer. Pero, aún queda mucho camino por recorrer.

Esta situación también se repite en menor escala en Latinoamérica. Ya que, hasta después de los 2000, muchas naciones aún tenían leyes similares que protegían a los violadores. Pero con el paso de los años, naciones como Uruguay en 2006, Costa Rica en 2007 y Bolivia en 2013, eliminaron dichos elementos de sus respectivas legislaciones.

Otros no

Ahora, existen países también en Latinoamérica que, incluso ahora, no han abolido las leyes que permiten al violador evadir su condena al casarse con sus víctimas. Dichas naciones son Venezuela y República Dominicana.

En el primer caso, la representante en Venezuela del movimiento latinoamericano “Jovenas Latidas”, Vanessa Blanco, comentó que la ley en la actualidad técnicamente se encuentra en desuso. Esto sobre todo después del 2007, cuando se promulgó la Ley de Violencia, especialmente diseñada para proteger a la mujer contra la violencia.

Sin embargo, a pesar de que no se usa actualmente, sigue vigente. Por lo que, sigue existiendo la posibilidad de que se la aproveche para dejar escapar a un criminal y, al mismo tiempo, condenar a una mujer a una vida de abusos y maltratos.

Por su parte, en el caso de República Dominicana, tal como lo explica la abogada dominicana Patricia M. Santana Nina (que especializa en Derecho Constitucional con Estudios de Género y Violencia), la legislación que permitía este tipo de abusos fue “implícitamente derogada” durante enero del 2021.

Esto ya que entró en vigencia la Ley No. 1-21, que prohíbe a toda costa el matrimonio de menores de 18 años. Sin embargo, la cláusula que podría excusar a un violador sigue existiendo en el Código Penal. Y, antes de enero de este año, “sí se aplicaba y con mucha frecuencia”, señaló Santana Nina. Por lo que, definitivamente, República Dominicana está lejos de ofrecer un ambiente seguro para la mujer.

El camino a seguir es claro

“Cambiar la ley es el primer paso para eliminar el crimen, la inequidad y estas prácticas nocivas que limitan el desarrollo y autonomía plena de las niñas y adolescentes”, afirmó la abogada Bárbara Jiménez a BBC Mundo.

Tal como lo ha expresado Natalia Kanem, el mantener este tipo de legislaciones en la actualidad es “nada menos que una aniquilación del espíritu”. Ya que les quita las mujeres su autonomía sobre su cuerpo. Lo que, a su vez, las limita para la autorealización en otras áreas. Por lo que pueden terminar atrapadas en un círculo de violencia y dependencia en el que la ley, en lugar de ayudarlas a salir, termina por hundirlas más.

Indiscutiblemente, esta es una situación que tiene que parar. Debió hacerlo antes, pero como ya no es posible cambiar el pasado, el segundo mejor momento es ahora.

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