Taza de café en una máquina de expresso,
Vía Pix4free.

En general, no necesitamos muchas excusas para tomar nos una taza de café en cualquier momento del día. Después de todo, esta se trata de una de las bebidas más populares y consumidas en todo el mundo. Ya que la mayoría de la población disfruta de ella. Ahora, una nueva investigación ha sugerido que nuestra preferencia por el café podría estar determinada no solo por el gusto, sino por elementos en nuestros genes.

Los científicos detrás de esta particular propuesta han son Elina Hyppönen y Ang Zhou. Para mostrarla a público, la han publicado recientemente de forma digital en The American Journal of Clinical Nutrition.

Los genes determinarán nuestra preferencia por el café

La investigación que tomó en cuenta a 390.435 personas, es el primer estudio mundial en su tipo para entender la relación entre los genes y nuestra preferencia por el café. Los datos obtenidos a través del Biobanco del Reino Unido permitieron establecer una relación entre los genes, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y nuestro consumo de café.

Como bien sabemos, todo en exceso es malo y, aunque el café puede traernos beneficios al organismo, también puede tener consecuencias negativas. De allí que se recomiende que regulemos su consumo para gozar de buena salud. Racionalmente, todos sabemos esto. Pero, según parece, se ha demostrado que, genéticamente, nuestros cuerpos también lo saben.

Por este motivo, al parecer, dependiendo de nuestra condición genética, podríamos tener un mayor o menor gusto por el café. Asimismo, esta también podría determinar si preferimos las bebidas altas en cafeína o aquellas que la evitan.

¿Por qué los genes pueden influir de esta forma en nuestra preferencia por el café?

Taza de café con granos de la planta saliendo de su interior.
Vía Pixabay.

Como ya mencionamos, el café es una de las bebidas favoritas en el mundo. En general, lo bebemos porque nos gusta, nos da energía o estamos acostumbrados a él. Y, además, lo regulamos porque sabemos conscientemente que debemos cuidar de nuestra salud. Ahora, la relación entre el consumo de café y nuestro organismo realmente no se queda allí.

“(…) lo que no reconocemos es que las personas subconscientemente autorregulan los niveles seguros de cafeína en función de qué tan alta es su presión arterial, y esto probablemente sea el resultado de un mecanismo genético protector”, comentó la profesora Hyppönen.

Hyppönen, quien también es directora del Centro Australiano de Salud de Precisión de UniSA, comenta que considera a la situación como algo positivo. La nueva información obtenida es una muestra más de las capacidades de autorregulación del organismo.

Gracias a estas, los individuos con genes más propensos a sufrir por la cafeína tienen una preferencia naturalmente menor por el café. De forma opuesta, aquellos con mayor resistencia suelen también tomarlo con más frecuencia y preferirlo cuando está alto en cafeína.

Dime cómo son tus genes, y te diré qué café bebes

Al ver esta situación, los investigadores de la Universidad del Sur pudieron concluir que la relación entre los genes y nuestra preferencia por el café cambiaba según la salud de nuestro organismo. En otras palabras, los individuos más sanos y resistentes a la cafeína tendieron a preferirla y consumirla más.

Por otra parte, las personas con una mayor sensibilidad a la cafeína y afecciones extras tendieron a evadir el café. En otras palabras, el organismo adaptó sus preferencias y antojos por el café a sus niveles de tolerancia natural.

Básicamente, este estudio ayudó a señalar que, aquellas personas con presiones arteriales altas, angina y/o arritmia eran menos propensas a beber café. Pero no solo porque se cuidaran conscientemente, sino porque su cuerpo realmente disminuyó su deseo por consumir cafeína.

“Ya sea que bebamos mucho café, un poco o evitemos la cafeína por completo, este estudio muestra que la genética está guiando nuestras decisiones para proteger nuestra salud cardiovascular. (…) Si su cuerpo le dice que no beba esa taza de café extra, probablemente haya una razón. Escuche a su cuerpo, está más en sintonía con su salud de lo que cree”, concluyó la profesora Hyppönen.

Referencia:

Cardiovascular symptoms affect the patterns of habitual coffee consumption: https://doi.org/10.1093/ajcn/nqab014

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