Algas marinas
Vía: Pixabay

Las algas marinas son tan simples como saludables. Estas plantas acuáticas tienen propiedades antinflamatorias, diuréticas y hasta digestivas. Precisamente, estas propiedades han llevado a científicos a estudiarlas más a fondo y han encontrado que su consumo por parte de las vacas reduciría considerablemente la emisión de metano.

Se sabe que los gases de efecto invernadero están deteriorando nuestro planeta y, por tanto amenazan la existencia de la humanidad. Es por ello, que organizaciones y gobiernos de todo el mundo trabajan en reducir esas dañinas emisiones.

Sin embargo, la amenaza sigue latente. Para muestra tenemos el caso de las vacas y la emisión de metano, uno de los gases que más afecta el Calentamiento Global de la Tierra. Incluso, es superior al causado por el dióxido de carbono.

Algas marinas: un alimento amigable con el planeta

Lo anterior ha sido objeto de controversias. Por un lado, hay quienes solicitan que se disminuya el consumo de carne para así minimizar su producción y su impacto negativo al Medio Ambiente. Por otro lado, apuestan por un novedoso plan de alimentación basado en algas marinas. De esta forma, podríamos consumir carnes más amigables con nuestro ecosistema.

Una vaca acostada en un campo

Estamos frente a dos alternativas con un mismo foco: reducir los gases de efecto invernadero producidos por el ganado. Como reducir su consumo es algo bastante difícil, las algas se presentan como la opción más viable.

Las algas rojas son las adecuadas para el ganado

Algas rojas

En primer lugar, no todas las algas tienen las mismas propiedades. En ese sentido, las algas rojas (Asparagopsis taxiformis) vienen siendo las más adecuadas para alimentar al ganado. Esto debido a que apuntan directamente a las poblaciones de microbios y bacterias presentes en el rumen de estos animales, las cuales, son responsables de fermentar alimentos y transformarlos en metano.

Hasta ahora solo se han hecho pruebas a pequeña escala. Pero, Breanna Roque, investigadora de la Universidad de California, considera que si se usa un poco más de algas “todos los días” se puede reducir considerablemente la cantidad de metano. Y, lo mejor de todo es que su uso no altera el sabor de la carne de res ni de la leche. Por ende, si el plan se aplica a nivel mundial, los resultados serán bastantes positivos.

Tesla: el ejemplo a seguir

La implementación de esta forma de alimentación es compleja y requiere mucha unión. Hasta ahora, las algas usadas para las pruebas han sido recolectadas por buzos, lógicamente, es una práctica que no se pueda escalar a nivel mundial.

Una persona buceando

Debido a ello, se presentan dos opciones: grandes  en océanos y/o la implementación de tanques verticales en tierra con agua marina. Esta última opción permitiría que la Asparagopsis se desarrolle “a escala comercial, industrial y espectacular”, dijo Joan Salwen, fundadora de la startup Blue Ocean Barns.

Asimismo, recomienda iniciar con las vacas lecheras, puesto que son los animales que producen mayor cantidad de metano. De igual modo, estima que las algas escalen a “millones de vacas a mediados de la década y a cien millones a finales de la década”. Tal cual cómo ha hecho Tesla. Si bien son dos ramos distintos, ambos métodos contribuyen a garantizar la sustentabilidad de nuestro planeta.

Por ahora, solo tenemos algo claro y es que el consumo de algas marinas por parte de las vacas reduce la emisión de metano en un ochenta por ciento.

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