Siluetas de parejas besándose con poca luz, como representación de su vida sexual.
Vía Pixabay.

Sin duda alguna, el COVID-19 ha cambiado nuestras vidas de más formas de las que podríamos habernos imaginado. De allí que desde nuestras rutinas diarias individuales, como las interacciones de pareja y su vida sexual se hayan visto afectadas durante la pandemia.

Para estos momentos, se han realizado estudios diversos en el efecto emocional que esta situación ha tenido en nosotros como individuos. Sin embargo, no se trata de la única perspectiva existente. Después de todo, nuestra forma de interactuar y relacionarnos con nuestra pareja también debió mutar durante esta crisis.

Ahora, gracias a una recopilación de testimonios de expertos realizada por BBC Mundo, podemos ver con mucha más claridad el alcance de estos cambios. Unos que, para este caso, tuvieron relación directa con la vida sexual de las parejas y cómo esta evolucionó durante la pandemia.

La pandemia causó un pico y luego una caída de la vida sexual en pareja

Parejas sin camisa acostadas en el suelo como una representación de su vida sexual.
Vía Pixabay.

Una de las primeras expertas en ser consultada fue la terapeuta sexual Emily Jamea. La doctora proveniente de Houston, Texas, señaló que el inicio de la pandemia vino con un particular aumento de la libido entre parejas. Según parece, la cercanía inicial y el “descanso” que vino con estar en casa aumentó el deseo sexual y la conexión entre las personas.

Sin embargo, este estado no duró mucho. A medida que la situación de pandemia aumentó, el estrés se hizo latente y los problemas más graves, la vida sexual de las parejas comenzó a sufrir. De forma que, tal como lo recalcó Jamea, el encierro comenzó a “pasar factura”, por lo que el deseo sexual “cayó en picada”.

¿Qué pudo causar la caída de la vida sexual de las parejas durante la pandemia?

Para poder explicar esta situación, la BBC Mundo cita estudios realizados en diferentes países como Estados Unidos, India, Italia y Turquía. Todos estos se llevaron a cabo durante el 2020 y registraron cómo el deseo sexual comenzó entre parejas comenzó a disminuir exponencialmente a medida que se agravaba la crisis.

Uno de los investigadores que participó en estos estudios, Justin Lehmiller, comentó que dicha reacción podría tratarse a que al aumento del estrés. El también miembro del Instituto Kinsey, en Estados Unidos, comentó que las sensaciones de miedo e incertidumbre fueron muy comunes durante la pandemia, por lo que ellas pudieron afectar la vida sexual de las parejas.

Y… ¿por qué?

Esta respuesta vino de la mano con los antes mencionados estudios. Ya que no solo el aumento del estrés puede explicar la totalidad del fenómeno. Ya que, como se ha mencionado, justo al inicio de la pandemia, cuando el peligro era latente, el deseo sexual aumentó notoriamente.

Según Rhonda Balzarini, quien trabaja como psicóloga social y profesora adjunta de la Universidad Estatal de Texas, esto se da debido a una llamada “fase de luna de miel” al inicio de la crisis. Durante esta, los elevados niveles de estrés en las parejas contribuyeron a un incremento del deseo sexual al inicio de la pandemia. No obstante, este efecto pierde fuerza con el tiempo, lo que poco a poco disminuye la libido y la frecuencia de las relaciones sexuales.

“Dos cebras no se aparean delante de un león”

Jamea comentó esta frase al reconocerla como un dicho común entre terapeutas sexuales. Tal como la analogía lo indica, si el peligro es inminente, los animales no verán ese como el momento más adecuado para aparearse.

Dentro de nuestra mente, esto pasa igual. Luego de que pasa la “luna de miel” y la situación de riesgo sigue latente, nuestro cerebro empieza a entrar en modo de defensa. Como consecuencia, elementos no esenciales como la libido se ven disminuidos, ya que no es lo suficientemente “seguro” manifestarlos al momento.

Esto se confirmó por la investigación de Balzarini que incluyó a sujetos mayores de 18 años provenientes de 57 países. Gracias a esta, se vio que cuando la inseguridad económica, laboral o de salud estaban presentes, se generaban cuadros de depresión que, a su vez, disminuían el deseo sexual.

En otras palabras, se descubrió una relación nunca antes planteada entre la pandemia, la depresión y la vida sexual de las parejas. Algo que, nuevamente explicaría por qué se manifestó la “luna de miel” al inicio de la crisis. Para ese momento, no había pasado suficiente tiempo como para que los efectos de la depresión afectaran a la pareja.

Efecto de “sobreexposición”, o por qué un poco de misterio siempre es necesario

Pareja agarrándose de manos.
Vía Pixabay.

Otro punto vital que también se señaló durante los estudios tuvo que ver con el exceso de tiempo en pareja. En la actualidad, con las agitadas vidas que todos llevamos, los momentos para compartir en pareja suelen ser escasos y muy preciados.

Al inicio de la pandemia, muchas parejas pudieron aprovechar el tiempo extra para retomar su vida sexual y realizar actividades juntos que, usualmente, solo podrían darse durante las vacaciones o en breves momentos entre compromisos.

Ahora, la situación del coronavirus cambió todo esto y confinó a las personas a pasar días, semanas y meses en su presencia continua. Según Lehmiller, esto ha causado un efecto de “sobreexposición”. Dentro de este, “los pequeños hábitos de tu pareja empiecen a ponerte de los nervios”, explica la experta.

“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia. Cuando te ves todo el tiempo… la sensación de misterio se desvanece”, continúa Lehmiller.

De allí que, luego de meses encerrados, la sobreexposición haya hecho que muchos momentos “especiales” de algún modo perdieran su brillo, por lo que la interacción de la pareja carece de la chispa que continúa alimentando el interés sexual en la relación.

¿Y… ahora?

A pesar de que los efectos de la pandemia en la vida sexual de las parejas se han mantenido ya por meses, aún no todo está perdido. Según Jamea y otros investigadores del Instituto Kinsey, existen formas de contrarrestar la situación.

Por ejemplo, según su investigación, las parejas que aprovecharon el tiempo para probar algo nuevo (posiciones, juguetes, fantasías, etc…) en la cama, se vieron menos afectadas por la disminución del deseo sexual. Asimismo, si la situación sexual ya se había enfriado, las personas “fueron mucho más propensas a reportar mejoras” luego de innovar en sus encuentros, según comentó Lehmiller.

Los investigadores también reconocen que algunas parejas corren el riesgo de no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”. Sin embargo, tienen la esperanza que, a medida que los planes de vacunación se extienden y la gente vuelve a sus rutinas, poco a poco muchas parejas podrían recuperar su vida sexual prepandemia.

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