Toma de la entrada de una cueva desde el interior
Vía: Pixabay

En un intento por comprender cómo reaccionan los seres humanos en condiciones poco habituales, un grupo conformado por quince personas permanecieron en la cueva Lombrives en Ussat les Bains, Francia, por cuarenta días. Este experimento se conoce como Deep Time.

El proyecto impulsado por Human Adaptation Institute tiene como propósito estudiar el comportamiento de las personas en un entorno totalmente aislado del mundo exterior y en una situación “fuera de los indicadores habituales”.  Al respecto los organizadores señalaron que:

“Tras años de estudios variados, hemos descubierto que, para comprender completamente las habilidades y el funcionamiento humanos, es necesario estudiarlos en un entorno natural y en situaciones de la vida real en lugar de en una simulación en un espacio pequeño y cerrado “.

Las personas que participaron en Deep Time no tenían forma alguna de comunicarse con el mundo exterior

Portátil, mouse y teléfono encadenados a un libro

Durante los cuarenta días que permanecieron en la cueva, las personas prescindieron de todo tipo dispositivo de comunicación. Por tanto, no había manera de que establecieran contacto con el mundo exterior. Tampoco tenían noción de tiempo, puesto que carecían de relojes.

Adicionalmente, debieron convivir en un espacio donde la temperatura era de aproximadamente 10 °C, humedad relativa fijada al cien por ciento y sin recibir luz solar. Hablamos de un escenario lejos poco común. Sin embargo, este grupo lo logró y parecen hacerlo disfrutado o por lo menos eso reflejan sus rostros en las imágenes.

Grupo de 15 personas participantes en Deep Time
Crédito: Renata Brito (AP)

¿Cuáles fueron los resultados de Deep Time?

El tiempo fue clave. El hecho de carecer de relojes causó que los días se hicieran más largos para los participantes, incluso que los días duraran entre 32 y 40 horas. Es por ello que los participantes dijeron que habían pasado alrededor de 30 días en la cueva. Evidentemente la falta de reloj alteró su noción del tiempo y las horas de sueños.

No obstante, “dos tercios de los participantes dijeron que se habrían quedado más tiempo en la cueva si hubieran podido”. Tal parece que estas personas hallaron en Lombrives en Ussat les Bains un refugio o la estaban pasando bien.

Se espera que Deep Time, valorado en 1.45 millones de dólares, contribuya a encontrar factores positivos que refuercen los “procesos fisiológicos y cognitivos relacionados con el aislamiento social”. Esto para reforzar la estadía de los seres humanos en condiciones fuera de lo común.

Con todo esto, solo nos queda la incógnita de saber ¿cómo los investigadores plasmarán estos resultados en el mundo real?

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