Manos protegidas por guantes azules tocando una mascarilla facial
Vía: Pixabay

La COVID-19 llegó para cambiar nuestro estilo de vida por completo, desde la forma de saludarnos hasta el medio de transporte que utilizamos. Pero, más allá del impacto negativo que ha causado, se está viendo como una alternativa para independizarnos de los automóviles. En este sentido, ¿qué podemos aprender de esta pandemia?

Mientras esperamos la distribución mundial de las vacunas COVID-19, El coronavirus nos ha enseñado que la mejor forma de evitar el contagio es la prevención. Para ello, debemos evitar en la medida de lo posible las aglomeraciones y las salidas innecesarias.

Uso de bicicletas

Personas manejando bicicletas en un parque

Durante esta pandemia hemos observado cambios significativos en el medio ambiente. Uno de ellos en el aire: la contaminación sonora y la emisión de gases de efecto invernaderos disminuyó considerablemente. Todo ello gracias al confinamiento al que hemos tenido que someternos para frenar la propagación del virus.

Como consecuencia, el uso de las bicicletas se ha incrementado. De hecho, se han convertido en un medio de transporte bastante cómodo y seguro. Ideal para sortear las restricciones impuestas por los gobiernos para frenar el virus, además de cuidar al medio ambiente. Ahora, es bastante común ver en las calles repartidores y ciclistas. Entonces, ¿qué ha cambiado? Los hábitos de viaje.

Si esta modalidad continúa, los gobiernos deben adecuar la infraestructura de las carreteras para garantizar la seguridad de los ciclistas. Los carriles ‘pop up’ son una buena opción. Estos ya se han implementado en ciudades como Madrid, Berlín, entre otras, y su impacto ha sido favorable.

Transporte público adecuado

Vista interna de un transporte público

La idea es disminuir el uso de los automóviles, pero como se sabe que es una ardua tarea, el transporte público se presenta como otra opción. Tal como comenta TechXplore, “debería ser el foco de una nueva ronda de inversión estatal que lo haga asequible y conveniente para todos”.

Al contar con un servicio seguro en todos los sentidos, se nos hará más fácil optar por este medio de transporte, incluso por encima de nuestros propios automóviles. Por tanto, los gobiernos deberían considerar el servicio de transporte como una opción, no solo para palear la pandemia del COVID-19, también como una forma de reducir la contaminación ambiental.

Pero, si se reduce la fabricación de automóviles, ¿qué sucederá con los empleados? ¿Despidos masivos? Siempre que los fabricantes reestructuren sus industrias, estos seguirán siendo necesarios. “La remodelación de las fábricas de automóviles en dificultades para construir vehículos eléctricos, industriales y de transporte público sería un gran comienzo”.

Teletrabajo

Mujer trabajando en su pc desde su casa

Otra opción para minimizar la dependencia a los vehículos es el teletrabajo. Hablamos de una modalidad que se ha impuesto durante la pandemia. Muchos empleados y empleadores han hallado la forma de cumplir con sus funciones de manera totalmente digital. Por tanto, el autoservicio se ha reducido y la casa se ha convertido en nuestro lugar de trabajo.

Una vez más nos preguntamos, ¿cómo la COVID-19 puede ayudarnos a independizarnos de los automóviles? Tomando de ella lo positivo, la forma de transporte y la necesidad de reorganizar ciudades.

Sin embargo, la clave siguen siendo los gobiernos. Las autoridades locales y gubernamentales deben desarrollar proyectos que impulsen el crecimiento de ciudades amigables con el ecosistema y que además faciliten el acceso a bancos, abastos, escuelas y centro sanitarios.

Si caminando o en bicicleta puedo llegar a mi destino en menos de 15 minutos, entonces, ¿para qué usar un automóvil?

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