La audición parece un sentido muy independiente, pero un nuevo estudio arroja evidencia de que su pérdida (hipoacusia) puede desencadenar algunos efectos inesperados, como una menor actividad física y, como consecuencia, un envejecimiento más rápido. Así lo han planteado los investigadores del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de los Institutos Nacionales de Salud en Baltimore, en un artículo en la revista JAMA Network Open.

Vínculo entre la pérdida auditiva y actividad física en adultos mayores

El equipo se basó en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición realizada entre 2003 y 2004, estudio del cual extrajeron datos de 291 adultos con edades que iban de 60 a 69 años. Su objetivo era explorar la influencia que podría tener la pérdida auditiva sobre el nivel de actividad física de los participantes.

Entre los 291 participantes, 48 tenían pérdida auditiva leve y 22 tenían pérdida auditiva moderada o mayor. Y, tras analizar sus resultados con el paso del tiempo, descubrieron que, en efecto, la hipoacusia tenía un vínculo significativo con un menor tiempo de actividad física y más tiempo dedicado a conductas sedentarias.

Los resultados muestran una reducción de 5,53 minutos por día del tiempo dedicado a la actividad física moderada a vigorosa; de manera similar, para la actividad física de intensidad ligera, para la que dedicaron 28,55 minutos menos por día. En cambio, el sedentarismo mereció una inversión de 34,07 minutos más de su tiempo por día en comparación con aquellos sin pérdida auditiva.

Envejecimiento acelerado vinculado a la pérdida auditiva y sedentarismo

Y, aunque una persona puede llevar una vida relativamente normal con hipoacusia, bien sabemos cuán nocivo puede llegar a ser el sedentarismo para los humanos. El análisis por edad reveló una asociación entre la pérdida auditiva, la reducción de actividad física y un patrón de edad acelerada.

Una pérdida de la audición mayor a 25 dB fue equivalente a 7,28 años de edad acelerada en términos de actividad física moderada a vigorosa; de 5,84 años para la actividad física de intensidad ligera, y de 10,53 años para la transición de una vida activa a una sedentaria.

“La magnitud de estas asociaciones parece ser sustancial, siendo la pérdida auditiva leve y moderada o mayor equivalente a 5,84 y 7,28 años de envejecimiento, respectivamente, en asociación con la actividad física de intensidad ligera”.

¿Aumentar la actividad física puede retrasar el envejecimiento en hipoacusia?

“Estos hallazgos sugieren que la hipoacusia se asocia con un peor perfil de actividad física”, concluyeron los autores en su artículo. A partir de ello, podemos intuir que promover la actividad física entre los adultos mayores con pérdida auditiva puede reducir el deterioro físico asociado a la afección.

Pero esto nos lleva a una pregunta digna de nuevas investigaciones: ¿mejorar las intervenciones para las personas con pérdida auditiva podría ayudar a aumentar sus niveles de actividad física y evitar el rápido envejecimiento?

Referencia:

Analysis of Hearing Loss and Physical Activity Among US Adults Aged 60-69 Years. http://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/10.1001/jamanetworkopen.2021.5484

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