Existe mucha evidencia que conecta los eventos de la infancia con la salud mental y física durante la adultez, pero esto sigue siendo motivo de investigación. Pero, ¿qué factores tienen mayor influencia en este vínculo? O, ¿cómo es que las experiencias adversas tempranas, por ejemplo, pueden llegar a causar enfermedades más adelante?

Los investigadores presentaron un estudio minucioso basado en una encuesta aplicada en Europa y sus resultados ofrecen nuevas luces para comprender la influencia de la infancia en la adultez. Y, particularmente dos tipos de situaciones de estrés resultaron estrechamente relacionadas con problemas de salud muy arraigados en nuestros tiempos.

Explorando dos tipos de experiencias adversas durante la infancia

Una infancia difícil suele cubrir experiencias específicas como negligencia, abuso o trauma; pero incluso condiciones socioeconómicas desfavorables como pobreza, baja educación o desempleo pueden catalogarse como elementos de adversidad infantil.

En esta oportunidad, los investigadores se enfocaron en solo dos de ellos: el conflicto grave en el hogar, representado por tensión, discusiones verbales o violencia física; y las dificultades económicas graves.

Conflictos graves en el hogar durante la infancia afectan la salud física y mental

Puede que no sorprenda a muchos que los conflictos graves en el hogar durante la infancia tengan una conexión con un desarrollo psicológico y neurológico precario en algunas personas. Esto es algo que han reportado varias investigaciones y que, en un entorno menos informal, puede intuirse al conocer la historia de ciertos individuos.

De hecho, estos efectos pueden extenderse hasta alcanzar la edad adulta, y el estudio reveló los mecanismos detrás de ello. Los conflictos familiares ocasionan un patrón de “estrés crónico, incontrolable e impredecible” que mantiene al niño alerta o dispuesto a emitir una respuesta agresiva.

Padre y madre peleando frente a una niña que se tapa los ojos perturbada.

Los investigadores explican que, al vivir en una respuesta hiperactiva al estrés, se limita la capacidad de regulación de emociones, lo que a su vez, moldea un comportamiento que lo refleja.

Pero más allá del impacto mental, los conflictos en el hogar durante la infancia terminan afectando también la salud física en la adultez. Estas experiencias predisponen a las personas a estilos de vida poco saludables que incluyen abuso de sustancias o la ingesta de comida para compensar emociones negativas.

Muchos especialistas aseguran que la salud física también va de la mano con la psicológica, y estos hallazgos arrojan nueva evidencia de ello. El estrés continuo interrumpe el sistema inmunológico, metabólico y autónomo, limitando así la capacidad innata para mantener una buena salud o lidiar con los invasores.

Estrés financiero durante la infancia y sus efectos en la salud en la adultez

Cuatro dedos de una mano, cada uno de los cuales representa un miembro de una familia, con una moneda.

Muchos están de acuerdo en que el dinero no da la felicidad, y aunque algo de cierto tiene, no podemos negar que puede hacer la diferencia en el bienestar de una persona. En el caso particular de la infancia, no suelen ser los niños los que toman las decisiones financieras, pero el proceder de sus padres o representantes definitivamente puede afectarlos.

Experimentar una tensión financiera severa durante la infancia puede generar un estrés crónico que puede entorpecer su desarrollo e incluso su aprendizaje. Partamos de que los problemas financieros en la familia se traducen en niños que carecerán de suministros básicos como comida, ropa y educación. Además, podrían crecer en vecindarios desfavorecidos con familias o individuos en situaciones similares o peores.

Según los resultados, el estrés financiero durante la infancia puede reducir la capacidad de toma de decisiones en el futuro, así como sus posibilidades de obtener resultados positivos. Incluso a nivel físico, este tipo de adversidad en la infancia puede comprometer su salud física y mental en la adultez.

El impacto de las dificultades en la infancia sobre la salud física y mental en la adultez

Sumando estos hallazgos, los investigadores descubrieron que las personas que vivieron adversidades de este tipo en la infancia tienen un mayor riesgo de enfermedad. Las más destacadas fueron: cáncer, obesidad, como enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios, dolor físico, así como problemas estomacales o digestivos. Aquellas personas con una infancia difícil fueron más propensas a beber en exceso, a fumar, a ser más sedentarias y tener una alimentación deficiente.

En el aspecto psicológico, las personas que vivieron este tipo de experiencias durante su infancia también eran más propensas a depresión, sensación de infelicidad, insatisfacción con la vida, inseguridad y soledad. De hecho, tenían mayor riesgo de aislamiento social y tendían a ser más desconfiadas hacia otras personas. Incluso quienes decidían casarse, tenían más probabilidades de divorciarse.

Hasta ahora los resultados no parecen sorprendentes, pero si lo analizamos desde la frecuencia con la que ocurren dichos casos, la situación cambia. El 25 por ciento de los encuestados habían experimentado tensiones o conflictos financieros durante su infancia, lo que se traduce en uno de cuatro adultos con mayor riesgo de de desarrollar problemas de salud mental y física en la adultez como consecuencia.

Referencia:

How a difficult childhood makes it more likely you’ll have mental and physical health problems as an adult. https://theconversation.com/how-a-difficult-childhood-makes-it-more-likely-youll-have-mental-and-physical-health-problems-as-an-adult-153154

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