Baño público en blanco y negro.
Vía Pixabay.

Los baños públicos son sitios a los que definitivamente no vamos por placer, sino por el golpe indudable de la necesidad. Todo debido a variadas (y muy justificadas) preocupaciones sobre higiene que pueden surgir en nuestra cabeza. Ahora, para hacer esa lista incluso aún más larga, una investigación publicada en Physics of Fluids ha ahondado en cómo los aerosoles potencialmente contaminados se dispersan dentro de un baño público.

Los autores detrás de dicho estudio fueron Jesse H. Schreck, Masoud Jahandar Lashaki, Javad Hashemi, Manhar Dhanak y Siddhartha Verma. Gracias a su trabajo, tenemos una idea mucho más clara de lo que nos espera dentro de un baño público y de por qué deberíamos salir de él rápidamente y a toda costa una vez hemos bajado la cadena.

La realidad tras los aerosoles en el baño público

No es un secreto para nadie que el baño público es, en definitiva, un espacio que preferiríamos no tener que visitar nunca. Sin embargo, en ocasiones la situación es simplemente inevitable.

Por lo que, de una u otra forma, terminamos dentro de uno de sus cubículos, haciendo todo lo posible por terminar nuestros asuntos a la velocidad de la luz. En general, esta reacción podría deberse a varios motivos, como el disgusto por los olores que probablemente pueblan el espacio, o la preferencia por evadir un claro criadero de gérmenes.

En particular, este último motivo debería tener con frecuencia más peso en nuestras mentes. Sobre todo porque abarca no solo la posibilidad de que las superficies del baño público estén contaminadas, sino que también lo esté el aire, a través de los aerosoles que se liberan cada vez que alguien baja la cadena.

El uso continuado del baño público aumentó la cantidad de aerosoles en el aire rápidamente

Baño público con cubículos y urinales.
Vía Pixabay.

Los aerosoles que pueden flotar dentro de las paredes del baño público vienen en variados tamaños –tal como los que nos rodean en cualquier otra parte–. Para poder comprender bien de qué forma su presencia se alteraba cada vez que se jala de la cadena, los investigadores los dividieron en tres grupos: a) partículas de 0,3 a 0,5 micrómetros; b) de 0,5 a 1 micrómetro y c) de 1 a 3 micrómetros.

Según sus revisiones, luego de bajar la cadena de baño, el primer grupo de partículas tuvo un aumento de presencia en el aire del 69,5%. Por su parte, tercer grupo, con las partículas de aerosol más grandes, tuvo un promedio de aumento similar, aunque un poco menor, específicamente del 50%.

Sin embargo, de entre todos, el aumento más notorio y preocupante fue el del segundo grupo de partículas. Según observaron los investigadores, estas aumentaron su abundancia en un 209%.

Con esto, se puede ver que, con dada jalada de cadena, el ambiente del baño público puede inundarse rápidamente con partículas de aerosoles provenientes del inodoro. Y, específicamente, aquellas de tamaño mediano que, por ser menores a un micrómetro, pueden ser particularmente sencillas transportar en el aire e inhalar.

La dispersión de los aerosoles dentro del baño público es breve, pero extensa

Luego de realizar más de 100 descargas dentro de un baño público, los investigadores notaron que los aerosoles tendían a pasar 20 segundos en el aire antes de descender sobre las superficies. En un inicio, esto puede parecer poco. Sin embargo, el detalle está en el alcance que pueden tener en tan poco tiempo.

Según parece, en ese breve tiempo los aerosoles llegaron a elevarse hasta 109 centímetros por encima de los inodoros. Esto mientras que, para el caso de los urinales, la elevación fue de 69 centímetros. En otras palabras, estos aerosoles pueden subir como mínimo más de medio metro y permanecer a la altura de nuestra nariz por cruciales segundos.

¿Por qué esto debería preocuparnos?

Los aerosoles en cualquier habitación pueden ser un motivo de preocupación y un transporte de patógenos contagiosos como el ébola, el norovirus o el SARS-CoV-2. Sin embargo, aquellos que se encuentran en los baños públicos tienen mayores posibilidades de ser portadores de este tipo de contaminantes, primero debido a su origen (el inodoro) y después a su concentración (que suele ser alta debido a la falta de ventilación).

“Tanto el inodoro como el urinario generan grandes cantidades de gotas de menos de tres micrómetros de tamaño, lo que representa un riesgo de transmisión significativo si contienen microorganismos infecciosos”, comentó Verma.

Debido a esto, cuando tengamos que ir de nuevo a un baño público, vale la pena que recordemos lo que pueden hacer sus aerosoles. De este modo, tenemos otro motivo para salir de ellos lo más rápido posible, de forma que podamos disminuir la posibilidad de contraer alguna infección o enfermedad.

Referencia:

Aerosol generation in public restrooms: https://doi.org/10.1063/5.0040310

Lea también:

Cómo los secadores de manos esparcen bacterias en los baños públicos