Globo terráqueo sostenido por una mano.
Vía PxHere.

El calentamiento global y el cambio climático son constantes que se hacen cada vez más fuertes con el paso del tiempo. Afortunadamente, el futuro de la Tierra aún no está totalmente a su merced. Pero, para que esto no pase, la humanidad debe tomar la situación en sus propias manos y hacer grandes cambios. Por ahora, no parece estar dispuesta a hacerlo. Por lo que, cabe preguntarnos, ¿estamos entonces listos para enfrentar las consecuencias?

Como bien sabemos hemos estado haciendo cambios notorios en el planeta desde hace por lo menos 3 mil años. No obstante, han sido estas últimas décadas las que han dado inicio a una situación realmente crítica.

Ahora, el 2020 actuó como un falso descanso y clara advertencia del rumbo en el que tenemos encaminada a la Tierra. Pero, incluso con la breve pausa que tuvieron nuestras actividades, nuestro camino no ha cambiado todavía.

¿El futuro de la Tierra?

El planeta Tierra en su totalidad es una máquina compleja que se interconecta de las maneras menos esperadas posibles. De allí que, cuando un cambio comienza a afectar una zona, este rápidamente pueda escalar como una bola de nieve que crece colina abajo.

Para nuestra suerte, la colina no ha sido muy inclinada y la bola de nieve se ha movido con lentitud. Sin embargo, en la actualidad esta ha crecido y la caída se ha empinado. Como consecuencia, vemos con más claridad los efectos de problemas como el cambio climático y el calentamiento global –mientras que contamos con menos oportunidades para detener su paso–.

Ilustración de la Tierra vista desde el espacio.
Vía Pixabay.

Como un ejemplo de esto podemos ver cómo partes vitales de nuestro mundo como la selva del Amazonas, se ve cada vez más afectada por los cambios que ocurren en la Tierra. Nuestro denominado “pulmón vegetal” produce al menos el 20% del oxígeno del planeta. Pero, con su flora y fauna afectados por la deforestación, caza ilegal e incendios forestales, ahora se encuentra en una posición muy delicada.

Como una muestra del efecto dominó, vemos cómo las afecciones del Amazonas se convierten en un problema para los glaciares andinos, que comienzan a derretirse por el aumento de temperaturas. Un problema que se repite también en lugares como Groenlandia, que experimentará un deshielo récord, superior a cualquiera de los últimos 12 mil años.

Por su parte, el deshielo también trae como consecuencia la liberación de gases al ambiente. Algo que se ha probado particularmente peligroso en el Ártico, cuyo deshielo aumenta las emisiones de metano, según descubrió la NASA.

Este gas es incluso más peligroso que el dióxido de carbono para aumentar el efecto invernadero. Y, según parece, serán justamente sus niveles los que aumenten de forma récord en los siguientes años.

¿Estamos listos para aceptar las consecuencias?

Podría decirse que no. Sobre todo cuando se toma en consideración que una buena parte de la humanidad aún no ha reconocido al cambio climático como un problema en primera instancia. Por lo que, con una mentalidad como esa, ¿cómo podríamos esperar que la sociedad esté lista para tomar responsabilidad?

La humanidad no ha prestado atención al cambio climático, y esto ha sido un fenómeno que se ha sostenido desde nuestras civilizaciones más antiguas. Sin embargo, nunca antes en nuestra historia habíamos sido golpeados con tal fuerza por las consecuencias de nuestros actos.

Estos “golpes” podrían verse como los intentos más desesperados de la naturaleza por dar a conocer su mensaje: no podemos ignorarla por más tiempo. Lastimosamente, a pesar de todo, el mundo no la ha logrado escuchar.

Aún podemos cambiar el futuro

Vegetación siendo iluminada por los rayos del sol.
Crédito: xijian. Vía Getty Images/Vetta Video.

Por suerte, no todo está perdido, y partes de la sociedad sí han hecho intentos por disminuir su impacto sobre el planeta. En el 2021, los científicos y ecologistas pronostican un futuro sombrío para la vida en la Tierra. Sin embargo, aún nos encontramos en un punto en el que podemos inclinar la balanza.

Por este motivo, iniciativas como las presentadas por el presidente estadounidense, Joe Biden, pueden ser una piedra angular para el cambio. Esto de la mano con esfuerzos colaborativos como los que se esperan conseguir en la cumbre virtual sobre el clima en la que participaran al menos 17 de los países más contaminantes del mundo, podrían ser los primeros pasos para hacer la diferencia.

No obstante, así como sucede con el plan de conservación del Amazonas propuesto por Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, estas iniciativas son buenas ideas, pero están lejos de ser suficiente. Será necesario que el mundo como un todo se comprometa con los objetivos de cuidado ambiental y desarrollo sustentable, de forma que su efecto positivo pueda sentirse de verdad sobre el ambiente.

Esto no solo pensando en cuidar la vida de la Tierra y de las demás criaturas que habitan en ella, sino también por el bien de la humanidad. En la actualidad, hay entre 500 y 850 mil virus en la naturaleza. Mientras más la intervengamos, más posibilidades habrá para que se den más incidentes como la pandemia actual del COVID-19.

Si queremos evitar esto, tendremos que tomar acciones contundentes y generalizadas, desde ahora mismo. Y, si no le hacemos caso a la situación, entonces deberemos prepararnos para hacer frente al futuro que le esperará a la Tierra.

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