Si existe un recurso valioso en nuestro planeta son las algas marinas, prácticamente desconocidas aún en Occidente, pero muy explotadas en Asia, donde tienen una amplia gama de usos. Y sí, por supuesto, mucho más allá de ser un ingrediente en platillos orientales populares.

El hecho es que el interés por estos organismos simples y antiguos se ha incrementado sustancialmente en los últimos años, y por ello aprovecharemos la oportunidad para divulgar sus bondades, y por qué no, sus prejuicios. Sigue leyendo y descubre qué usos se les pueden dar a las algas marinas y las consecuencias que pueden traer las granjas en las que se cultivan.

Organismos simples, pero útiles para casi todo

De seguro la mayoría habrá escuchado sobre las algas marinas al menos alguna vez en su vida, si no se ha topado con ellas en algún restaurante en que ofrezcan sushi. Puede que los más adeptos a los suplementos y medicina natural las hayan tomado en algún momento para complementar sus nutrientes y mejorar su salud; mientras que otros más preocupados por el ambiente hayan descubierto su potencial como un combustible más limpio.

Algas marinas iluminadas por la luz solar vistas desde debajo del agua.
Crédito: iStock/Grafissimo.

Sea cual sea el caso, lo planteado nos deja claro una cosa: las algas marinas tienen una amplia variedad de usos. Lo curioso es que, aunque son casi tan antiguas como el agua, apenas ahora empiezan a hacerse populares, al menos fuera de Asia. Se trata de un recurso tan valioso que podría incluso ayudarnos en la ardua lucha contra el cambio climático y, por consiguiente, extender un poco más nuestra estadía en el planeta.

Pero, ¿qué tanto se sabe sobre sus usos y beneficios? Y ya que casi todo en este mundo parece tener una parte mala, ¿existe la posibilidad de que puedan llegar a ser nocivas? O si bien no la hay y siempre son las buenas de la historia, ¿puede que su cultivo masivo pueda, a la larga, causar algún daño? Los próximos párrafos tienen las respuestas.

Uso de algas marinas como combustible limpio

Las emisiones de gases de efecto invernadero siguen figurando entre las principales preocupaciones ambientales. El cambio climático no discrimina, y aunque ya es tarde para cumplir con la meta inicial del Acuerdo de París, los científicos siguen diseñando estrategias que permitan salvar nuestro planeta y, por supuesto, a nuestra especie.

Trabajadores retirando algas Sargassum de la playa en un día soleado.
algas Sargassum de la playa en Playa del Carmen, México. Crédito: Kmiragaya/Depositphotos.

Y, como indicamos en una nota especial sobre el metano, la industria de hidrocarburos y los combustibles fósiles constituyen una de las grandes fuentes de emisiones. Por ello, las compañías involucradas y los gobiernos siguen invirtiendo en la búsqueda de opciones igual o más útiles y limpias.

Entre ellas, por supuesto, figuran las algas marinas que han sentado las bases para la creación de biocombustibles mucho más amigables con el ambiente. Pero no se trata de una solución milagrosa para el problema de la contaminación; al igual que los combustibles fósiles, las algas liberan dióxido de carbono (CO2), pero se diferencia de ellos al liberar solo el recién capturado en la atmósfera en el proceso de fotosíntesis que realizaron durante su desarrollo.

De hecho, esta parece una opción más viable que otras fuentes de biocombustible como el maíz y la caña de azúcar. Pero la principal dificultad hasta el momento ha sido que el proceso de producción de combustible sea comercialmente viable. Mientras tanto, los gobiernos y empresas siguen invirtiendo en investigaciones que permitan optimizarlo.

Uso de algas marinas como fertilizante

Las algas marinas tienen usos tan variados que, pese a producirse naturalmente en el océano, pueden favorecer a los jardines y los cultivos en tierra firme. Alrededor de 12,000 variedades de algas marinas han mostrado propiedades valiosas para la producción de compost y fertilizantes.

Estos organismos marinos ofrecen una gran cantidad de nutrientes que necesita el suelo, como nitrógeno, fósforo, potasio, así como oligoelementos y aminoácidos, lo que, a su vez, favorece el crecimiento de los cultivos. Además, sustancias como el ácido algínico pueden ayudar a que las sustancias solubles penetren fácilmente en las células vegetales.

Una de las grandes ventajas de esta aplicación es que es fácilmente disponible para las personas que viven en zonas costeras, que pueden recolectarlas y preparar el compost por sí mismas. Sin embargo, el proceso requiere mucho cuidado, sobre todo en áreas de elevada contaminación. Además, su uso puede aumentar de manera desfavorable los niveles de sal en el suelo.

Uso de algas marinas en la alimentación

Algas marinas mezcladas con quinoa en un plato blanco sobre una mesa.

Y, por supuesto, no podíamos dejar de hablar del uso de las algas marinas en la alimentación humana, uno de los más antiguos y extendidos a nivel mundial. Partamos del beneficio principal que es su alto contenido en nutrientes, uno de los principales criterios para catalogar un ingrediente o platillo como saludable.

Pues bien, aunque son muy variadas, las más comunes dentro de la gastronomía son: nori, quelpo, wakame, kombu, dulse, y las algas verdiazules, como la espirulina y la clorella. Por lo general, son una buena fuente de proteínas, carbohidratos, fibra, minerales y ácidos grasos poliinsaturados, todos estos necesarios para la buena salud de los humanos.

Además, son ricas en vitamina C, vitamina B, vitamina A, vitamina E, e incluso yodo, razón por la cual también son muy recomendadas para tratar el hipotiroidismo. También pueden ayudar a regular el azúcar en la sangre, por lo que también se recomienda su consumo controlado en pacientes con diabetes. Y, por si fuera poco, su alto contenido de fibra favorece la salud intestinal.

Sin embargo, su consumo excesivo también puede ser perjudicial, ya que las algas absorben minerales y nutrientes del mar. Al consumirlas, los humanos también podrían ver aumentados sus niveles de estos compuestos, lo cual podría ocasionar problemas a su salud.

El cultivo de algas no siempre va en favor del bienestar de nuestro planeta

Pero, como mencionamos al principio, el cultivo de algas es mucho más común en Asia que en Europa, y la razón es bastante simple. Cultivar algas marinas en Europa amerita aplicar métodos ecológicos que no necesariamente se cumplan en Asia. Así lo explica la consultora de negocios holandesa Rebecca Wiering:

“Si quieres cultivar en Europa, tienes que hacerlo de forma sostenible. No puedes simplemente tirar un montón de pesticidas y cosas malas al agua. Tienes que hacerlo de forma realmente responsable”.

Cultivo de algas marinas de color naranja.
Cultivo de algas en Uroa, una aldea de pescadores en la costa de Zanzíbar. Crédito: Moongateclimber/Wikimedia Commons.

Por fortuna, algunas compañías europeas se han unido a este importante objetivo manteniendo principios de producción sostenible, de la manera más natural posible y sin productos químicos añadidos. Entre ellas, Zeewaar y Hortimare, que afirman que sus granjas de cultivo de algas marinas dejan todo a la naturaleza.

Sin embargo, para poder satisfacer la demanda mundial, es necesario aumentar la producción, y para ello hace falta mucho más que interés por el medio ambiente. La inversión y apoyo de la legislación son dos factores cruciales que podrían marcar una nueva era tanto a nivel comercial como ecológico.

Referencias:

Food, fertilizer, fuel: Why the worldwide demand for seaweed is growing. https://www.cnbc.com/2020/09/19/food-fertilizer-fuel-why-the-worldwide-demand-for-seaweed-is-growing.html

Un cultivo de algas competitivo y sostenible para garantizar el futuro alimentario. https://es.euronews.com/2020/06/09/un-cultiuvo-de-algas-competitivo-y-sostenible-para-garantizar-el-futuro-alimentario

The Benefits of Organic Seaweed Fertilizer. https://biostimulants.medium.com/the-benefits-of-seaweed-fertilizer-8f0449cc6fbb

Las algas: un biocombustible de gran potencial. https://www.madrimasd.org/blogs/energiasalternativas/2007/10/01/74977

The Environmental Risks Associated With the Development of Seaweed Farming in Europe – Prioritizing Key Knowledge Gaps. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmars.2019.00107/full

Algae as nutritional and functional food sources: revisiting our understanding. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5387034/

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