Muñeca tipo Barbie despeinada, amordazada y con lo que parecen hematomas en un ojo, representando a las mujeres jóvenes que sufren de abuso.
Vía Pixabay.

LA violencia y el abuso dentro de la pareja son un problema que afecta a todas las mujeres, pero que es particularmente común entre las más jóvenes. Sin embargo, en muchas ocasiones estas no revelan la situación en el momento o ni siquiera notan la situación de riesgo en la que se encuentran.

Para poder entender el porqué detrás de esto, las investigadoras Angie C. Kennedy, Elizabeth Meier y Kristen A. Prock realizaron un estudio conjunto. Este se realizó en la Universidad Estatal de Michigan y se publicó recientemente en el Journal of Family Violence.

Gracias a este, podemos tener por primera vez una perspectiva detallada de por qué algunas mujeres no revelan el abuso en sus relaciones más tempranas –de cuando estas tenían unos 15 años en promedio–.

Normalización: cuando las mujeres jóvenes no identifican el abuso como un problema

La investigación realizada contó con una muestra voluntarias entre los 18 y los 24 años. Cada una de estas mujeres jóvenes relató las experiencias de sus primeras relaciones y las situaciones de abuso que experimentaron.

Más de 91% fue víctima de violencia física, y más del 58% de este grupo la vivió a un nivel que podría considerarse grave. Por otra parte, también un 91% del total de entrevistadas se vieron expuestas al control coercitivo –sobre sus decisiones y libertades personales–. Finalmente, el 50% de las participantes se vio expuesta a un abuso sexual durante estas primeras relaciones.

Mujer jóven con el rostro entre las manos, de perfil y con actitud de tristeza.
Vía Pixabay.

No obstante, una buena parte de ellas no las reveló en el momento. Una parte de estas fueron reprimidas a través de la estigmatización y el uso de sentimientos de vergüenza y autoculpa para evitar que hicieran una denuncia. Otras simplemente en ese entonces no veían la situación como un problema.

Esto se vio particularmente en el caso de las mujeres que fueron violadas. Muchas de ellas reportaron haber experimentado abusos físicos y violencia al crecer. Como resultado, le restaron importancia al asalto sexual –casi por considerarlo “normal”–. En casos más extremos, las participantes incluso relataron que las habían “socializado” para considerar que la aceptar la violación era solo otra parte de su rol como novias.

Asilamiento y control excesivo

De toda la muestra de mujeres jóvenes, un 20% reportó haber experimentado tanto control cohersitivo como abuso físico. Como resultado, se vieron verdaderamente aisladas y la posibilidad de relatar su situación a alguien o de pedir ayuda se hacía casi imposible.

Todas estas mujeres lograron escapar una vez establecieron contacto con alguien de confianza que pudiera apoyarlas y sacarlas de la zona de peligro. Por lo que, en este caso, no se debía a la falta de voluntad para denunciar al agresor, sino a que el excesivo control que este tenía sobre las mujeres evitaba que estas tuvieran siquiera la opción de alejarse.

¿Cuándo las mujeres jóvenes sí han revelado las situaciones de abuso?

Dentro de su estudio los investigadores también determinaron algunos patrones que llevaron a las mujeres a denunciar a sus parejas. En estos casos, ellas habían sido víctimas de violencia física o psicológica –pero, particularmente, no de abuso sexual–.

En estos casos, las mujeres jóvenes contaron con un amigo cercano o con un miembro de la familia que las alentó a salir de la situación de abuso. Fue gracias a este apoyo que pudieron dirigirse a las autoridades y denunciar el maltrato del que eran víctimas.

Predicar con el ejemplo

“Ver a las personas hacer públicas sus historias de violencia de pareja, especialmente los ejemplos recientes de mujeres jóvenes de alto perfil como FKA Twigs y Evan Rachel Wood, puede ayudar a las sobrevivientes a dar sentido a sus propias experiencias y eliminar la vergüenza y la autoculpa que han estado cargando”, dijo Kennedy.

Con esto hace referencia al consejo generalizado que dieron las sobrevivientes entrevistadas. Cada una de ellas alentó a las mujeres a relatar su historia y a denunciar el abuso. Gracias a este tipo de acciones, se podrá no solo finalmente hacer posible un problema que nos ha seguido por siglos, sino que también se podrá presentar el ejemplo poco a poco para que cada vez más voces se alcen por la justicia que merecen.

Referencia:

A Qualitative Study of Young Women’s Abusive First Relationships: What Factors Shape their Process of Disclosure? https://doi.org/10.1007/s10896-021-00258-5

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