Silueta de una persona contra el cielo azul y la nube de su aliento a su derecha.
Crédito: Richard Legner. Vía Getty Images.

Mantener la boca libre de bacterias es una forma clara de evitar tener problemas posteriores como la halitosis. Sin embargo, cuando comenzamos a envejecer, mantener el mal olor lejos de nuestro aliento se hace cada vez más difícil, ¿por qué?

Según The Dollar Shave Club, esto se debe a que, a medida que nuestra edad aumenta, nos hacemos más propensos a tener mal aliento. Todo debido a procesos biológicos que se desencadenan naturalmente en nuestro organismo y nos inclinan con más facilidad a estos malos olores.

¿Por qué el olor de nuestro aliento empeora cuando empezamos a envejecer?

Básicamente, todo se encuentra relacionado con nuestra producción de saliva. Como sabemos ella es el “limpiador” natural de nuestros dientes. Por lo que, mientras menos de esta generemos, más oportunidad hay para los restos de comida y para las bacterias de adherirse a nuestros dientes y encías.

Cuando empezamos a envejecer, nuestra producción de saliva baja paulatinamente y, en paralelo, el mal olor de nuestro aliento aumenta. Todo debido a que entonces los dientes tienen una defensa menos contra las bacterias que naturalmente se desarrollan en nuestra boca.

¿Se puede evitar?

En parte. No es posible hacer nada contra los procesos naturales de envejecimiento de nuestro cuerpo, después de todo, estos seguirán avanzando sin importar qué hagamos. Sin embargo, sí podemos aspirar a tener al menos un poco de control sobre ellos, y a la velocidad a la que se manifiestan.

De allí que exista la posibilidad de comprar pastas dentales y enjuagues que estimulen la producción de saliva. Con esto, podremos estar añadiendo un elemento extra que evitará que nuestra boca se vuelva demasiado seca y que, por ende, desarrolle malos olores.

Hombre chequeando el olor de su aliento.
Crédito: PeopleImages/iStock. Vía Getty Images.

No obstante, tal como recomienda The Dollar Shave Club, la mejor prevención para este tipo de elementos sigue siendo la higiene bucal cotidiana. Por esto, si queremos evitar tener mal olor en nuestro aliento al envejecer, lo mejor será que añadamos a nuestro día a día el cepillado, uso de hilo dental y el enjuague bucal.

Eso sí, debemos tener cuidado para usar el enjuague de la forma más eficiente, y evitar lastimar nuestras encías con un mal cepillado. De resto, lo mejor que podemos hacer para evitar el mal aliento durante la vejez es mantener nuestra boca lo más limpia posible y, además, ayudarla un poco para que produzca saliva extra.

Pero… tengo buena higiene bucal y el mal olor persiste

En algunas ocasiones, el mal olor del aliento no se debe solo a que hemos empezado a envejecer. Por ejemplo, en los casos más severos, puede tratarse de una condición genética. Y, por tanto, se convierte en una condición más difícil de combatir que podría requerir del apoyo de un experto.

Por el otro lado, otros casos pueden relacionarse con nuestra alimentación. A medida que envejecemos, las dietas llenas de azúcar favorecen la halitosis y enfermedades de encías afines. Por lo que, si vamos a comer esos dulces a media noche, lo mejor que podemos hacer es darnos un buen cepillado antes de acostarnos, para evitar que el azúcar se quede por demasiado tiempo en nuestra boca y favorezca la formación de bacterias.

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