Rostro de mujer con la sábana hasta la nariz y expresión de incomodidad.
Crédito: eggeeggjiew. Vía Adobe Stock.

Una buena noche de sueño reparador es una receta segura para que empecemos el día llenos de energía con buen humor. Del mismo modo, cuando dormimos mal podemos estar sujetos a problemas de salud mental como la depresión, sobre todo en el caso de adolescentes. Ahora, según parece, también se ha señalado una nueva relación entre la interrupción del sueño y un aumento en nuestro riesgo de muerte.

La investigación que ha puesto esta situación bajo los reflectores se publicó recientemente en el European Heart Journal. Detrás de su realización estuvieron los investigadores Inés García-Lunar, Valentín Fuster y Borja Ibanez.

Interrupción del sueño, vigilia involuntaria y riesgo de muerte

Como ya sabemos, otras investigaciones ya han profundizado en la relación entre la calidad del sueño y nuestra salud. Sin embargo, no se habían hecho estudios que relacionaran específicamente los episodios de interrupción del sueño con nuestro riesgo de muerte por todas las causas.

Mujer con sueño interrumpido acostada en una posición incómoda sobre la cama.
Crédito: deagreez. Vía Adobe Stock.

En general, el sueño interrumpido se da debido a un proceso conocido como “vigilia involuntaria”. Durante este, las personas tienden a despertarse más de una vez durante una noche de sueño, ya sea por causa de estímulos internos (como la apnea del sueño) o externos (como la contaminación auditiva).

“Por lo general, las personas se sentirán exhaustas y cansadas por la mañana debido a la fragmentación del sueño, pero no serán conscientes de los despertares individuales”, explicó Dominik Linz, de la Universidad de Maastricht (Países Bajos).

La nueva investigación evaluó a 8.001 hombres y mujeres de tres estudios distintos para determinar si existía una relación entre dicha fragmentación y nuestra salud. En general, se observó a los voluntarios por entre 6 y 11 años. Luego de esto, no solo se pudo determinar que había un lazo que unía a este par de elementos, sino que este era particularmente fuerte en el caso de las mujeres.

El riesgo de morir es el doble de alto para las mujeres con sueño interrumpido

La primera gran diferencia que se observó es que las mujeres tenían un aumento superior en su riesgo de morir a causa de la interrupción del sueño.

Para los hombres, en promedio general, su probabilidad de morir por problemas cardiovasculares o por todas las causas es de 9,6% y 28%, respectivamente. Cuando la fragmentación del sueño hace presencia, dichos porcentajes suben a 13.4% y 33.7%.

En otras palabras, tienen una posibilidad 1,3 veces mayor de morir por problemas cardiacos o cualquier causa. Por su parte, esta posibilidad se hace casi 2 veces mayor cuando miramos los porcentajes femeninos.

Gráfico que representa la relación entre el aumento en el riesgo de muerte y la interrupción del sueño, sobre todo en mujeres.
Resumen gráfico editorial sobre las diferencias entre el sueño interrumpido y el sueño continuo, así como de la forma en la que cada uno influye en la salud femenina. Crédito: European Heart Journal.

En general, el 6,7% de las mujeres tienen riesgo de morir por complicaciones cardiacas. Cuando se suma la interrupción del sueño a la ecuación, el riesgo de muerte femenino sube a 12,8%.

Un patrón similar se observa al evaluar el riesgo de muerte por todas las causas. En promedio, este es de 21% en mujeres, pero puede subir a 31,5% en aquellas con sueño fragmentado.

¿Por qué existe una diferencia entre la calidad del sueño y el riesgo de muerte según el género?

“No está claro por qué hay una diferencia entre hombres y mujeres en las asociaciones, pero hay algunas explicaciones potenciales. Los desencadenantes que causan una vigilia o la respuesta del cuerpo a la vigilia pueden diferir en las mujeres en comparación con los hombres. Esto puede explicar el riesgo relativamente mayor de muerte cardiovascular en las mujeres. Las mujeres y los hombres pueden tener diferentes mecanismos compensatorios para hacer frente a los efectos perjudiciales de la vigilia. Las mujeres pueden tener un umbral de exaltación más alto y, por lo tanto, esto puede resultar en una mayor carga de activación en las mujeres en comparación con los hombres”, aventuró el profesor Linz.

Según parece, elementos como la edad, el IMC y la severidad de la apnea del sueño también pueden ser factores determinantes. Mientras que no se puede hacer nada contra el paso de los años, sí se pueden hacer esfuerzos por mantener un peso sano y tratar los cuadros de apnea, de forma que se eviten la constante interrupción del sueño y, así, se reduzca el riesgo de muerte.

Referencia:

Good night, sleep tight: https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehab181

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