Nuestra higiene personal es una parte vital de nuestro día a día que debemos atender si queremos permanecer sanos. Por esto, vale la pena que nos informemos sobre cuáles son los mejores métodos y productos para cuidarnos. En esta oportunidad, vale la pena profundizar en el jabón en barra y el gel de baño, para saber qué los une y también qué los diferencia.

Para este caso, la recopilación realizada por The Dollar Shave Club, nos ha permitido destacar cuáles son los aspectos más resaltantes de cada producto, qué hacen en nuestra piel y también qué elementos los diferencian.

Las similitudes entre el jabón de barra y el gel de baño

Básicamente, el único elemento que no diferencia al jabón en barra del gel de baño es la forma en la que ambos atacan la suciedad. Ambos funcionan con compuestos de moléculas con la capacidad de unirse al agua y atrapar la mugre.

De esta forma, cuando los enjuagamos, la suciedad se va con la espuma y nuestra piel queda limpia de nuevo. Este proceso se repite no solo para la tierra o el polvo, sino también para otros fluidos corporales como el sudor o para patógenos que pueden quedar en nuestra piel como gérmenes y bacterias.

Diferencias entre el gel de baño y el jabón de barra

Jabones y geles de baño colocados sobre un fondo azuk.
Vía Freepik.

Además de su efectividad para limpiar, acá es donde acaban las similitudes en la forma en la que estos elementos interactúan con nuestra piel. Por ejemplo, cuando se trata de exfoliarla, aunque existes barras “exfoliantes” estas nunca son tan efectivas como las esponjas diseñadas para ello. Por este motivo, siempre se conseguirán resultados de limpieza más profundos si se usa una de estas con un gel jabonoso.

Ahora, el problema con las esponjas y paños exfoliantes es que estos tienden a recopilar muchos más gérmenes y bacterias entre sus hebras que el jabón de barra. Por esto, requieren de un cuidado y limpieza constantes para evitar que se contaminen.

Asimismo, la piel puede beneficiarse de diferentes tanto de los jabones en barra como de los geles. Mientras que unos suelen ser menos intensos, los otros pueden ofrecer más humectación, respectivamente.

De este modo, se ve que la diferencia radica en la forma en la que se puede proteger la salud de la piel con ellos. Uno no la perturba tanto mientras que el otro permea más pero, a cambio, también cumple con una función humectante.

¿Cuál es mejor?

Al final, podemos ver que todo dependerá principalmente de las necesidades de nuestra piel y nuestras costumbres de higiene. Si sabemos que no tendremos tiempo para desinfectar un paño o una esponja exfoliante, entonces la opción más recomendable sería la barra de jabón.

Por otro lado, si preferimos mantener nuestra piel más hidratada, los geles de baño serán en general más efectivos. Esto a menos que compremos un jabón especializado y humectante, pero esto implicaría una inversión mayor. Por lo que también sería cuestión de considerar cuál es nuestro presupuesto y qué estamos dispuestos a añadir a nuestra rutina de compras.

En resumen, a pesar de sus diferencias, tanto el jabón de baño como el gel jabonoso son efectivos para hacer su trabajo. Por lo que la decisión de utilizar uno u otro dependerá simplemente de qué se nos haga personalmente más cómodo o útil.

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