Dinosaurio Porg de China volando
Crédito: Zhao Chuang.

Un reciente estudio realizado entre China y Japón nos ha revelado la existencia de un particular dinosaurio que vivió durante la era jurásica. Las particulares –y hasta adorables– características de su cuerpo lo presentaron como toda una nueva especie que, incluso dentro de su propio grupo (los pterosaurios) se destaca por su rareza.

Los investigadores detrás de la realización de este estudio fueron Xuefang Wei, Rodrigo Vargas Pêgas, Caizhi Shen, Yanfang Guo, Waisum Ma, Deyu Sun y Xuanyu Zhou. Entre todos, se dedicaron a estudiar, usando imágenes de rayos X especializados, un esqueleto triturado y fosilizado que se encontró en una roca dentro de la provincia de Hubei.

Una vez se realizaron los análisis, y se detectó que el dinosaurio era una nueva especie perteneciente a la China jurásica, se lo presentó en la revista científica PeerJ. Allí se le otorgó el nombre de Sinomacrops bondei y se lo calificó como una criatura que vivió al norte de China hace al menos 160 mil millones de años atrás.

Sinomacrops bondei, el dinosarurio de la China jurásica que fue parte murciélago, parte rana y parte… ¿dragón?

Ilustración de la cría de dinosaurio porg de China.
Crédito: Zhao Chuang.

Al juzgarlo solo por su apariencia, definitivamente es la sumatoria de estas tres criaturas las que podría venirnos a la mente. Sin embargo, el Sinomacrops no está realmente relacionado con ninguna de estas criaturas –ni las reales ni las míticas–.

A diferencia de muchos otros dinosaurios de la era jurásica, el Sinomacrops de China apenas del tamaño de un gorrión actual. Sus alas –que parecen una mezcla entre las de murciélago y las de dragón– le permitían volar y moverse con rapidez y facilidad, pero su pequeña cara redondeada y con ojos de cachorro definitivamente le quitaba un gran medida su factor intimidante al surcar los cielos.

Pero su rareza no es una coincidencia, de hecho los Sinomacrops –junto a los anurognátidos– pertenecen a un grupo muy pequeño dentro de los pterosaurios. Esto debido a que, en cuanto a su diseño, estos difieren en gran medida con el común denominador de sus parientes. Por lo que se los podría considerar uno de los “experimentos evolutivos” de la naturaleza.

Como una muestra de esta, podemos hacer referencia también a su “pelaje” que, en realidad, estaba lejos de serlo. En general, según se ha investigado, tanto los Sinomacrops como los anurognáticos tenían cubiertas especiales que evolucionaron independientemente de los pelos y las plumas. Por esto, no eran ni unas ni otras, sino unos elementos intermedios llamados “picnofibras”, que eran un tipo de tegumento aislante.

¿Qué podemos aprender de los fósiles del Sinomacrops?

En general, el dinosaurio comparte muchas similitudes con los anurognáticos. Por este motivo, es posible considerar que algunas de sus costumbres eran similares.

Ilustración del dinosaurio porg de China en su nido.
Crédito: Zhao Chuang.

Como un ejemplo podemos mencionar el método de cacería de los anurognáticos, que se apoyaban en su increíble vista para ser capaces de cazar insectos en condiciones de poca luz. Lo más probable es que esta nueva especie de dinosaurio también se valiera de sus grandes ojos para alimentarse en la China jurásica.

Como si fuera poco, la gran boca como de rana que dividía su cara redonda también debió ser una gran aliada durante las caserías nocturnas. Todo debido a que, por su tamaño, permitía a los dinosaurios tener más oportunidades de atrapar en sus fauces a los insectos que volaran desprevenidos por la zona.

Por sí solo, el Sinomacrops no ofrece mucha más información. Pero, puede usarse como una llave de acceso a los eventos del Jurásico tardío y los inicios de Cretácico. Como sabemos, durante esta última era las formas de vida consideradas como dinosaurios mutaron a variantes mucho más complejas y curiosas –pero aún lejanas de los animales que conocemos hoy–. Ahora, los fósiles de los pterosaurios tardíos como el Sinomacrops podrían ayudar a entender cómo y cuándo iniciaron dichos procesos evolutivos.

Referencia:

Sinomacrops bondei, a new anurognathid pterosaur from the Jurassic of China and comments on the group: https://doi.org/10.7717/peerj.11161

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