El lanzamiento del cortometraje ‘Save Ralph’ conmovió a muchas personas al mostrar apenas una parte de una realidad de la que poco se habla pero que sigue latente: la crueldad animal en las pruebas de la industria de los cosméticos.

En nuestra nota previa citamos las palabras de Jeffrey Flocken, presidente de Humane Society International, quien recordó que muchos animales siguen sufriendo este tipo de abuso a pesar de que existen otros métodos para probar la seguridad de los cosméticos.

Pero, si esto es así, entonces ¿por qué se siguen utilizando animales de testeo? ¿Es que acaso los nuevos métodos libres de crueldad animal no arrojan resultados tan confiables como las pruebas en seres vivos? ¿O se debe a regulaciones ambiguas y antiguas que siguen exigiendo pruebas en animales para aprobar la distribución de los cosméticos en ciertos países?

Las respuestas a estas preguntas son complejas, pero merecen divulgarse. Y para comprenderlas de lleno, también es necesario conocer los métodos que han estado implementando algunas compañías para contribuir con la promoción del respeto a la vida, por lo que les dedicaremos el siguiente artículo.

Una larga historia de lucha contra las pruebas en animales

Los humanos han mantenido estrecho contacto con los animales a lo largo de la historia, bien para disfrutar de su amistad y protección, o como alimento. Y aunque parezca lo más natural de la existencia, muchas personas reflexionaron al respecto y decidieron eliminar la carne de sus dietas.

Pero respetar la vida animal no se limita únicamente a no comer carne o subproductos, sino también a apoyar las luchas contra la crueldad animal de cualquier tipo. Esto es precisamente lo que ha recordado el cortometraje de la HSI, a raíz de lo cual muchas personas empezaron a preguntarse si los productos que usan diariamente respetan o no la vida e integridad animal.

Pero en realidad la historia de dudas y luchas es más larga. En 1987, la organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) lanzó un programa de certificación libre de crueldad animal. Este incluyó iniciativas para incentivar a las empresas a desistir de realizar pruebas a productos de cuidado personal en animales a largo plazo.

A raíz de ello, el interés de la población, las luchas proteccionistas y las etiquetas se han vuelto más comunes en Estados Unidos y el resto del mundo. Y, por supuesto, se han logrado grandes avances, pero lamentablemente el problema persiste, y a veces en forma de engaños.

La realidad detrás de los productos con la etiqueta “cruelty free”

Dos conejos blancos en libertad mirando un paisaje.Podemos empezar con el significado de la popular etiqueta “libre de crueldad animal” que, a pesar de proporcionar una sensación de alivio a quienes más les preocupa este tema, no necesariamente refleje la realidad tras la salida de un cosmético al mercado.

Para ello, recurrimos a la Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (FDA, por su siglas en inglés), que nos recuerda que la regulación sobre el tema sigue en pañales. Algunas compañías colocan en sus productos etiquetas como “Libre de crueldad” o “No probado en animales” en sus productos terminados; sin embargo, estas pueden depender de proveedores de materias primas que quizás no cumplan con ello.

Algunos reguladores no exigen las pruebas de cosméticos en animales

Y aunque el desarrollo de los cosméticos realmente cumpla con no utilizar a animales para las pruebas, hay procesos regulatorios externos que rompen con este principio. Particularmente en los Estados Unidos, la FDA, según los lineamientos de la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos, “no requiere específicamente el uso de animales en las pruebas de seguridad de los cosméticos”.

“La FDA apoya el desarrollo y uso de alternativas a las pruebas con animales completos, así como la adherencia a los métodos más humanos disponibles dentro de los límites de la capacidad científica cuando se utilizan animales para probar la seguridad de productos cosméticos”.

El contexto regulatorio es similar en la Unión Europea, donde el Reglamento de Cosméticos prohíbe la comercialización de productos e ingredientes cosméticos que han sido probados en animales.

Científico de bata blanca acercando una brocha de maquillaje a un conejo para pruebas de cosméticos.

Sin embargo, en China continental todos los cosméticos que se distribuyen en la población deben probarse en animales. Es por ello que algunas marcas que afirman no hacer este tipo de pruebas deben hacer una excepción para ingresar al mercado chino.

Puede que esto lleve a esos casos en los que las empresas necesitarán de laboratorios externos para probar sus productos en animales y garantizar que este, o algún ingrediente que lo componga, sea completamente seguro.

El hecho es que, aunque en los Estados Unidos y Europa no sea un requisito que los cosméticos sean probados en animales para obtener evidencia de su seguridad, aún hay muchas situaciones que las ameritan.

¿Cómo pueden las empresas vender cosméticos seguros y libres de crueldad animal?

Si lo analizamos a detalle, muchas de las materias primas utilizadas en los cosméticos se probaron en animales hace años, cuando apenas se desarrollaban sus primeras formas. Algunos fabricantes también podrían etiquetar sus productos como libres de crueldad animal al usar los datos y resultados derivados de pruebas antiguas. Y, de cierta forma, es una forma de abandonar esta práctica cruel, aunque a final de cuentas, en el pasado fuera necesario sacrificar la salud y la vida de varios animales.

Otras empresas podrían simplemente confiar en una robusta base de datos extraída de la literatura científica, de pruebas de seguridad realizadas sin animales, de pruebas de seguridad de materias primas o pruebas controladas de uso humano.

Científico con bata blanca sostiene a un conejo marrón de laboratorio.

Por fortuna, la ciencia sigue avanzando y año tras año surgen nuevas alternativas que prometen dar fin al uso de animales de testeo para cosméticos. Existen técnicas avanzadas de modelado por computadora, conocidas como modelos in silico, los métodos in vitro, que utilizan células y tejidos humanos y los estudios en voluntarios humanos, aunque estos están sujetos a estrictas regulaciones éticas.

Modelado por computadora (in Silico)

Aunque suene como una locura, las computadoras, aunque no son humanas, también pueden ayudar a combatir la crueldad animal en la industria cosmética y farmacéutica. Existen modelos informáticos diseñados especialmente para simular la biología humana y el desarrollo de afecciones de leves a graves.

Muchos podrían mostrarse escépticos respecto a este método, pero los estudios muestran que estos modelos computacionales pueden reemplazar el uso de animales en las pruebas.

Métodos in vitro contra la crueldad animal

La PETA indica en su sitio web que existen “órganos en chips”, que contienen células humanas que imitan la estructura y funcionamiento de los órganos humanos. Con estos, los investigadores pueden simular las enfermedades y las respuestas a los medicamentos y cosméticos con mayor precisión que los experimentos con animales.

Otros de los grandes avances en materia científica ha sido la posibilidad de cultivar células madre humanas en laboratorio y crear organoides de casi todo tipo de órganos con ellas, incluida la piel.

Estos métodos han demostrado ser útiles e incluso más eficaces que los del pasado en los que rociaban o inyectaban sustancias peligrosas en conejos y otros animales como monos, ratas y cangrejos.

El reciclaje de piel humana podría dar fin a las pruebas de cosméticos en animales

Como ejemplo, un método un vitro presentado a mediados del año pasado que permite mantener viva la piel humana durante una semana, un tiempo prudente para realizar variedad de pruebas.

Consiste en recolectar piel donada de pacientes que se someten a cirugía plástica, lo cual parece bastante factible dadas las altas tasas de estos procedimientos en la actualidad. El método permite mantener las muestras tal y como lo estarían de continuar adheridas al cuerpo humano; las dejar a la temperatura de 37°C, mantiene su flexibilidad e incluso permite que se cure de sufrir una lesión.

“Solo tenemos un pequeño trozo de piel, pero contiene una cantidad fenomenal de tipos de células”, explica Eric Merle, líder de la investigación a cargo de la recolección de piel. “Podemos observar la respuesta inmunitaria, el proceso de cicatrización, la forma en que la piel altera un fármaco”.

Ensayos con voluntarios humanos

Mujer con bata blanca participando en una prueba de un cosmético que yace en un recipiente sobre sus regazo.

Y por último mencionamos la “microdosificación”, en el que seres humanos, de forma voluntaria, reciben una dosis extremadamente pequeña de un fármaco o cosmético. Desde ese momento, los investigadores inician un monitoreo continuo para observar el comportamiento de la sustancia en el cuerpo, para lo cual se ayudan con técnicas de imagen sofisticadas.

Los grupos de técnicas mencionados ofrecen grandes ventajas más allá de favorecer la lucha contra la crueldad animal. En primer lugar, no se ven afectados por diferencias de especies como ocurre entre los animales y los humanos.

Luego tenemos que estas pruebas llevan muchos menos tiempo, lo cual favorece la obtención de resultados rápidos que conlleven a una rápida aprobación y distribución de los productos. Y, por último, los resultados pueden ser incluso más aplicables a los seres humanos.

Referencias:

“Cruelty Free”/”Not Tested on Animals”. https://www.fda.gov/cosmetics/cosmetics-labeling-claims/cruelty-freenot-tested-animals

Animal Testing & Cosmetics. https://www.fda.gov/cosmetics/product-testing-cosmetics/animal-testing-cosmetics

Alternatives to Animal Testing. https://www.peta.org/issues/animals-used-for-experimentation/alternatives-animal-testing/

Alternative Methods to Animal Testing for the Safety Evaluation of Cosmetic Ingredients: An Overview. https://www.mdpi.com/2079-9284/4/3/30

Lea también:

El macaco rhesus podría ser la clave para hallar una vacuna contra el coronavirus