Douglas Fairbanks y Charlie Chaplin en el evento del Liberty Load Committee
Douglas Fairbanks y Charlie Chaplin en el evento del Liberty Load Committee

Las guerras son cosas terribles que, lamentablemente, han ocurrido muy frecuentemente en nuestra historia. Como sabemos, dos de las más conocidas fueron las dos grandes guerras mundiales que involucraron a una buena parte de la población, las cuales tuvieron consecuencias muy oscuras para todos.

Como consecuencia, grandes potencias tomaron cartas en el asunto y decidieron tomar medidas para ayudar a su población, tal como lo hizo Estados Unidos. Este país elaboró un plan para asegurar la economía de sus habitantes y lo promovió con la ayuda de uno de los personajes más influyentes de la época: Charlie Chaplin.

Durante la Primera Guerra Mundial, específicamente en 1917, el Liberty Load Committee de Estados Unidos organizó los llamados bonos de guerra (también conocidos como bonos o préstamos de la libertad), los cuales estaban destinados a costear las operaciones llevadas a cabo durante los conflictos bélicos. La idea era poder cubrir los gastos de la guerra y darle un beneficio a los ciudadanos que apoyaron al Estado, así que pautaron que se les venderían unos bonos a la población, quienes hacían la inversión con la esperanza de que, después de los conflictos, se les devolviera el dinero con intereses.

Ahora bien, este sistema se basaba en la confianza de la población hacia el Estado, pues estos se arriesgaban a invertir un dinero que, en caso de perder la guerra, no les sería devuelto. En vista de esto, el Estado tenía que trabajar de la mano de figuras muy conocidas y queridas por todos, por lo que se enfocaron en grandes personajes del mundo cinematográfico. Dos de los más influyentes en el programa fueron Douglas Fairbanks y Charlie Chaplin, quienes fueron de los primeros en colaborar con la difusión del programa.

Al principio, la idea de los bonos no fue muy bien recibida, pues en sus primeras ediciones apenas pudieron cubrir los gastos básicos de la guerra con el dinero invertido. Por eso, se dieron cuenta de que había que promover aún más este proyecto, con estrategias poco convencionales hasta ese momento.

Con ayuda del cine

Gracias al secretario del Tesoro, William Gibbs McAdoo, la campaña de popularización de los bonos de guerra se intensificó de forma masiva. Incluyeron a más artistas, quienes prestaron su imagen y su apoyo en la elaboración de carteles, reuniones e, incluso, cortometrajes.

Este último fue el aporte de Charlie Chaplin a la causa, quien se encargó de elaborar una producción audiovisual llamada ‘The Bond’. Este título en sí es un juego de palabras en inglés, pues “bond” tiene doble significado: “lazo” y “bono”, lo cual resume perfectamente el argumento.

El cortometraje se basa en varias escenas humorísticas en las que se muestran varias situaciones de relaciones interpersonales o, en este caso, “lazos”, de los cuales en en la última escena se muestra el último caso, que sería el del bono de la libertad. En esta, incluso hay una personificación de Estados Unidos con la famosa figura del Tío Sam.

Además de esto, se organizaron grandes reuniones con celebridades para promover las compras de los bonos, tal como ocurrió el 8 de abril de 1918. En este día, Charlie Chaplin, Mary Pickford y Douglas Fairbanks se reunieron en Wall Street, en Nueva York, para hablar sobre los préstamos y convencer a la población.

Además, los militares marcharon en esta ocasión y cada vez que se invertían mil dólares en los bonos, se tocaba la Campana de la Libertad en el Ayuntamiento. Esta sonó diez veces entre las 12 del mediodía y las 2 en punto.

Bonos de guerra
Así eran los bonos de guerra en 1918.

Fue un absoluto éxito. El monto de recaudación de los bonos fue de 22 mil millones de dólares en total, lo cual hoy en día equivaldría a unos 5 billones de dólares.

Investigadores concluyen que este apoyo de la población se convirtió en un hito importante, no solo para la guerra, sino también para la mentalidad de la población en cuanto a sus intereses por la inversión. De hecho, según estudios, en 1910 menos de un millón de personas poseían acciones corporativas, número que se multiplicó por diez para el año 1930, y todo fue gracias a los bonos de guerra.

Esto causó que la educación económica y administrativa se convirtieran en un punto de interés bastante común en el país, pues promovió la compra y venta de acciones, así como la cultura de la inversión. Podríamos decir que este proyecto terminó de impulsar la economía estadounidense a gran escala, al punto que el país ha terminado como lo es actualmente: una de las mayores potencias del mundo.