Mujer con las manos sobre la cara con expresión de estrés y posible dolor físico.
Crédito: PeopleImages. Vía Getty Images.

Todos sabemos que experimentar altos niveles de estrés continuamente puede complicar nuestra salud tanto mental como física. Sin embargo, tendemos a considerar que, una vez la fuente estresante ha sido controlada, estos problemas deberían desaparecer poco a poco. Ahora, una investigación publicada en Stress & Health nos revela que elementos como el estrés financiero pueden ser la causa de décadas de dolor físico.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores Kandauda A. S. Wickrama, Eric T. Klopack y Catherine Walker O’Neal unieron fuerzas. De este modo, el equipo de científicos de la Universidad de Georgia logró determinar que el estrés puede tener efectos físicos en el organismo hasta 30 años después de que este se presentó.

Sobre el dolor físico y su relación con el estrés

“El dolor físico se considera una enfermedad en sí misma con tres componentes principales: biológico, psicológico y social”, explicó Wickrama.

Los autores comentan que, en general, los estudios que se han realizado abordan el aspecto neurológico del dolor físico. Pero, según su perspectiva, consideran que este también debería investigarse relacionado con las experiencias de la persona y con el entorno que la rodea.

Ya que, tal como ha demostrado su investigación, elementos tan particulares como el estrés causado por el estado financiero de una persona puede convertirse en un detonante para tener cuadros de dolor físico incluso décadas después de que el estresor se ha solucionado.

Esta conclusión se pudo sacar gracias a la información obtenida del Iowa Youth and Family Project. Con este, los investigadores tuvieron acceso a los datos de 500 mil familias rurales de ocho condados del centro-norte de Iowa. Hasta la fecha, ya cumplirían 27 años de seguimiento y recopilación continua.

El estrés financiero propicia el dolor físico hasta décadas después

Durante los ochenta, todas estas familias fueron víctimas de una crisis económica que las dejó vulnerables e inestables. Debido a esto, se generaron sentimientos de falta de control que terminaron aumentando sus picos de estrés. Un detalle que, según parece, luego contribuyó a que se presentaran más cuadros de dolor físico entre las personas.

Claramente, en casi 30 años son muchos los cambios que pueden ocurrir. Por este motivo, los investigadores controlaron factores variables como la edad, los ingresos familiares y las enfermedades físicas comunes en las familias. Sin embargo, incluso después de este exhaustivo despeje, el único punto que se mantuvo estable fue la relación entre el estrés financiero y el dolor físico posterior.

“En sus últimos años, muchos se quejan de pérdida de memoria, dolor corporal y falta de conexiones sociales. Casi dos tercios de los adultos se quejan de algún tipo de dolor corporal, y casi esa cantidad se queja de soledad. Ese porcentaje está aumentando, y el costo de salud por eso está aumentando. Eso es un problema de salud pública”, reflexionó según Wickrama.

Debido a esto, los investigadores insisten en que debe abordarse el estudio del dolor físico como un problema “biopsicosocial” y no solo como uno neuronal. Sobre todo porque ahora más que nunca podemos ver los efectos de que estos dolores tienen en las personas y sus relaciones, así como la forma en la que estos pueden ser detonantes de mayor estrés, generando un círculo vicioso que empeora año a año.

Referencia:

Midlife family financial strain, sense of control and pain in later years: An investigation of rural husbands and wives: https://doi.org/10.1002/smi.3038

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