Mujer sola sentada en la grama meditando y practicando el mindfulness.
Vía Pixabay.

La atención plena es sin duda alguna una técnica que ha ganado tracción en el mundo entero. Debido a esto, todos en menor o mayor medida intentamos incluirla en nuestro día a día –sobre todo durante esta cuarentena–. Pero… ¿y si te dijéramos que el mindfulness también aumenta nuestros niveles de egoísmo?

Esta es la conclusión a la que llegaron los investigadores Michael Poulin, Lauren Ministero, Shira Gabriel, Carrie Morrison y Esha Naidu. Su estudio, por ahora disponible como preimpresión en PsyArXiv Preprints y pronto publicado en Psychological Science, constó de dos experimentos que los llevaron a ver este detalle sobre la atención plena que, hasta ahora, había pasado desapercibido.

El primer experimento contó con 366 participantes y el segundo con 325. En ambos casos, se midieron los resultados de aplicar ejercicios de mindfulness a las personas evaluando sus mentalidades básicas: independientes o interdependientes. Luego de esto, se pudo determinar de qué forma influyó la atención plena en las decisiones de cada una.

La atención plena puede aumentar nuestros niveles de egoísmo

“La atención plena aumentó las acciones prosociales para las personas que tienden a verse a sí mismas como más interdependientes. Sin embargo, para las personas que tienden a verse a sí mismas como más independientes, la atención plena en realidad disminuyó el comportamiento prosocial”, explicó Poulin.

En otras palabras, las personas independientes –que piensan usualmente en singular “Yo hago”– tendieron a tener menos disposición de ayudar al prójimo (conducta prosocial) luego de realizar ejercicios de atención plena. Por otro lado, esta tendencia al egoísmo disminuyó en los individuos interdependientes –que piensan en plural “Nosotros hacemos”– cuando estos realizaron ejercicios de mindfulness.

Rocas apiladas una sobre otra al lado de un río en un delicado equilibrio, representando el mindfulness.
Vía Pixabay.

Por lo que, se puede observar una dualidad muy particular en la que, el efecto del mindfulness depende de la mentalidad básica de las personas. De allí que en algunos exacerbe las conductas prosociales y en otros maximice las egoístas.

De hecho, esto se vio claramente en el segundo experimento en el que las personas independientes estuvieron 33% menos dispuestas a ayudar luego de un ejercicio de atención plena; mientras que, tras ese mismo ejercicio, el 40% más individuos interdependientes accedieron a colaborar.

El mindfulness sigue siendo una herramienta positiva

Este descubrimiento podría llevar a pensar en un primer momento que, entonces, la atención plena no es una ayuda tan beneficiosa para la sociedad. Sin embargo, rápidamente Poulin agrega que sacar esta conclusión se convierte en una “simplificación excesiva”.

“La investigación sugiere que la atención plena funciona, pero este estudio muestra que es una herramienta, no una prescripción, que requiere más que un enfoque ‘plug-and-play’ si los profesionales quieren evitar sus posibles peligros”, aclaró.

Es decir que, el mindfulness, a pesar de poder aumentar el egoísmo, sigue siendo un aliado fundamental para la sociedad. Solo que este no puede ser visto como una solución única y universal, sino que debe ponerse en uso cuándo y dónde se sepa que podrá funcionar. En otras palabras, para Poulin, ya todo se reduce a “saber cómo utilizar la herramienta” para poder sacarle el mejor provecho.

Referencia:

Minding your own business? Mindfulness decreases prosocial behavior for those with independent self-construals: https://doi.org/10.31234/osf.io/xhyua

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