Foto del frente del hospital Gregorio Marañón en España.
Crédito: Samuel Sánchez/El País.

Los pacientes que necesitan un trasplante de corazón, saben que la esperada llamada puede llegarles en cualquier momento, pero nadie se imagina que esta podría llegar justo durante el parto de su pareja. Esta fue la situación que vivió Antonio Salvador, de 39 años, cuando tuvo que decidir entre realizarse la operación o estar presente durante el nacimiento de su primer hijo.

La llamada que lo cambio todo

Esta semana, Antonio estaba en la maternidad del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, junto con su esposa Ana. Según parece, ella ya se encontraba el inicio de la labor de parto cuando llegó la llamada de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

La ONT le anunció a Antonio que había aparecido un donante y que él era el mejor candidato disponible. Pero, para poder recibir el trasplante de corazón, debería irse de inmediato al quirófano, por lo que no podría estar durante el parto de su esposa.

Antonio comentó que el primer momento fue de shock y que dudo sobre aceptar o no la donación. Después de todo, quería estar presente durante este primer momento de la vida de su primogénito.

La decisión correcta: un trasplante y un parto en simultáneo

Afortunadamente, después de unos minutos de reflexión, Antonio tomó lo que sus doctores llamaron “la decisión correcta”, según Europa Press. Asimismo, recibió el apoyo del personal de maternidad también, tal como lo muestra el testimonio de Verónica Hernández, quien atendió el parto de Ana.

“Cuando me comunicaron que el futuro papá tenía que marcharse del paritorio me quedé muy sorprendida, no entendía qué podría motivar una decisión así. Cuando me enteré del motivo tuve un sentimiento muy grande de alegría y sólo podía pensar en acompañar a la madre y en que saliera todo bien, como así fue”.

Para iniciar el procedimiento, lo trasladaron rápidamente al edificio contiguo del hospital y comenzaron a preparar el quirófano. Por lo que cuenta el paciente, antes de iniciar su operación, él todavía no era padre. Pero cuando despertó de la anestesia, ya dos vidas estaban dando inicio, la suya de nuevo y la de su hijo por primera vez.

Con el trasplante de corazón y el parto, Antonio celebrará tres cumpleaños

Bebé recién nacido en hospital.
Crédito: Jacek_Sopotnicki. Vía iStock/Getty Images.

Antonio cuenta una anécdota de cuando descubrieron por primera vez su condición conocida como cardiopatía hipertrófica. Él se desmayó en una estación de metro de Madrid y tuvo que ser reanimado en el mismo Hospital Gregorio Marañón.

Desde entonces, el hombre ha comentado que tiene dos cumpleaños, el de su nacimiento original y el del día que lo reanimaron. Ahora, con la llegada de su hizo, Samuel, quien “vino con un corazón debajo del brazo para su padre”, como dice Ana, Antonio comenta que comenzarán a celebrar tres cumpleaños.

Su condición cardiaca, de no haber sido atendida, lo habría llevado a un paulatino engrosamiento del miocardio, lo que dificultaría el bombeo de sangre. Un detalle que, a la larga, hubiera causado una insuficiencia cardiaca. Gracias al trasplante de corazón, su esperanza y calidad de vida han aumentado, por lo que podrá ver crecer a Samuel.

¿Y ahora?

Paciente que recibió el trasplante de corazón viendo por videollamada a su hijo, cuyo parto ocurrió durante la operación del hombre.
Antonio observando a su hijo Samuel a través de una videollamada. Crédito: Hospital Gregorio Marañón.

Tras su trasplante de corazón y el parto de su esposa, Antonio aún no ha tenido oportunidad de ver a Samuel en persona. Por ahora, expresa su deseo de que pronto le den de alta para poder ir a conocer a su hijo.

En paralelo, ha dado las gracias a todos los doctores que se esforzaron por realizar la cirugía de forma segura en medio de la cuarentena; así como también al donante por su “enorme generosidad”.

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