En el transcurso de esta pandemia, los médicos e investigadores no solo han prestado atención a los cuadros clínicos que desarrollan los pacientes infectados con el SARS-CoV-2, sino también a los síntomas posteriores a su recuperación.

Estudios previos habían notado que ciertos síntomas podían persistir hasta seis meses después de superada la infección. Sin embargo, una nueva investigación muestra que este tiempo puede ser mayor.

El artículo publicado en la revista JAMA revela que una de cada 10 personas tendrá al menos un síntoma, de moderado a grave, de COVID-19 al menos ocho meses después de su recuperación; entre ellos, la fatiga y la pérdida del olfato y el gusto.

Monitoreo de inmunidad y síntomas tras la recuperación de COVID-19

Los investigadores del Hospital Danderyd y el Instituto Karolinska iniciaron un estudio llamado COMMUNITY el año pasado para monitorear la inmunidad de los pacientes después haber padecido COVID-19.

Mujer con mascarilla tocando su cuello con expresión de preocupación por la posibilidad de algún síntoma de COVID-19.

Durante la primera fase, recolectaron muestras de sangre de 2,149 empleados encontrando anticuerpos contra el coronavirus en aproximadamente 19 por ciento de ellas. Desde entonces, han repetido las pruebas cada cuatro meses, además de aplicar cuestionarios sobre los síntomas a largo plazo y el impacto que han tenido estos sobre su calidad de vida

El tercer seguimiento se realizó en enero de 2021, momento en el cual tomaron muestras de 323 trabajadores de la salud, de los cuales 83 por ciento eran mujeres con una edad promedio de 43 años.

Al menos un síntoma con impacto negativo ocho meses después

A este grupo lo compararon con 1.072 trabajadores de la salud (86 por ciento de los cuales eran mujeres, con una media de edad de 47 años) que no habían padecido la enfermedad en todo este tiempo. Para ello, tomaron en cuenta la presencia autoinformada de síntomas a largo plazo y su impacto sobre su trabajo, vida social y familiar.

Así descubrieron que el 26 por ciento de los pacientes recuperados de COVID-19 tenían al menos un síntoma de moderado a grave que duró más de dos meses en comparación con el 9 por ciento del grupo de control.

Mientras que un 11 por ciento de los sobrevivientes de COVID-19 del estudio experimentaron al menos un síntoma con impacto negativo en su vida laboral, social o familiar, que duró al menos ocho meses en comparación con el 2 por ciento del grupo de control.

Los síntomas de COVID-19 más comunes a largo plazo

Charlotte Thålin, médica especialista, Ph.D. e investigador principal del estudio COMMUNITY en Danderyd Hospital y Karolinska Institutet, destaca que los síntomas más comunes a largo plazo en este grupo fueron pérdida del olfato, el gusto, fatiga y problemas respiratorios. Por fortuna, no parece haber indicios de permanencia de síntomas más severas tras la recuperación de COVID-19.

“Sin embargo, no vemos una mayor prevalencia de síntomas cognitivos como fatiga cerebral, problemas de memoria y concentración o trastornos físicos como dolor muscular y articular, palpitaciones cardíacas o fiebre prolongada”.

Los síntomas de infecciones leves también pueden persistir

Las estadísticas de los primeros meses de pandemia sugerían que los niños y jóvenes parecían tener cierta ventaja en la recuperación de la infección. Sin embargo, a más de un año de la aparición del virus, las autoridades sostienen que el coronavirus no suele discriminar entre edades.

Diferentes variantes del coronavirus en tonos azules.

“A pesar de que los participantes del estudio tenían una infección leve por COVID-19, una proporción relativamente grande informa síntomas a largo plazo con un impacto en la calidad de vida”, dice Sebastian Havervall, médico jefe adjunto del Hospital Danderyd.

“A la luz de esto, creemos que las personas jóvenes y sanas, así como otras grupos de la sociedad deben tener un gran respeto por el virus que parece ser capaz de dañar significativamente la calidad de vida, incluso durante mucho tiempo después de la infección”.

Los estudios muestran que la infección definitivamente tiene efectos a largo plazo que varían mucho entre las personas. Hasta ahora, estos pueden persistir hasta ocho meses después de la recuperación; pero el estudio COMMUNITY continuará el monitoreo de los sobrevivientes para estudiar más de cerca la pérdida del olfato y el gusto.

Referencia:

Symptoms and Functional Impairment Assessed 8 Months After Mild COVID-19 Among Health Care Workers. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2778528

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