Mano con guante azul sosteniendo un tubo de ensayo que contiene una muestra de sangre cerca de otros.

Un equipo de científicos monitoreó durante cuatro años los cambios sanguíneos que experimentaban las personas según su estado de ánimo. Gracias a ella, lograron desarrollar lo que sería una prueba de sangre que permitiría ayudar a diagnosticar con mayor precisión la depresión y el trastorno bipolar.

En su artículo en la revista Molecular Psychiatry, los investigadores explican que este test puede ayudar en tareas importantes que trascienden un simple diagnóstico; también permite determinar qué tan grave es la afección del individuo, su riesgo de padecer depresión grave más adelante y el riesgo de trastorno bipolar. Por si fuera poco, también podría arrojar las opciones de medicamentos adecuadas a la condición de cada paciente.

El diagnóstico de la depresión es un proceso de prueba y error

En todo el mundo, 1 de cada 4 personas sufrirá un episodio depresivo en su vida, lo que lo hace un trastorno muy común en casi todas las sociedades. De hecho, esta figura como la principal causa de discapacidad a nivel mundial, afectando incluso las tasas de morbililidad y mortalidad por su vínculo con el suicidio.

Hombre con depresión recibiendo psicoterapia.

Y aunque el tema de la salud mental ha cobrado cada vez mayor importancia durante los últimos años y existen terapias y medicamentos capaces de abordarla, aún no hay una solución definitiva. El simple diagnóstico de este y otros trastornos psicológicos sigue siendo un proceso de ensayo y error entre los especialistas, un factor que también influye en el tratamiento y la respuesta de los pacientes a este.

Es por ello que los científicos siguen dedicando esfuerzos a comprender mejor los mecanismos y sustancias detrás de los trastornos de salud mental. De este modo, podrían desarrollar métodos de diagnóstico y tratamientos más precios y efectivos que mejoren la calidad de vida de las personas.

Monitoreo de biomarcadores sanguíneos durante largo tiempo

Bajo esta dinámica, los investigadores hicieron seguimiento durante cuatro años a más de 300 participantes reclutados principalmente del Centro Médico Richard L. Roudebush VA en Indianápolis.

El primer paso fue identificar cambios en los biomarcadores sanguíneos de los participantes a lo largo de dicho período, ya sea que estuvieran de buen humor o que experimentaran caídas en su estado de ánimo.

Luego, validaron la información recolectada durante dichas pruebas comparándola con las grandes bases de datos proporcionadas por estudios anteriores. Fue así como lograron validar los 26 principales biomarcadores candidatos en cohortes independientes de personas clínicamente graves con depresión o trastorno bipolar.

Los biomarcadores más sólidos para diagnosticar la depresión en una prueba de sangre

Lo siguiente fue probar por sí mismos que los biomarcadores eran referencias útiles para diagnosticar la depresión y el trastorno maníaco depresivo, y para predecir quiénes estaban en riesgo de padecerlo. Para ello, recurrieron a cohortes independientes adicionales.

Estas pruebas mostraron que 12 de los biomarcadores principales eran los más sólidos para rastrear y predecir la depresión en las personas; estos fueron: NRG1, DOCK10, GLS, PRPS1, TMEM161B, GLO1, FANCF, HNRNPDL, CD47, OLFM1, SMAD7 y SLC6A4. Además, entre ellos, seis parecían ser especialmente útiles para detectar el trastorno bipolar, y dos (RLP3 y SLC6A4) con la evidencia general más sólida para la manía.

Por último, el equipo descubrió que los trastornos del estado de ánimo están estrechamente vinculados con los genes que intervienen con los ritmos circadianos. Esto podría explicar por qué algunas personas con depresión sienten más exacerbada su condición durante los cambios de estación y con las alteraciones del sueño.

La prueba de sangre también parece ser especialmente útil para determinar qué tratamiento para la depresión sería el más adecuado según los resultados. Por lo que, este trabajo puede “abrir la puerta a una coincidencia precisa y personalizada con los medicamentos y seguimiento objetivo de la respuesta al tratamiento”, como indica el autor Alexander B. Niculescu.

Referencia:

Precision medicine for mood disorders: objective assessment, risk prediction, pharmacogenomics, and repurposed drugs. https://www.nature.com/articles/s41380-021-01061-w

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