La forma en la que percibimos el mundo puede ser modificada por infinidad de factores en constante acción. Muchos de ellos no pueden ser influenciados, pero otros sí se pueden modificar en favor del propio beneficio. Tal es el caso del llamado doble discurso, que suele ser utilizado como una herramienta de persuasión.

Para poder comprender el alcance de este estilo discursivo, se publicó una investigación en la revista científica Cognition. Detrás de su realización, estuvo el equipo de científicos de la Universidad deWaterloo: Alexander C. Walker, Martin Harry Turpin, Ethan A.Meyers, Jennifer A. Stolz, Jonathan A.Fugelsang y Derek J. Koehler.

¿Cómo interviene el doble discurso en los procesos de persuasión?

“Al igual que el fenómeno tan estudiado de las ‘noticias falsas’, el lenguaje manipulador puede servir como una herramienta para engañar al público, no con falsedades sino con el uso estratégico del lenguaje eufemístico”, comentó Walker.

Los eufemismos son básicamente términos que se utilizan para mencionar un elemento sin hacer referencia directa a este. Por ejemplo, en lugar de hablar de que se hizo un “soborno”, se puede decir que se otorgaron “incentivos”. En esencia, se está diciendo lo mismo, pero al utilizar un eufemismo positivo, se puede lograr que la reacción de las personas a la situación sea menos negativa y que, por ende, estén más dispuestos a concordar con ella o, al menos, a no condenarla.

Doble discurso: o cómo modificar la verdad sin recurrir a la mentira

“Evitar afirmaciones objetivamente falsas puede proporcionar al usuario estratégico del lenguaje una negación plausible de la deshonestidad, protegiéndolo así del costo de reputación asociado con la mentira”, explicó Walker.

En otras palabras, al utilizar el doble discurso como herramienta de persuasión, los individuos transitan el camino de las “medias verdades”. Semánticamente, lo que llaman “interrogación reforzada”, puede llegar a tener el mismo trasfondo que “tortura”. Sin embargo, es claro que un término desata una reacción mucho menos negativa que el otro.

Ahora, como en un nivel técnico ambas menciones pueden llegar a significar lo mismo, la persona que emitió las declaraciones puede escudarse diciendo que nunca negó el evento, solo lo llamó por otro nombre.

Un mero cambio en las palabras tiene el poder de modificar percepciones

Rostro de una persona en forma de máscara con la naríz recresida como Pinocho.
Crédito: GQ Magazine.

El lenguaje es una herramienta compleja, adaptable y en constante mutación que nos permite poder comprender de una forma más completa a quienes nos rodean. Pero, así como este puede ayudarnos a entendernos mejor, también puede usarse para crear mal entendidos.

Esto es lo que ocurre cuando se utiliza el doble discurso como un elemento de persuasión. Gracias a este, las personas pueden hacer referencia a una acción, evento o situación usualmente vista como desfavorable, pero con términos que la hagan más “aceptables” para el oyente. De este modo, el hablante puede hablar sobre el tema pitándose a sí mismo bajo una luz más favorecedora.

“Con un nivel de riesgo más bajo, las personas pueden utilizar la manipulación lingüística, como el doble lenguaje, a menudo sin corrección”, explicó Walker.

Con “riesgo” el investigador se refiere a la posibilidad existente que “atrapen” a la persona en medio de una mentira. Gracias a la dualidad semántica del doble discurso, las personas pueden escudarse en la ambigüedad de la situación y evitar el estigma que viene con el título de “mentirosos”.

Referencia:

Controlling the narrative: Euphemistic language affects judgments of actions while avoiding perceptions of dishonesty: https://doi.org/10.1016/j.cognition.2021.104633

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