El espacio siempre ha sabido despertar la curiosidad de la humanidad y la ha llevado a hacer hasta lo imposible para poder superar sus fronteras y conocer sus secretos. Sin embargo, a veces la información más valiosa puede encontrarse justo bajo nuestra nariz. Tal ha sido el caso del antiguo cráter de la Tierra, Nördlinger Ries, que podría darnos las pistas necesarias para estudiar a sus pares en Marte.

Según se ha reportado en la publicación del Journal of Geophysical Research: Planets este antiguo cráter podría haber continuado cambiando con el paso de los milenios. Para comprobar esto, los investigadores de la Universidad de Gotinga se pusieron manos a la obra.

Esta superficie terminó hundida por el impacto de un asteroide hace más de 15 millones de años en lo que hoy es Alemania. Pero, gracias a la investigación de Gernot Arp, István Dunkl, Dietmar Jung, Volker Karius, Réka Lukács, Lingqi Zeng, Andreas Reimer y James W. Head III, ahora también sabemos que este no fue el final de su proceso de transformación.

Lo que este antiguo cráter de la Tierra nos revela sobre los que hay en Marte

Lo que hace al cráter de Nördlinger Ries particularmente especial es que su estructura es muy similar a la de los cráteres que actualmente se exploran en Marte. Por esto, al comprender un poco mejor los detalles sobre esta irregularidad de la superficie terrestre, podríamos desarrollar mejores estrategias para estudiar las que se encuentran en la marciana.

En la actualidad, específicamente los cráteres Gale y Jezero se encuentran, respectivamente, bajo la exploración de los rovers Curiosity y Perseverance de la NASA. Ambas formaciones, según parece, comparten características con el cráter Nördlinger Ries. Específícamente, con referencia a la estabilidad de su estructura.

Hasta el momento, se pensaba que los tres cráteres –que contienen en su mayoría depósitos de antiguos sedimentos lacustres como la arcilla estratificada– no eran elementos cambiantes. Ahora, la más reciente investigación del antiguo cráter de la Tierra ha revelado que este se está hundiendo lentamente, lo que indicaría que los de Marte también podrían estar pasando por este proceso.

¿Por qué estos cambios de estructura hacen la diferencia?

De la estabilidad de los cráteres depende el desplazamiento o no de los sedimentos que se encuentran en ellos. Un punto que, a su vez, determinará la forma en la que estos se deben interpretar para poder conocer su historia.

Hasta ahora, se habían tratado los sedimentos como capas uniformes. Pero, con los datos dados por el antiguo cráter Nördlinger Ries en la Tierra, queda claro que estas no lo son y que los diferentes niveles en forma de anillo de los cráteres en Marte hablan de distintos momentos temporales en la historia de su superficie.

Esta nueva seguridad ha venido gracias al descubrimiento de una capa de ceniza en el cráter alemán. Como el hoyo fue creado por un asteroide, no se esperaba encontrar sedimentos volcánicos. Según su investigación, estos provinieron de una lejana erupción que se dio hace más de 14,2 millones de años a 760 kilómetros de distancia.

Gracias al mapeo de estos, que estaban más elevados en los bordes del cráter y más hundidos hacia el centro de este, se pudo comprobar que el fondo de este se ha ido hundiendo con los años.

Con este nuevo conocimiento, se puede abordar de forma distinta no solo la evolución química de los antiguos lagos que debieron crearse en cada cráter, sino también de las formas de vida que podrían haber habitado cada uno.

Referencia:

A volcanic ash layer in the Nördlinger Ries impact structure (Miocene, Germany): Indication of crater fill geometry and origins of long‐term crater floor sagging: https://doi.org/10.1029/2020JE006764

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