Mujer con los brazos extendidos y de espaldas, frente a ella está un cielo azul lleno con globos de colores, representando la autoconfianza.
Vía PxHere.

Nuestro estado emocional está siempre en constante cambio y se encuentra sujeto tanto a modificadores internos como externos. Ahora, una reciente investigación ha comprobado que elementos como nuestra autoconfianza pueden cambiar dependiendo de qué tan altos sean nuestros ingresos.

El estudio que ha planteado esto se publicó recientemente en la revista científica Emotion. Gracias a él, podemos ver ahora que nuestro nivel de ingresos actual puede relacionarse de forma mucho más estrecha no solo con nuestro bienestar emocional del momento, sino con su mantenimiento a largo plazo.

Tener altos ingresos aumenta nuestra autoconfianza

Otras investigaciones ya han demostrado que el nivel de “satisfacción” de las personas con su vida podía depender de sus ingresos. Sin embargo, aunque se había medido lo que usualmente pensaban, no se había monitoreado en detalle lo que realmente sentían.

Para poder dar una respuesta generalizada a esto, un equipo de investigadores se dio a la tarea de analizar los datos de cinco estudios separados. Cada uno de estos dio pie a la construcción de una base de conocimiento más general que nos permite comprender mejor la relación entre los altos ingresos y los niveles de autoconfianza de las personas.

Imagen que representa un aumento paulatino de monedas hasta llegar a lo que se considera ingresos altos.
Crédito: TH2I Shutter Rich. Vía Shutterstock.

Según la información recaudada en los estudios –uno de los cuales encuestó a más de 1,6 millones de personas de 162 países– las emociones positivas y de autoestima reinaban sobre las negativas en las personas que tenían ingresos monetarios altos y estables.

En otras palabras, las personas con estabilidad económica solían reportar más sentimientos de orgullo, confianza y determinación. Mientras que, otras emociones como la ansiedad o la tristeza se vieron disminuidas.

Y… ¿también mejoran nuestra relación con los demás?

No. Específicamente en uno de los estudios que fueron analizados por los investigadores se detallaba cómo los ingresos influían o no en las emociones que sentíamos hacia los demás. Entre ellas, se midieron algunos sentimientos comunes como el amor, la gratitud, la compasión y la ira.

Al final de dicha investigación, se observó que los altos ingresos mejoraban nuestra autoconfianza y nuestra aceptación de nosotros mismos, pero que no interferían verdaderamente en la valoración que diéramos a otros, o en los sentimientos que ellos despertaran en nosotros. “Es decir, ganar más no te hace más o menos cariñoso”, completó, Eddie Tong, coautor del estudio.

Una mirada al futuro: ¿los ingresos altos de hoy pueden aumentar nuestra autoconfianza de mañana?

Para llevar su estudio al siguiente nivel, el grupo de investigadores realizó su propia recopilación de datos. Pero, en este caso, se dedicaron a averiguar si los altos ingresos del momento podían ser predictores de la autoconfianza y bienestar emocional del futuro.

Para responder a esta interrogante, se realizó una encuesta de carácter longotudinal a más de 4 mil voluntarios en Estados Unidos. En otras palabras, se hizo un seguimiento temporal a través de encuestas a los miles de participantes durante una década.

Al final, se pudo determinar que tener un ingreso alto en el momento, se relacionaba con mayores niveles de autoconfianza y satisfacción hasta 10 años después. En otras palabras, se determinó que el ingreso actual de una persona puede actuar como un predictor de su bienestar emocional durante la próxima década de su vida.

“Los hallazgos de nuestro análisis de las emociones de autoestima una década después revelan que las políticas destinadas a aumentar los ingresos de la persona promedio y estimular la economía pueden contribuir a largo plazo a experiencias emocionales que pueden permitir el desarrollo personal, la resiliencia y logro. Sin embargo, los responsables de la formulación de políticas deben tener en cuenta que, si bien una mayor prosperidad financiera predice emociones positivas de autoestima, no necesariamente contribuye a las experiencias emocionales relacionadas con la armonía comunitaria”, concluyó Tong.

Referencia:

Income robustly predicts self-regard emotions: https://doi.apa.org/doi/10.1037/emo0000933

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