Según la Organización Mundial de la Salud, en la actualidad, al menos el 4,4% de la población mundial tiene algún grado del trastorno depresivo mayor (TDM). Sin embargo, esta condición psicológica ha mostrado que no solo afecta nuestro cerebro. Para comprobarlo, un equipo de la UC San Francisco ha identificado la relación entre la depresión y una aceleración del envejecimiento celular.

Los nombres de los investigadores detrás de este hallazgo son Ekaterina Protsenko, Ruoting Yang, Brent Nier, Victor Reus, Rasha Hammamieh, Ryan Rampersaud, Gwyneth W. Y. Wu, Christina M. Hough, Elissa Epel, Aric A. Prather, Marti Jett, Aarti Gautam, Synthia H. Mellon y Owen M. Wolkowitz. En conjunto, publicaron sus descubrimientos en Translational Psychiatry y propusieron un nuevo enfoque que podría cambiar la forma en la que entendemos y tratamos la depresión.

La depresión puede acelerar el envejecimiento celular y aumentar la mortalidad

Foto en blanco y negro de mujer cubriéndose el rostro y con actitud de tristeza.
Vía Piqsels.

Para poder llevar la investigación a cabo, se trabajó con 49 individuos con algún nivel de TDM y 60 sujetos probadamente libres de este. Antes del estudio, ninguno de los que estaban diagnosticados con depresión había sido medicado de ninguna manera.

Luego, se agruparon por edades cronológicas afines y se comparó la metilación de sus organismos. Esta última se trata de un proceso celular en el que el ADN poco a poco se modifica químicamente en áreas específicas. En general, mientras más activas sean las metilaciones, mayor será el nivel de actividad y envejecimiento celular.

Al comparar los resultados de ambos grupos, fue claro que las personas con depresión mostraban una aceleración de su envejecimiento celular. Con este aumento de las metilaciones, vino también una propulsión de la mortalidad, dejando diferencias de hasta 2 años en la esperanza de vida calculada para los controles “sanos” y los pacientes con  TDM.

Es momento de cambiar la perspectiva

“Esto está cambiando la forma en que entendemos la depresión, de una enfermedad puramente mental o psiquiátrica, limitada a procesos en el cerebro, a una enfermedad de todo el cuerpo. (…) Esto debería alterar fundamentalmente la forma en que abordamos la depresión y cómo la pensamos, como parte de la salud en general”, explicó dijo Protsenko.

Sumado a lo mencionado por Protsenko, el coautor Wolkowitz también ha dado su aporte. Dentro de este, menciona que ya se ha registrado un particular aumento no solo en la mortalidad sino en las tasas de enfermedades físicas que se manifiestan en personas con depresión. De allí que, incluso antes de encontrar un vínculo claro, ya fuera posible ver de algún modo las líneas que unían a la depresión con nuestro estado físico.

Ahora, con la claridad de que el envejecimiento celular se ve afectado por la depresión, se pueden desarrollar enfoques más holísticos que trabajen a la patología mental como una condición general y no solo desde el punto de vista psicológico.

“A medida que continuamos con nuestros estudios, esperamos descubrir si abordar el TDM con antidepresivos u otros tratamientos altera los patrones de metilación, lo que nos daría alguna indicación de que estos patrones son dinámicos y se pueden cambiar”, concluyó Mellon.

Referencia:

“GrimAge,” an epigenetic predictor of mortality, is accelerated in major depressive disorder: https://doi.org/10.1038/s41398-021-01302-0

Lea también:

La felicidad tiene un olor, y podría usarse para tratar la depresión

Escribir un comentario