Dos manos extienden una mascarilla contra el COVID-19 sobre fondo gris.
Vía Pixabay.

La pandemia del coronavirus definitivamente nos ha puesto a todos en una situación complicada. Su llegada marcó un antes y después en nuestras vidas, además de que nos hizo cambiar nuestras costumbres. Ahora, uno de los implementos más utilizados en el mundo son las mascarillas debido a la protección que ofrecen contra el SARS-CoV-2, pero no todos los materiales en las que estas vienen con tan eficientes.

Con la finalidad de comprender mejor las funcionalidades y utilidades de este nuevo implemento de nuestra vida cotidiana, un equipo de investigadores se dedicó a analizar la eficiencia evitando el paso de partículas submicrónicas del virus a través de 33 tipos distintos de telas. De este modo, se pudo determinar qué materiales eran los más beneficiosos, y cuáles deberían evitarse en un tapabocas.

Los miembros del equipo creado para esta tarea fueron Taekyu Joo, Masayuki Takeuchi, Fobang Liu, Matthew P. Rivera, Joy Barr, Emily S. Blum, Eric Parker, John H. Tipton, Julia Varnedoe, Bahnisikha Dutta, Ryan P. Lively y Nga Lee Ng. En conjunto, presentaron su estudio recientemente a través del Aerosol Science and Technology.

¿Por qué debemos prestar atención a los materiales de nuestras mascarillas?

Crédito: Jernej Furman/Flickr.

Así como una casa de ladrillos protege más contra las ráfagas de viento que una hecha de madera, una tela más resistente podría hacer la diferencia entre un riesgo de contagio alto o uno bajo. Asimismo, tomando en cuenta que las partículas submicrónicas del SARS-CoV-2 pueden permanecer suspendidas en el aire por largos periodos, lo mejor que podemos hacer es optar por un enfoque preventivo que mantenga al virus lejos de nuestro organismo.

Como resultado, queda claro que nuestra vía de acción más eficiente es optar por un tapabocas que pueda actuar como una adecuada barrera entre el SARS-CoV-2 y nosotros. Con esto en mente, los investigadores trabajaron con todo tipo de telas, desde opciones naturales como el algodón y las hechas a base de celulosa, hasta compuestos más artificiales, de poliéster o mixtos. Esto además de los típicos materiales utilizados en hospitales, y algunos considerados “filtrantes”.

“Aprendimos que había mucha variabilidad en el rendimiento de la filtración incluso en el mismo tipo de material”, dijo Ng.

¿Qué materiales ofrecieron la mayor protección en las mascarillas?

Según los investigadores, los materiales que presentaron una mezcla entre un diseño de tejido intrincado y compacto tendieron a ser las más efectivas. Como un ejemplo de estas, se pueden mencionar las telas típicamente utilizadas como aislantes en los centros quirúrgicos para empaquetar los instrumentos.

Por otra parte, los investigadores recomendaron que se evitara el uso de telas “filtrantes” como HEPA/MERV. Esto debido a que, por lo general, entre sus componentes suelen haber pequeñas partículas de fibra de vidrio que pueden terminar en el tracto respiratorio de las personas. Por este motivo, a menos que el material esté debidamente certificado como libre de esta fibra, lo mejor que podemos hacer es mantenernos alejados de él.

Crédito: Jernej Furman/Flickr.

Otras telas que también deberíamos mantener alejadas con la guata, el fieltro, el vellón y las bolsas de compras brillantes y reutilizables. Pero en este caso, la precaución sería simplemente porque estos materiales no son eficientes asegurando la protección que necesitamos en nuestras mascarillas.

Los investigadores dan estas recomendaciones de forma generalizada ya que todos los materiales que decidieron estudiar se encuentran disponibles para todo público comercialmente. Debido a esto, es importante que las personas sepan con claridad qué materiales elegir y cuáles evitar a la hora de confeccionar sus mascarillas caseras.

“Mientras más, mejor”

Como un último punto importante que los investigadores notaron, cabe mencionar que las mascarillas no solo varían su nivel de protección dependiendo de los materiales que se utilicen en ellas. De hecho, este también puede cambiar según la cantidad de capas que tenga la pieza y según el tipo de ajuste que brinde.

Por ejemplo, una mascarilla con dos o tres capas usualmente podría brindar una protección del 50%. Ahora, si esta se encuentra bien ajustada alrededor de la nariz y el la quijada, el porcentaje sube a 84%. Como si fuera poco, si dos personas usan mascarillas con estas mismas características, la eficacia del implemento se potencia a un 96%.

En otras palabras, no solo es importante elegir sabiamente el material con el que se creará la mascarilla, sino que es imperante pensar en su confección también. Por lo que, un buen tapabocas deberá contar con una tela eficiente, varias capas y un buen ajuste al rostro, de forma que se pueda asegurar el mayor nivel de protección posible.

Referencia:

Evaluation of Particle Filtration Efficiency of Commercially Available Materials for Homemade Face Mask Usage: https://doi.org/10.1080/02786826.2021.1905149

Lea también:

Usar mascarillas reduce el riesgo de propagación del coronavirus en 99,9%