Ilustración de un sistema solar con exoplanetas que posiblemente podrían albergar vida.
Crédito: Danielle Futselaar/ Instituto SETI.

El estudio de los exoplanetas ha evolucionado a pasos agigantados en las últimas décadas. De allí que ahora la ciencia no se preocupe solo con su descubrimiento, sino con su caracterización. Un detalle que a la larga nos daría pistas como la de este gas que podría usarse como un indicador vida en los exoplanetas.

Para el 2018, se habló de que los exoplanetas podrían albergar vida. En el 2019, incluso se llegó a sugerir que podría haber algunos con mejores condiciones que la propia Tierra. Por ahora, esto no se ha probado, pero cada vez se crean más alternativas. Como un ejemplo de esto, está la hipótesis que plantea la posibilidad de que haya vida extraterrestre en mundos acuáticos subterráneos.

Según el estudio publicado en la versión digital de la revista científica Astrobiology, la detección de un tipo de gas particular podría usarse como un indicio de la presencia de vida en otros mundos. Dicha propuesta ha venido de la mano de los autores Zhuchang Zhan, Sara Seager, Janusz Jurand Petkowski, Clara Sousa-Silva, Sukrit Ranjan, Jingcheng Huang y William Bains.

Un cambio de resolución

Para este momento, los astrónomos han logrado identificar 4.375 exoplanetas repartidos en 3.247 sistemas solares dentro de nuestra galaxia. Más de la mitad de estos se han detectado en las últimas décadas gracias a los avances de la tecnología.

Aun así, en la actualidad todavía quedan 5.856 “candidatos” que podrían ser exoplanetas, pero no han sido adecuadamente identificados. Todo debido a las limitaciones de la tecnología que actualmente poseemos.

Dentro de los próximos años, esta situación cambiará con la llegada de la próxima generación de telescopios terrestres y espaciales. Gracias a ellos, no solo será posible confirmar o descartar la existencia de exoplanetas candidatos. De hecho, también se podrá estudiar de cerca a los ya conocidos para detectar si, por ejemplo, hay señales de vida en ellos.

Ilustración de la galaxia con docenas de sistemas solares y exoplanetas.
Crédito: M. Kornmesser/European Southern Observatory (ESO). Vía Wikimedia Commons.

Como un ejemplo de esta próxima y prometedora generación, tenemos al Telescopio Espacial James Webb (JWST), que debería llegar al espacio en el 2025. Sumado a este, también están otras iniciativas como el telescopio espacial Nancy Grace Roman –que será el sucesor de la misión Hubble– y la misión Pandora de la NASA.

Como si esto fuera poco, dentro de la próxima década también debería culminarse la construcción del Telescopio Extremadamente Grande (ELT), el Telescopio Gigante de Magallanes (GMT) y del Telescopio de Treinta Metros (TMT). Gracias a este relevo para nuestras tecnologías, podremos estudiar los exoplanetas y sus biofirmas como nunca antes.

El gas de isopreno: la nueva biofirma de vida en los exoplanetas

Según los autores de la investigación, en la actualidad existe una larga lista de biofirmas de gas y moleculares que pueden buscarse en los exoplanetas para determinar si hay vida. Entre las más obvias tenemos el oxígeno gaseoso (O2), el agua (H2O) y el metano (CH4)

Además de estas, también están algunas menos conocidas como el sulfuro de hidrógeno (H2S), el dióxido de azufre (SO2), el monóxido de carbono (CO) y el gas hidrógeno (H2), entre otras. Estas últimas básicamente son subproductos de la actividad volcánica, un detalle que también se ha asociado con la posibilidad de hallar vida en otros exoplanetas.

Ahora, para hacer esta lista incluso más completa, los investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) han propuesto que se sume a ella el isopreno (C5H8).

“El isopreno es prometedor porque es producido en grandes cantidades por la vida en la Tierra, ¡tanto como la producción de metano! Además, una gran variedad de formas de vida (desde bacterias hasta plantas y animales), [incluso] aquellas que están evolutivamente distantes entre sí, producen isopreno, lo que sugiere que podría ser algún tipo de bloque de construcción clave que la vida en otros lugares también podría producir”, explicó Seager.

En otras palabras, este subproducto –altamente común en la atmósfera primordial y anóxica de la Tierra– fue un elemento clave en el desarrollo de la vida en nuestro planeta.

En la actualidad, sus niveles no son tan altos, pero sí podrían serlo en un exoplaneta que también se encontrara en las primeras etapas de la gestación de vida. De allí que exista la posibilidad de que, al detectar este gas en su atmósfera, sea posible señalar qué exoplanetas tienen una posibilidad de albergar vida.

Referencia:

Assessment of Isoprene as a Possible Biosignature Gas in Exoplanets with Anoxic Atmospheres: https://doi.org/10.1089/ast.2019.2146

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