Nuestro cuerpo es una máquina natural altamente eficiente y adaptable. De allí que nos haya permitido conquistar prácticamente cada rincón de nuestro planeta, desde sus profundidades hasta sus más altas colinas. Ahora, incluso este alcance empieza a mudarse hasta la exploración espacial. Pero, todo viene con un precio y el de aquellos que quieran surcar los cielos o cruzar los mares, podría ser tener que lidiar con un corazón que se empiece a encoger a causa de los cambios en gravedad.

Para explicar mejor esta situación recientemente se publicó una investigación en la revista científica Circulation. Detrás de su realización estuvieron los científicos James P. MacNamara, Katrin A. Dias, Satyam Sarma, Stuart M. C. Lee, David Martin, Maks Romeijn, Vlad G. Zaha y Benjamin D. Levine. Gracias a ellos, ahora sabemos que los nadadores profesionales de largas distancias y los astronautas podrían tener más en común de lo que creemos.

¿Un corazón pequeño?

Corazón humano que se puede encoger como fruto de falta de gravedad.
Crédito: Arcreative Media/YouTube.

Para llevar a cabo el estudio, los autores contaron con la información detallada de dos individuos, un astronauta y un nadador profesional. El primero se trató de Scott Kelly, quien pasó 340 días a bordo de la Estación Espacial Internacional entre el 2015 y el 2016.

Por otro lado, el segundo fue el nadador de élite Benoît Lecomte, quien nadó por 159 días en el océano Pacífico y recorrió 2.821 kilómetros entre el 5 de junio y el 11 de noviembre de 2018.

Según los registros obtenidos por los investigadores, cuando el corazón humano pasa demasiado tiempo en el espacio, o en el agua, este reacciona al cambio de gravedad y se empieza a encoger. Estas observaciones se pudieron notar con claridad al comparar las mediciones de los corazones del par de hombres tanto antes, como durante y después de sus respectivos viajes.

En el caso de Kelly, el astronauta mostró una pérdida 0,74 gramos de masa en el ventrículo izquierdo por semana. Por su parte, Lecomte presentó una pérdida bastante similar en el área, siendo esta de 0,72 gramos.

Al final de las misiones de cada uno, se observó que Kelly había perdido entre el 19 y el 27% de la masa de su ventrículo izquierdo, mientras que Lecomte había tenido una pérdida de entre el 20 y el 25% de su masa.

El corazón de los astronautas y nadadores se tiende a encoger por la falta de gravedad

Ilustración de un astronauta en la parte superior y un buzo en la parte inferior extendiendo sus manos y tocandose mutuamente con solo la punta del dedo en el medio de la imagen.
Crédito: palmtrees–anchors/Tumblr.

Gracias a este seguimiento se observó con facilidad que en estos ambientes con cambios de gravedad el corazón se tiende a encoger. Pero, ¿por qué? Es simplemente una respuesta a la disminución de la presión.

Tanto en el espacio como en el agua la fuerza de la gravedad no es tan fuerte como en Tierra firme. De allí que entonces el corazón requiera de menos esfuerzo para bombear sangre a todo nuestro cuerpo.

Con esta reducción sostenida de la presión y del esfuerzo mínimo necesario para funcionar, el corazón –como todo músculo– se adapta. En otras palabras, disminuye su tamaño para adaptarse a las exigencias del nuevo entorno y no gastar ni energía ni espacio.

Ahora, tanto el nadador como el astronauta debieron realizar actividades aeróbicas que mantenían sus corazones trabajando al tope. Entonces, los investigadores esperaban que el impacto de la pérdida de fuerza de gravedad no fuera tan notorio. Ahora, ha quedado claro que ni siquiera un poco de actividad física puede realmente contra los cambios ejercidos por la fuerza gravitacional

 “El corazón es notablemente plástico y especialmente responsivo a la gravedad o a su ausencia. (…) Tanto el impacto de la gravedad como la respuesta adaptativa al ejercicio tienen un rol, y estuvimos sorprendidos de que incluso periodos extremadamente largos de ejercicio de baja intensidad no evitaran que el músculo del corazón se encogiera”, dijo el Dr. Benjamin Levine, del UT Southwestern Medical Center en su nota de prensa.

¿Los efectos de la falta de gravedad sobre el corazón son permanentes?

Ilustración de un astronauta en su traje espacial sobre fondo vinotinto.
Crédito: Paul Campbell/iStock. Vía Getty Images.

No. Como dijo el Dr. Levine, el corazón es un músculo con una gran plasticidad y adaptabilidad. Por este motivo, no solo es capaz de responder a una disminución de la presión gravitacional, sino también a su intensificación.

Es por esto que los corazones de tanto el nadador como el astronauta regresaron a la normalidad una vez sus respectivos viajes concluyeron. En un futuro, los investigadores esperan poder hacer análisis más profundos del antes y después del corazón de ambos hombres, de este modo sabrán si la falta de gravedad solo causó que el órgano se comenzara a encoger o si tuvo otros efectos a largo plazo que aún no se han identificado.

Referencia:

Cardiac Effects of Repeated Weightlessness During Extreme Duration Swimming Compared With Spaceflight: https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.120.050418

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