Mujer con expresión de preocupación y estrés, con un peine y mucho cabello enredado en él, presentando la caída de este.
Crédito: ShotPrime Studio. Vía Shutterstock.

La caída del cabello y el estrés son dos elementos que en nuestra mente ya están relacionados. De hecho, es posible que nosotros mismos hayamos sido víctimas de esta situación durante momentos de mucha presión en nuestras vidas.

Sin embargo, a pesar de que reconocemos la relación entre la pérdida de cabello y los altos niveles de estrés, realmente no tenemos claro cómo uno se deja influenciar por el otro. Ahora, gracias a una investigación publicada en la revista Nature por el equipo de investigadores de la Universidad de Harvard, podríamos empezar a tener una idea más clara.

Sobre el estrés y la caída del cabello

Para estos momentos, se sabe que eventos traumáticos en nuestra vida pueden desencadenar una afección conocida como efluvio telógeno. En resumen, esta básicamente consiste en episodios agudos de pérdida de cabello ocasionados por el trauma.

Además de esto, se ha comprobado que el estrés realmente puede tener una influencia en la pigmentación de nuestro cabello. Lo que implica que de verdad influye en la aparición de canas en nuestra melena.

Con estos dos elementos, ya queda claro que el estrés tiene una forma clara de afectar nuestro cuero cabelludo. Pero su influencia no llega solo hasta allí. De hecho, otras investigaciones ya han relacionado también las preocupaciones por la situación de pandemia actual con una mayor caída del cabello.

Debido a todo esto, ya es natural el relacionar los altos niveles de estrés con un aumento en la caída del cabello. Pero… ¿cómo pasa esto exactamente?

Así el estrés favorece la caída del cabello

Hombre que revisa parte de su cabeza donde se ha caído el cabello.
Crédito: Cunaplus. Vía Shutterstock.

El estudio que ha buscado explicar esta relación desarrolló un experimento en un modelo animal, específicamente con ratones. Se seleccionaron estos roedores ya que generan una hormona conocida como corticosterona –que puede verse como un equivalente a nuestro cortisol, la hormona del estrés–. Gracias a esto, se pudo observar el efecto hormonal del estrés sobre la caída del cabello.

Dentro del experimento, se notó que cuando los niveles de corticosterona en lo ratones eran altos, la renovación de sus folículos pilosos era mucho más lenta. En consecuencia, su pérdida de cabello era mayor que la reposición de este.

“Este resultado sugiere que las hormonas del estrés elevadas de hecho tienen un efecto negativo en las células madre del folículo piloso”, dijo Ya-Chieh Hsu, autor principal del estudio.

Asimismo, también notaron que la presencia de la corticosterona evitaba la producción de la molécula Gas6. Esta se ha reconocido por ser importante en los ciclos de renovación del cabello y para asegurar la fortaleza de este.

Ahora, cuando se inhibía la producción de la hormona, los ratones podían continuar con ciclos de renovación del cabello incluso cuando estaban entrados en la vejez y la producción de Gas6 era estable.

¿Una nueva oportunidad para desarrollar tratamientos contra la caída del cabello?

Sabemos bien que, una vez el cabello se ha caído, hacer que vuelva a crecer no es una tarea fácil. Por este motivo, conocer las causas que nos hacen perder cabello podría ayudarnos a tratar la situación con más efectividad.

“Tanto en condiciones normales como de estrés, la adición de Gas6 fue suficiente para activar las células madre del folículo piloso que estaban en la fase de reposo y promover el crecimiento del cabello. En el futuro, la vía Gas6 podría explotarse por su potencial para activar las células madre para promover el crecimiento del cabello”, explicó Sekyu Choi, primer autor del estudio.

Hasta el momento, estas pruebas solo se han hecho en ratones, por lo que aún no está totalmente claro si un tratamiento con este enfoque podría tener un mismo efecto en humanos. No obstante, al menos estos primeros resultados positivos ofrecen un punto de partida desde el cual desarrollar más experimentos enfocados ya directamente en el funcionamiento y manejo del cortisol.

Referencia:

Corticosterone inhibits GAS6 to govern hair follicle stem-cell quiescence: https://doi.org/10.1038/s41586-021-03417-2

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