Para nadie es un secreto que las dos guerras mundiales fueron un infierno para una gran parte del mundo. Sin embargo, dentro del caos, muchas personas buenas lo dieron todo de sí mismas para ayudar a otros, brindando así un rayo de esperanza en medio de la oscuridad. Una de estas personas fue Dora Amelan Werzberg, y hoy te contamos su historia.

Werzberg nació en Estrasburgo, hija de dos padres judíos que habían emigrado de Polonia. A sus diez años, ella y su familia se mudaron a Bélgica, en donde estuvieron hasta el fallecimiento de la madre de Dora y la invasión belga por parte de los nazis en mayo de 1940.

En su adolescencia se unió a grupos sionistas y, junto a sus dos hermanas, contactó a Kommandantur alemán para obtener los documentos necesarios para reunirse con su familia en Francia. Su padre, por otro lado, no pudo recibir los documentos, así que se trasladó ilegalmente.

En 1942, los nazis habían decidido la Solución final para los judíos recluidos en los campos de concentración en Francia. Sin embargo, luego de algunas negociaciones, acordaron que los judíos franceses serían deportados.

En este año, Werzberg, de 19 años, estaba contratada como trabajadora social en una organización judía clandestina, la Sociedad de Ayuda a los Niños (mejor conocida como OSE por su nombre en francés Œuvre de secours aux enfants), que se encargaba de rescatar a niños judíos en los campos de concentración. En este año, mientras los judíos franceses eran deportados, varios integrantes de la OSE, Vivette Samuel, el doctor Malkin, Dora Amelan y el sacerdote Dumas, interceptaron lo trenes y rescataron a los judíos de la deportación.

El 3 de agosto de ese año, acordonaron los campos de concentración de Riversaltes y una semana después, enviaron al primer convoy hacia el campo de exterminio para salvar a quienes pudieran. En esta oportunidad, de 593 personas, se lograron extraer 193.

Los niños normalmente eran liberados e internados en centros de cuidado llamados “centros vacacionales”. Ahí, Werzberg se encargaba de velar por ellos, procurando conseguir alimentos y cuidados a estos menores. Los niños supervivientes de los campos de exterminio alemanes quedaban también a cargo de Werzberg hasta el fin de la guerra.

Su vida y sus logros habían sido poco difundidos hasta que su esposo, el coreógrafo Bill T. Jones, decidió comenzar a contar su historia.

Por su esfuerzo, Werzberg recibió la Legión de Honor, el reconocimiento militar y civil más alto de Francia.

En el año 2016, Jones junto con la compañía de danza Arnie Zane, y la Peak Performances, crearon la obra ‘Analogy / Dora: Tramontane’, la primera parte de una trilogía sobre historias de resiliencia.

Así, la historia de Dora Amelan Werzberg quedó inmortalizada en el arte, en donde será recordada como una de las almas más caritativas de esta terrible época.

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