Mujer con mascarilla investigando en su laptop en una habitación oscura.

Hoy en día podemos hacer consultas sobre casi cualquier tema gracias a la amplia disponibilidad de Internet. Esto ha sido especialmente útil en materia de salud, pero, ¿realmente llegamos a diagnósticos correctos buscando nuestros síntomas en Internet?

Los investigadores se interesaron por verificar esto, sobre todo en el contexto de una pandemia que ha impulsado la telemedicina. Los resultados se publicaron en la revista JAMA Network Open y sugieren, sorprendentemente, que sí, y que esto no tiene por qué aumentar nuestra ansiedad.

En busca del diagnóstico: ¿contarle los síntomas a Google o al médico?

Puede que a todos nos haya pasado en algún momento que sentimos un malestar y acudimos a Dr. Google antes de llamar a un médico o de asistir a consulta médica. Esto puede ser de gran utilidad a la hora de dar primeros auxilios o de usar una medicina que tengamos en casa para aliviar cierto malestar. Mientras que, en otros casos, puede ser el detonante de crisis de ansiedad cuando el diagnóstico, según los primeros resultados, es más desalentador de lo que pensábamos.

Existen muchas enfermedades cuyos síntomas son similares, y un diagnóstico preciso dependerá de la historia del paciente, sus antecedentes familiares, trabajo y estilo de vida. Si se trata de afecciones en la piel, será mucho más difícil identificar su causa si la información previa al síntoma no es lo suficientemente precisa.

Y, por supuesto, un diagnóstico errado, probablemente conlleve un tratamiento errado, además de preocupaciones innecesarias. Es por ello que muchos médicos recomiendan a sus pacientes saltarse estas búsquedas y acudir directamente a ellos.

Sin embargo, la pandemia ha despertado el interés de la población por la salud y, concretamente, por la identificación de síntomas. El temor a salir de casa, el miedo a pisar un centro de atención médica o cualquier otro obstáculo de seguro han motivado a muchos a autodiagnosticarse en casa para al menos tener una idea de lo que se viene. En algunos casos, puede generar ansiedad, mientras que en otros, puede ser un alivio.

Diagnósticos a partir de una búsqueda de síntomas en Internet

Los investigadores del Hospital Brigham y de Mujeres y del Departamento de Política Sanitaria de la Facultad de Medicina de Harvard, en Estados Unidos hallaron evidencia de ello. En un estudio que incluyó 5,000 personas exploraron el impacto de las búsquedas en Internet sobre la capacidad de los pacientes para llegar a un diagnóstico acertado.

Mujer de rasgos asiáticos sentada sobre un sillón con una mascarilla y una laptop en sus piernas cruzadas, y el pulgar arriba tras investigar en Internet.

Para ello, pidieron a los participantes que imaginaran que alguien cercano experimentaba los síntomas descritos en una breve viñeta que les proporcionaron. Con esto en mente, tendrían que hacer una búsqueda en Internet para intentar dar con diagnósticos en función de los resultados que aparecieran tras introducir los síntomas.

Los casos presentados iban de leves a graves, pero se trataba de enfermedades comunes entre el ciudadano común, como virus, infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

Tras el diagnóstico, cada participante debió seleccionar también un nivel de triaje, desde dejar que el problema de salud mejorara por sí solo hasta llamar al 112. Y por último, informaron sus niveles individuales de ansiedad.

Dr. Google parece más útil de lo que pensábamos en cuanto al diagnóstico

El análisis reveló que, después de realizar su investigación por Internet, las personas eran ligeramente mejores para diagnosticar de manera correcta los casos que se les expusieron. Y, contrario a lo que se esperaba, estos no mostraron ninguna diferencia en su decisión de triaje ni en sus niveles de ansiedad.

“Nuestro trabajo sugiere que es probable que esté bien decir a nuestros pacientes que ‘busquen en Google'”, dice David Levine, de la División de Medicina Interna General y Atención Primaria del Brigham. “Esto empieza a formar la base de evidencia de que no hay mucho daño en eso, y, de hecho, puede haber algo bueno”.

Sin embargo, los investigadores reconocen una limitación en su estudio: haber imaginado que los síntomas los presentaba un ser querido. ¿Los participantes se comportarían de igual forma si la situación hubiese sido más real? ¿Los resultados serían similares si se tratara de ellos mismos? No estaría mal un próximo estudio para averiguar si damos con diagnósticos acertados al investigar en Internet nuestros propios síntomas.

Referencia:

Assessment of Diagnosis and Triage in Validated Case Vignettes Among Nonphysicians Before and After Internet Search. https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/article-abstract/2777835

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