El acoso es un problema que se presenta en todos los ámbitos laborales, pero que, según parece, ha tenido un particular pico en el mundo de la arqueología. Esto según lo denunciado por la investigadora y también arqueóloga de Stanford Barbara L. Voss.

A través de un par de investigaciones publicadas este año en American Antiquity, Voss recopila los testimonios de otros estudios que han traído a la luz los problemas de acoso en el área. En el primero de ellos se hace un recuento histórico de este problema desde inicios del siglo XIX y la actualidad.

Luego, en el segundo de estos, Voss va un paso más allá y ofrece un compendio de posibles soluciones y estrategias que podrían aplicarse para finalmente atacar el problema del acoso y proteger a los arqueólogos.

La investigación de la arqueología está inundada en casos de acoso

La primera investigación de Voss reveló que el acoso en la arqueología se estaba multiplicando en “tasas epidémicas”. Como si fuera poco, esto se dio con todos los tipos de acoso, es decir: físico, verbal, sexual y por discriminación –por raza, género, orientación sexual, edad, origen étnico, nacionalidad, antecedentes de clase, ‘queerness’ y/o presencia de discapacidades–.

Según sus registros, entre el 34 y el 75% de las arqueólogas habían sido víctimas de algún tipo de acoso. Además, esto se repetía también entre los arqueólogos con un poco menos de frecuencia, siendo entre el 15 y 46% de estos víctima de acoso al menos una vez en su vida.

Voss además aclara que estos porcentajes incrementaron incluso más cuando los arqueólogos además eran de color, pertenecían a la comunicada LGBTQIA+ o si tenían alguna discapacidad.

¿Cómo podemos evitar que el acoso siga presente en el mundo de la arqueología?

Mujer sometida a una situación de acoso laboral por un hombre en una oficina.
Crédito: andriano_cz. Vía iStockphoto.

Como una contraparte de su primer estudio que denunciaba el acoso en el mundo de la arqueología, Voss también publicó una segunda investigación con diversas sugerencias destinadas a combatir la situación. En total, planteó seis intervenciones principales que podrían ser de gran ayuda.

En primer lugar, declara que es necesario crear canales de comunicación para conocer las experiencias y problemas de los sobrevivientes. De este modo, se puede conocer la situación a fondo y también desarrollar verdaderos mecanismo con la que prevenir que se repita.

Sumado a esto, también comenta que es imperante que el acoso también se vea como una mala conducta científica con severas consecuencias, como el plagio o la falsificación de datos. De la mano de esto, el exigir la reforma de los códigos de conducta para rechazar estas actitudes e incluir capacitación en habilidades interpersonales también serán pasos dirigidos a crear un ambiente laboral más seguro.

En paralelo, la creación de una línea directa de denuncia del acoso ayudará a crear una estructura sólida de prevención y protección. Finalmente, Voss resalta lo necesario que es cambiar los procesos organizativos actuales. Ya que estos permiten el abuso de poder y la coerción desde los rangos más altos a los más bajos.

Transformar la cultura nunca es fácil

Como un último detalle, Voss reconoce que la tarea que queda por delante no es fácil. Lastimosamente, la cultura del mundo de la arqueología ya incluso ha llegado a normalizar el acoso como algo “de esperarse” durante el trabajo.

Debido a esto, muchos arqueólogos solo bajan la cabeza y tratan de ignorar la situación para seguir haciendo su trabajo “sin perturbar”. Es justamente a ellos a quién Voss se dirige y aclara que el denunciar el acoso es en realidad la mejor acción que se puede tomar tanto por el bien propio como por el de la institución en la que se trabaja.

“No tenemos que seguir tolerando la alta incidencia de acoso en arqueología y en otras ciencias de campo. (…) Existen soluciones comprobadas y basadas en evidencia que, cuando se implementan, previenen el acoso antes de que comience, apoyan a los sobrevivientes y responsabilizan a los perpetradores confirmados”, declaró.

Como un consejo final, Voss recomienda a los arqueólogos que se familiaricen con los dos diferentes recursos y procedimientos de denuncia de su organización. De esta forma, sabrán de antemano qué hacer y a quién acudir. Esto tanto si ellos u otros compañeros son víctimas de acoso, de cualquier tipo, en su sitio de trabajo.

Referencias:

Documenting Cultures of Harassment in Archaeology: A Review and Analysis of Quantitative and Qualitative Research Studies (2021), American Antiquity: http://dx.doi.org/10.1017/aaq.2020.118

Disrupting Cultures of Harassment in Archaeology: Social-Environmental and Trauma-Informed Approaches to Disciplinary Transformation (2021), American Antiquity: http://dx.doi.org/10.1017/aaq.2021.19

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