Las vacunas contra el COVID-19 han aumentado en variedad en un tiempo récord. Desde la aparición de la pandemia a inicios del 2020 hasta ahora se han creado cientos de alternativas, y algunas de estas ya están llegando finalmente al público. Ahora… ¿son igual de efectivas y seguras para todos? Esto es lo que se sabe sobre la efectividad de la vacuna contra el coronavirus en el caso de personas inmunodeficientes.

Para explicar el caso, las investigadoras Charlotte Slade y Vanessa Bryant del Walter and Eliza Hall Institute en Australia redactaron una recopilación en el portal The Conversation. A través de esta, profundizaron sobre dos de las vacunas contra el COVID-19 más reconocidas y expandidas en el globo.

Acá hablamos específicamente de las pertenecientes al convenio Pfizer-BioNTech y a la colaboración AstraZeneca-Oxford. Actualmente, este par de vacunas es el único aprobado para su distribución en Australia. De allí que la evaluación sobre la efectividad de estas recayera sobre la ya mencionada dupla.

Sobre las opciones de vacunas disponibles

Vacuna contra el coronavirus frente a logo de Pfizer, una de las candidatas que ofrecen más efectividad en cuanto a protección de la vacuna.
Crédito: Marco Verch/CCNull.

En estos momentos, las vacunas tanto de Pfizer como de AstraZeneca ofrecen unos de los niveles de eficacia más altos del mercado. Ambos superan el 90% de efectividad a la hora de desatar una respuesta inmune fuerte en las personas para protegerlas contra el COVID-19.

Hasta ahora, se ha aceptado que la vacuna de AstraZeneca se aplique a los mayores de 18 años, mientras que la de Pfizer abarca desde los mayores de 16. Ambas han pasado por todos los procesos de evaluación y aprobación pertinentes para salir con un visto bueno de las organizaciones y autoridades de salud en el mundo.

Acá el detalle radica en que ninguna de ellas se ha probado particularmente en poblaciones de riesgo. Entre estas se cuentan a las mujeres embarazadas, los adultos mayores y las personas con algún tipo de inmunodeficiencia.

¿La opción más segura?

Según Slade y Bryant, ya se ha visto que las vacunas son seguras y eficientes en los adultos mayores. Asimismo, se han hecho avances para comprender el alcance de su funcionamiento y qué tan efectivas son cuando se aplican en embarazadas. Gracias a esto, otras alternativas como la vacuna Janssen –aún no disponible en Australia– ya se ha catalogado como segura para mujeres embarazadas y lactantes.

Por ahora, no ha habido movimientos similares para entender la acción de las vacunas sobre sistemas inmunodeficientes.

Por este motivo, a pesar de sus prometedores números en el papel, es normal que aún existan dudas sobre qué tanta puede ser la efectividad de una vacuna contra el COVID-19 en casos de personas inmunodeficientes.

“Aunque todavía estamos recopilando datos para determinar si las vacunas COVID funcionarán tan bien en personas con inmunodeficiencias como en la población general, es probable que ofrezcan al menos un grado de protección razonable. Y lo que es más importante, sabemos que están a salvo”, escribieron Slade y Bryant.

Con esto, las expertas aclararon que, aunque la información sobre la efectividad directa de estas vacunas no esté disponible, aún vale la pena recibirlas. Todo debido a que, aunque sea en un porcentaje menor, la vacuna podrá ofrecer al menos una capa de defensa extra contra el ataque del SARS-CoV-2.

¿Por qué las personas con inmunodeficiencias son consideradas población de riesgo?

Persona sosteniendo un vial con una vacuna contra el coronavirus.
Vìa Wikimedia Commons.

Ya sea que se trate de un caso de inmunodeficiencia primaria –es decir, innata– o secundaria –adquirida–, una persona con este tipo de padecimientos suele tener un sistema inmunológico más débil. Entonces, en consecuencia, está más vulnerable a los patógenos libres en el ambiente.

Para el caso del COVID-19, la situación de agrava debido a que ya en circunstancias normales nuestro organismo no sabe cómo combatirlo. Por esto, las personas inmunodeficientes están en mayor riesgo no solo de contagiarse, sino de desarrollar cuadros severos o hasta mortales de la enfermedad –esto último específicamente en el caso de las personas con inmunodeficiencia secundaria–.

“[Además] como las vacunas funcionan movilizando nuestro sistema inmunológico, para las personas que tienen un sistema inmunológico más débil para empezar, las vacunas pueden no ser tan efectivas. Pueden generar una respuesta incompleta o de corta duración, por lo que las personas con inmunodeficiencias pueden necesitar refuerzos adicionales para mantener la inmunidad protectora”, dijeron Slade y Bryant.

Debido a esto, saber el nivel de efectividad de cualquier vacuna contra el coronavirus en personas inmunodeficientes debería ser una prioridad. Hasta el momento, esto no se ha logrado. Pero ahora que finalmente se ha desarrollado vacunas base, los próximos pasos a seguir deberían incluir revisiones más detalladas de este ámbito y cómo intervenir en él para obtener los resultados más favorables.

Lo que se sabe sobre la efectividad de la vacuna contra el COVID-19 en personas inmunodeficientes

Vacuna contra el coronavirus frente al logo de AstraZeneca.
Crédito: Reuters.

“Es difícil evaluar la eficacia de la vacuna COVID en personas con inmunodeficiencias, porque las personas con inmunodeficiencias primarias o cáncer no se incluyeron en los ensayos clínicos”, aclararon las expertas.

Según lo recopilado por Slade y Bryant solo algunos ensayos incluyeron personas con VIH (inmunodeficiencia secundaria) en sus grupos de pruebas iniciales. No obstante, los números fueron tan bajos que sus resultados aún no pueden usarse para generalizar sobre la efectividad de la vacuna contra el coronavirus en las personas inmunodeficientes.

Asumiendo que las vacunas sí causaran una respuesta inmune fuerte, tampoco se tiene claro qué tanto tiempo dura verdaderamente la inmunización. Aunque, cabe destacar para este caso que este plazo tampoco está claro aún para la población en general.

Lo que las expertas sí afirmaron que se tiene claro es que las vacunas disponibles actualmente en Australia son seguras. Esto ya que no pueden causar una infección en el paciente. Por este motivo, tal como mencionamos atrás, su consejo sigue siendo que las personas inmunodeficientes se movilicen para recibir su vacuna.

“La evidencia preliminar de los lanzamientos de vacunas en todo el mundo ha demostrado que las vacunas COVID-19 son seguras para las personas inmunodeprimidas con cáncer. Sin embargo, si está pasando por un tratamiento contra el cáncer, debe discutir el momento de su vacunación con su especialista”, acotaron.

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